EL REALISMO SUCIO

JOSÉ MIGUEL SÁNCHEZ(Yoss)
La Habana, 1969

Obras Principales

Novela:
Al final de la senda (1996)
Los pecios y los náufragos -premio Luis Rogelio Nogueras- (1998)

Cuentos:
Timshel (1990)
W (1997)
Líneas de fractura (1998)

Los siete pecados nacionales (1999)
El encanto de fin de siglo (2000)

Se alquila un planeta (2002)

Dos líneas se evidencian en la obra de José M. Sánchez. Una, la ciencia-ficción. La otra, de un realismo crítico o sucio que de alguna manera emparenta su obra con la del narrador norteamericano Charles Bukowski y que pone el ojo sobre algunas de aquellas aristas menos comentadas de la realidad cubana, las que aborda sin ningún optimismo.

Así, sus temas en esa segunda línea son los de la dispersión de la familia cubana después de 1959, los traumas que dejó en muchos de los jóvenes cubanos que la vivieron, la guerra de Angola, los lados más espinosos del período especial, que es como se llama en Cuba a la crisis económica que se desencadena con la caída del muro de Berlín… Los personajes son, entonces, en muchos casos, seres marginales.

En la otra línea, la de ciencia-ficción, interesa a Sánchez dar al hombre en relación con sus propios miedos para abrirse a partir de esa premisa a un amplio abanico temático: el hombre ante su propia imagen, ante las computadoras, ante el ambiente. Tiene inédito el libro de cuentos Se alquila un planeta, que continúa la saga que inició con Timshel, que mereció Premio David para escritores noveles.

Castrarsis, mediada por lo autobiográfico, trata de un muchacho que, entre la imaginación y la desesperanza, quiere escribir una historia sobre los dioses escandinavos y publicarla en Cuba, cuando empieza a verse acosado por sus propios personajes.

La crítica considera a José Miguel Sánchez como el mejor exponente de una segunda oleada de lo que en el cuento cubano ha dado en llamarse la generación de los iconoclastas, jóvenes muy cercanos al heavy metal, estridentes y alternativos y con una estética problémica, irreverente, reflexiva y cuestionadora.

Sánchez halla un complemento en las dos cuerdas de su quehacer narrativo. Con su temática realista, quiere indagar en el hombre de hoy para saber cómo será el hombre de mañana. Con la ciencia-ficción, quiere escudriñar en el hombre de mañana para comprender mejor al hombre de hoy.