No sé bien por qué, pero desde siempre, los libros se me han antojado una ventana, precisamente aquella ventana que se me abre insidiosa y promisoria y me hace mirar allá adentro de ellos de manera constante y reiterada, esperando (o no esperando, quién sabe) encontrar algo diferente cada vez que me asomo a ella como espacio de infinitud y sorpresa.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo