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EL OTRO LIBORIO
Su
constancia en la fotografía política, la fidelidad
al periodismo y su insistencia en la foto noticiosa hacen
que se conozca menos a otro Liborio Noval que se empeña
en hacer arte aun en sus fotos de urgencia.
Sabe que en ellas captará un instante que tal vez no
se repita, y eso lo obliga a decidir, en cuestión de
segundos, sobre el ángulo y la composición de
las fotos. Sin embargo, las trabajará luego en el laboratorio,
que es donde de veras disfruta su profesión: revela
e imprime él mismo, "las limpia", y no las
entrega hasta estar conforme con ellas. "A medida que
la foto de prensa sea más artística, esa foto
gana", comenta. Busca y encuentra, y sabe también
que a veces una buena foto "se chifla". |
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Liborio
Noval nació en La Habana en 1934. Se inició en la
fotografía un poco por casualidad y accidente al lado de
Raúl Corrales. Fue laboratorista y luego fotorreportero
del periódico Revolución, y labora como fotógrafo
del diario Granma desde su fundación en 1965. Fotos
suyas aparecen en libros como Un personaje llamado Hemingway,
de Claudio Izquierdo, y Secretos de generales, de
Luis Báez. También en Cien imágenes
de la Revolución Cubana y Che en la Revolución
cubana. En 1998 publicó Instantáneas,
selección de las fotos que tomara a Fidel Castro desde
1960, una historia cuidadosamente narrada en imágenes de
la trayectoria política y también humana del estadista.
Últimamente, sin desdeñar el retrato de grandes
personalidades ni dejar de atrapar la foto de urgencia, Liborio
Noval ha caminado mucho por La Habana Vieja.
Busca lo que él llama "los detalles": el llamador
de una puerta colonial, un farol, el rótulo de una calle...
y los atrapa en fotos donde casi siempre está ausente la
figura humana.
No siempre esos detalles están al nivel de los ojos, no
se perciben a simple vista, sino que el fotógrafo los encuentra
luego de escudriñar con insistencia el paisaje urbano.
Cuando los detecta, los atrapa en su fotografía con la
ilusión (¿o la certeza?) de que gusten después
a los demás, sorprendan a los demás.
Liborio Noval acumula ya muchas de esas fotos, y aunque asegura
que desconoce aún lo que hará con ellas, piensa
cada vez con más insistencia en un libro. Un libro que
seguirá revelando y descubriendo una Habana Vieja que es
Patrimonio de la Humanidad y que guarda todavía muchos
misterios. Un libro que tentará el interés y el
apetito de editores inteligentes y voraces.
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