COLECCION ORIGENES
REGRESO A CubaLiteraria
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Registro literario: Narrativa

Alfonso Hernández Catá
Emilio Roig de Leuchsenring
Max Henríquez Ureña
Jorge Mañach
Portada de la primera edición, en formato de libro, de la novela colectiva Fantoches 1926, que publicó en 1993

Portada de la primera edición, en formato de libro, de la novela colectiva Fantoches 1926, que publicó en 1993 la Editorial Capitán San Luis.

Alberto Lamar
Rubén Martínez Villena
Arturo Alfonso Roselló

En cuanto a la narrativa, ningún miembro del grupo realizó aportes individuales, excepto Mañach con la publicación de algunos cuentos; y Federico de Ibarzábal y Enrique Serpa ya a finales de la década del 30. Sin embargo, resulta de interés la novela colectiva Fantoches 1926”, aparecida en Social  en los doce números que conforman el año 1926. De los once autores que colaboraron (uno de ellos realizó el primero y el último capítulos), sólo dos de ellos, Carlos Loveira y Alfonso Hernández Catá, no pertenecían al Grupo Minorista, que estuvo representado por Guillermo Martínez Márquez, Alberto Lamar Schweyer, Jorge Mañach, Federico de Ibarzábal, Arturo Alfonso Roselló, Rubén Martínez Villena, Enrique Serpa, Max Henríquez Ureña y Emilio Roig de Leuchsenring. Cada capítulo fue ilustrado por importantes figuras de la plástica, como Conrado Massaguer, José Manuel Acosta, Rafael Blanco y Armando Maribona, entre otros. La novela ha sido reconocida por la crítica como vanguardista, aunque los resultados narrativos más importantes de este movimiento no se recogen en Cuba sino años después, con los aportes de Alejo Carpentier, Lino Novás  Calvo y Pablo de la Torriente Brau, entre otros. En Fantoches 1926” los propios minoristas son incluidos como personajes, de manera que el doctor Magnack es Jorge Mañach, Ramal Báyer el Lamar Schweyer, Boleira es Loveira, Ramírez Járquez  es Guillermo Martínez Márquez, Román Antigas es Juan Antiga... En el capítulo VIII su autor, Rubén Martínez Villena, da cabida a personajes como Hernando Ortez (Fernando Ortiz), Roque Larráuring (Roig de Leuchsenring), Mari-Helo (Marinello) y Move-Carpe (José Manuel Acosta y Alejo Carpentier) . En la novela,  que  fue editada en forma de libro en 1993, se mezclan homicidios, la politiquería de la época, brujería, burla a funcionarios, etc., en una agradable unión de ironía, chispa y buen humor.

     En 1927 se proyectó otra novela colectiva, “Once soluciones a un triángulo amoroso”, pero sólo aparecieron cinco capítulos, debidos, respectivamente, a Guillermo Martínez Márquez, Jesús J. López, Enrique Serpa, Ofelia Rodríguez Acosta, Carlos Loveira y Emilio Roig de Leuchsenring. Por último, tanto Mañach como Roig de Leuchsenring revitalizaron un género que había sentado pauta en la narrativa cubana del siglo XIX: el artículo de costumbres. El primero brinda en numerosos artículos las más diversas aristas de la sociedad republicana, mientras que Mañach, con sus “Estampas de San Cristóbal de La Habana” (1927), a través del personaje de Luján, va recorriendo espacios de la capital, donde tienen un lugar la mulata, el chino, el bodeguero español... Rincones, ambientes, transitan por su prosa de excelente factura, dando así fe de una ciudad alegre y bulliciosa, pero, a la vez, sus comentarios tienen una cierta nota de pesimismo.

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