SOCIAL EN SU PRIMERA ETAPA (1916-1922)
La aparición de Social
en 1916 fue un verdadero deslumbramiento para la burguesía
cubana, que se estaba enriqueciendo al calor de la Primera
Guerra Mundial y los altos precios del azúcar.
Desde su primer año fue, como ha expresado Emilio
Roig de Leuchsenring,
lo que su fundador se propuso: álbum lujoso,
rememorativo de todos los acontecimientos de nuestro
gran mundo, timbre de orgullo para la sociedad habanera
y ancho y adecuado campo donde pudo su director desarrollar
su depurado gusto artístico y dejar en cuadros
como La consagración de la música
alemana, y otros, y en múltiples caricaturas
personales, pruebas elocuentes de su ingenio de caricaturista
hábil, fino e irónico.
El primer número de la revista, bajo el subtítulo
de “Revista mensual ilustrada”, tuvo 27
páginas y medía 23 por 291/2 centímetros,
a un precio de 30 centavos el ejemplar. Incluía
un suplemento deportivo de 8 páginas, con fotos,
caricaturas y un breve artículo sobre las carreras
de caballos. Este suplemento, al parecer, no se publicó
más. Cuando la revista logró estabilizarse
aumentó el número de páginas, hasta
llegar a tener 87. Durante el año 1916 se imprimió
por Seoane Y Fernández y los fotograbados estaban
a cargo de Pedro Gutiérrez. Los editores eran
la razón comercial Massaguer Brothers, ubicada
en la calle 4, número 170, Vedado, La Habana,
que además de a Conrado, incluía a su
hermano Oscar Humberto, que fue administrador de la
revista durante un tiempo. En el número de diciembre
del año citado anuncian el traslado de las oficinas
para Cerro 528, Edificio de Artes Gráficas de
La Habana. El sumario de este primer número da
fe del cumplimiento de sus propósitos:
“En dandismo de tres cubanos”, por François
G. de Cisneros, Arte arquitectónico, con fotos
de lujosos residencias habaneras, La actualidad ‘Social’,
que daba información gráfica de la vida
social habanera, Los bailes de moda, Nuestros diplomáticos
en el extranjero –fotos y comentarios–,
De arte, la reproducción a dos páginas
de una acuarela de Massaguer titulada “La consagración”,
Las bodas de diciembre, resumen de las efectuadas en
dicho mes en el año recién concluido,
Modas femeninas, Modas masculinas y una especie de miscelánea
con anuncios de futuras bodas, compromisos matrimoniales,
eventos sociales y obituario. Todo ello acompañado
de muchos anuncios comerciales de los más destacados
comercios habaneros, de productos como jabones, pastas
dentales, etc., provenientes la mayoría de ellos
de una firma también propiedad de los Massguer:
“Anuncios Keseven”.
En el número 2, sin que sustancialmente cambiara
el carácter y el contenido de la publicación,
figura un artículo del escritor argentino Manuel
Ugarte, un cuento titulado “El retrato”,
debido al escritor francés Charles Geniaux, traducido
especialmente para la revista por Terina de la Torre,
labor que continuará realizando durante bastante
tiempo en esta publicación y la reproducción
de un trabajo de Rubén Darío, fallecido
en el año que venimos comentando, titulado “París
de noche”. El resto mantiene el mismo tipo de
información: Noticias de la ópera, Arte
arquitectónico, Nuestros diplomáticos
en el extranjero, En el Havana Yacht Club, Modas masculinas,
Elegancias femeninas y Automóviles, sección
que se mantuvo durante mucho tiempo, y en la cual se
hablaba de diversos aspectos de ese medio de transporte,
desde los autos de últimas moda hasta sus características
técnicas, pasando por la descripción de
carreras ocurridas, tanto en Cuba como en el extranjero.
Otras firmas que colaboraron en esta primera etapa fueron
Miguel de Marcos con un artículo acerca del Primer
Salón de Bellas Artes, que comenzó a celebrarse
anualmente a partir precisamente de 1916, y al que
Social siempre le dedicó un amplio espacio;
Gustavo Sánchez Galarraga, Felipe Pichardo Moya,
Aurelia Castillo de González, Dulce María
Borrrero, Agustín Acosta; Emilio Roig de Leuchsenring,
que inició sus colaboraciones en el mes de mayo,
y estuvo vinculado a la publicación hasta los
años 30; Alfonso Hernández Catá,
Héctor de Saavedra, Graziella Garbalosa, Bernardo
G. Barros, Enrique José Varona, Manuel Sanguily,
Raimundo Cabrera, Emilio Bacardí, Miguel de Carrión,
Luis Rodríguez Embil, Guillermo Martínez
Márquez, Emilio Bobadilla, Carlos Loveira, Emilia
Bernal, José Antonio RamosAlberto Lamar Schweyer,
Regino E. Boti, Mariano Brull, Emilio Bobadilla (Fray
Candil), Aniceto Valdivia, (Konde Kostia), Federido
Uhrbach y José María Chacón y Calvo.
Muchos trabajos aparecieron firmados con seudónimos:
Hermann, Milio, Ariana.
Entre las firmas extranjeras que aparecen se destacan,
además de las mencionadas, las de Alfonso Reyes,
Carlos Pellicer, Luis G. Urbina, Vicente Blasco Ibáñez,
Juan Ramón Jiménez, José Juan Tablada,
Lola Rodríguez de Tió, Amado Nervo, Antonio
Machado, Rafael Heliodoro Valle, Alfonsina Storni, Gabriela
Mistral, José Torres Vidaurre, Max Henríquez
Ureña, Eduardo Marquina, Tomás Carrasquilla,
Federico Henríquez y Carvajal y Francisco Villaespesa.
También intercalaban trabajos de escritores,
tanto cubanos como extranjeros, ya fallecidos.
Entre las secciones fijas más importantes de
esta etapa están las tituladas Ellos, que reproducía
caricaturas de Massaguer, a color, y en la cual su autor
representaba a figuras de la vida política y
cultural de Cuba. A través de estas caricaturas
deslizaba, en ocasiones, alguna crítica a la
vida política nacional. También de esta
etapa data la sección Massa-girls, con caricaturas
de mujeres debidas a este dibujante. Modas masculinas
y Modas femeninas, que aunque en varias ocasiones cambiaron
de nombre, no dejaron de aparecer a todos los números
de la revista. Arte arquitectónico, a la que
ya se aludió anteriormente. De mí para
ti. Notas del director, desde la cual Massaguer enjuiciaba
de manera breve libros recién publicados, aludía
a hechos culturales, presentaba a escritores jóvenes,
daba a conocer la orientación de la revista,
comentaba los logros de la revista en cada aniversario,
publicaba los juicios que acerca de ella aparecían
en otras publicaciones. Fue una de las secciones más
importantes de la revista. Nos veremos en... recogía
la cartelera de teatros y cines habaneros más
importantes. Cuando en enero de 1919 apareció
la sección titulada Acotaciones literarias, redactada
por Emilio Roig de Leuchsenring bajo el seudónimo
Hermann, sus fines quedaron bien claros en la nota de
presentación:
Nos proponemos en esta sección, que inauguramos
hoy, dar cuenta todos los meses a nuestros lectores
del movimiento literario, tanto nacional como extranjero;
nuevos libros publicados o próximos a publicarse
y demás noticias análogas que puedan
interesar a los amantes de las letras. Haremos también
la crítica de todas aquellas obras de las que
se nos envíen dos ejemplares. Y, por último,
mantendremos correspondencia sobre los asuntos de
índole literaria que se nos consulten. Uno
de nuestros redactores atenderá debidamente
esta sección.
Hubo otras secciones fijas, además
de las mencionadas, como las tituladas Artes decorativas,
Higiene y belleza femeninas, Crónicas de arte,
a cargo, primero de François G. de Cisneros,
y después de Bernado G. Barros, que generalmente
trató del arte europeo, en particular el plástico;
Recuerdos de antaño, con artículos de
carácter costumbrista o de contenido histórico
debidos Roig de Leuchsenring; Poetisas cubanas, que
dio a conocer la obras de escritoras cubanas de esta
género, tanto de fallecidas como de las que estaban
en plena producción. Entre 1921 y 1922 hubo una
sección de carácter biográfico
destinada a grandes figuras de la historia de Cuba como
Ignacio Agramonte, José Antonio Saco y Rafael
María de Mendive. En otras secciones con menos
durabilidad se divulgó la obra de autores latinoamericanos,
como los ya mencionados.
Otra sección iniciada desde los comienzos de
Social fue la dedicada al deporte. Fue eminentemente
gráfica y reflejó eventos tales como competencias
de yates, de caballos, de autos, de tennis, etc. que
se celebraban en la capital habanera. Igualmente de
carácter gráfico fue la sección
que se ocupó del cine, iniciada en 1920, que
publicó fotos a toda página de las actrices
norteamericanas del momento y de algunas escenas de
películas.
En 1918 la revista promovió un concurso de cuentos
de tema cubano. El ganador fue el dominicano, asentado
en Cuba, Max Henríquez Ureña. Tanto el
cuento premiado como los finalistas aparecieron en distintos
números de la publicación.
La razón social, Instituto de Artes Gráficas
de La Habana, presidida por Massaguer, que publicaba
Social, comenzó en 1921 la publicación
de libros – el primero fue el de cuentos titulado
Los siete pecados de Hernández Catá.
Un año antes incorporó a Antonio Telmo
Quílez como secretario y a Hermann Upmann como
tesorero. Este último apenas figuró con
este cargo, pero Quílez sí se mantuvo
unido a esta asociación editora, particularmente
a la revista Carteles, de la que fue director
durante muchos años. También se unió
a la revista como subdirector artístico el caricaturista
Rafael A. Surís.
Ya en 1922 la revista se subtitulaba “Artes. Letras.
Teatros. Deportes. Sociedad. Modas” |