Yonnier Torres Rodríguez

YONNIER TORRES RODRÍGUEZ (Placetas, 1981). Sociólogo y escritor. Egresado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido numerosos reconocimientos, entre ellos: la beca de Creación Prometeo de la Revista La Gaceta de Cuba 2016, Premio de Poesía Portus Patris 2015, y menciones en los certámenes de Poesía Calendario 2015 y Wolsan 2014. Entre sus últimos títulos publicados se encuentran los libros de cuentos La oscura superficie, El juego perfecto, Puntos de luz y las novelas Clavar los ojos al cielo y Cerrar los puños. Cuentos y poemas suyos aparecen publicados en antologías y revistas de Cuba y otros países.

 

 

 

 

 

 

Agujeros

Yo siempre quise tener un perro de aguas
ladrándole a la
soledad.
Y me fue dada una calle anchísima
por la que parten cada año los amigos
(Canción napolitana)
Luis Yuseff

Mis amigos ya no son los de antes\ Ahora
toman agua embotellada\ envían postales\ me
miran con lástima.
Mis amigos ya no montan en los camiones
para ir a la playa\ Hacen footing a orillas del
mar\ Sobre las tumbonas clavan los ojos en las
palmeras artificiales\ en el azul pálido del cielo.
Mis amigos ya no hacen colas en las agencias
de reservación\ en la bodega\ las tiendas\ los
bancos\ las paradas\ los cines\ los teatros.
Alquilan una película para ver en casa\ Sobre
el sofá del living se quedan dormidos\ Cuando
pasan los créditos finales sueñan que están en
la Plaza\ bajo un sol implacable\ Despiertan
sudados\ Borran de un manotazo el sueño\
apagan el televisor.

 

Puntos de ruptura

I
Yo sé de un lugar desierto: agujero\ ciénaga\
palma\ cama matrimonial que se resigna al peso
de mi cuerpo\ a la tristeza que cargo encima\
un cuerpo de espuma\ una tristeza de mármol\
una roldana: una roldana inmensa que me trae
de vuelta\ cuando creo haber llegado al fondo.
Estoy a punto de dormir\ Me miro al
espejo\ parezco el personaje de una novela de
Dostoievski\ hundo la cabeza en la almohada\
espero a que las paredes de mi habitación se
estrechen sobre mi\ impidan que vuelva a soñar
lo mismo:
A lo lejos un molino\ al centro una mata de
almendras\ y yo\ como guardián del centeno\
con mi sombrero rojo\ mi cañón doble\
dispuesto a pegarle un tiro a quien se atreva
a cruzar los límites del sembrado\ Dentro del
molino la cama matrimonial\ mis brazos de
espuma\ tu cuerpo dibujado sobre la sábana
como una enorme silueta de cal\ como el rastro
perdido de un olor que se ha llevado el viento.

II
Yo sé de una Isla donde los pastores conducen
las criaturas a tierras áridas y rocosas\ Las
cabras escalan una montaña de piedras\ Una
vez en la cima no se atreven a regresar sobre sus
pasos: berrean.
I
Yo sé de una mujer que pide perdón\
mientras de sus ojos brota un líquido negro y
espeso\ un líquido que corre por su piel\ cae
al suelo\ mancha las losetas\ los bordes del
vestido blanco\ las botas para montar.
Yo sé de una mujer astuta que finge su
mala suerte\ el martirio de echar por la borda

todos sus pecados\ La observo sacarse el
vestido frente a los ojos de Cristo\ Le ofrezco
una roldana\ pero ella hace el gesto de negar
cualquier ayuda\ se lanza al pozo.
Yo sé de una mujer triste que mira crecer
su vientre frente al espejo\ la bata de casa se
hincha\ asciende como un globo de helio\
Trato de imaginar el llanto de un niño\ pero a la
mente solo me llegan los sonidos de un claxon\
los ladridos incontenibles de un perro\ el berreo
insistente de una cabra.

 

Cavar un agujero

I
¿Ya no escribes poesía? pregunta mi madre.
Tardo en responder.
Cómo decir: mis pájaros cantores han
muerto\ del bosque solo queda un camino de
migajas\ y las ronchas redondas\ de las cuales
me enorgullecía\ han desaparecido.
Cómo decir: Dios ha muerto\ ya no creo
en los dictados divinos\ en esas palabras que
un ángel me soplaba\ y yo transcribía sobre la
tierra y la madera\ esas palabras que se diluyen
como el agua en el agua.
Cómo decir: mi arca de los siete años está
vacía\ no queda el llanto\ los tropiezos\ la
desdicha.
Miro el camino a través de un cristal
empañado\ veo el pasado con un lente cubierto
de polvo.
¿Ya no escribes poesía? pregunta mi padre.
Tardo en responder.
Cómo decir: me he quedado sin fuerzas\ Los
desiertos cálidos suelen tragarse los recuerdos\
y vomitar un rectángulo transparente donde
cabe la alegría de veinte años\ donde reposa la
felicidad.
Cómo decir: la espera es una pértiga para
saltar\ No importa si tomo impulso\ si me echo
a correr\ nunca llegaré a ese puntal alto\ desde
el cual pueda ver la otra orilla.
II
Mi tigre ha perdido sus encantos: no ruge\
no cae de pie\ no acumula rayas\ Posee
cicatrices que ensayan la decrepitud
Sus siete vidas parecen ser una sola.
Un hombre de setenta años lee poemas que
escribió cuando era apenas un adolescente\ La
gente aplaude\ o hace como que aplaude\ El
tipo habla de amores\ miserias y esperanza\
el tipo habla como podría hablar alguien de
setenta años que recuerda su juventud.
Mi tigre se pasea por la sala de lecturas\ Les
advierte a todos\ -con escasa convicción-\
sobre la frialdad de la medianoche\ la profunda
medianoche.
Al pobre nadie lo escucha\ Los sentidos de
la multitud están atados a las manías de un
viejo de setenta años\ a la temeridad de un
adolescente
Regreso a casa con la fija idea de haber
echado a la borda la oportunidad de ser feliz\
Repaso lo que pude haber hecho\ lo que pude
haber dicho\ Me masturbo con la imagen de
una vida mejor
Mi tigre muere de a poco\ no me queda otra
que cavar un agujero\ esperar que cierre los
ojos\ y enterrarlo.