SITUARSE AFUERA ES MÁS DIVERTIDO

Conversación con Raúl Flores Iriarte

Claudette Betancourt de la Cruz

Casualmente, o tal vez causalmente, se me otorgó la misión de entrevistar a un escritor del que, hasta el momento, solo conocía de manera superficial. Digo causalmente porque al adentrarme en su universo creativo descubrí formas fabulares interesantes, lúdicas y divertidas sin perder la solidez literaria y una particular y esencial entelequia. Resultó que cuando comencé a leer el reciente volumen Premio de la crítica literaria Esperando por el sol, no fue de esos libros que aunque muy buenos, hay que esforzarse para leer sino que fluyó solo (lo cual no significa simplicidad escritural), y hallé una belleza expresiva sui generis, propia. Pero esta entrevista no es solo por Esperando por el sol, es también por La luminosa carne de los gigantes, por Paperback writer; es, en definitiva, por Raúl Flores Iriarte, por sus consideraciones sobre el hecho literario. Luego, cuando le entregué la entrevista, demoró una eternidad para responderla, y cuando recibí las respuestas redescubrí a una persona descomplicada y sumamente creativa, tal y como su obra literaria pero, que sin lugar a dudas, no se niega el placer de la inteligencia. Causalmente entonces, les entrego este pedazo de su cosmos, para no negarles tampoco a ustedes ese imprescindible placer.

 

 

 

¿Cómo llegas a la literatura y, luego, al panorama literario?, que son dos cosas distintas.

A través de muchos libros buenos y malos que leí en mi infancia/adolescencia. Los buenos, porque me infundían deseos de tocar las mismas teclas (¿sentimentales? ¿literarias?) que habían tocado en mí. Un sentimiento honesto de emular, incluso a veces de imitar, de intentar llegar. Los malos, porque me daban a entender que, si eso se llegaba a publicar, entonces lo mío tenía posibilidades. Al panorama literario llegué como casi todos los escritores: a través de concursos literarios. He publicado un 97 % de mi obra gracias a distintas becas y concursos.

¿Te adscribes a algún movimiento, tendencia o temática creacional?

Una vez formé parte de un grupo llamado Polaroid junto a Jorge Enrique Lage y Adriana Zamora y después tuve una revista llamada 33 y un tercio junto a varios amigos (Jorge Enrique Lage, Elena Molina, Daniel Díaz Mantilla, Lizabel Mónica). Ese es todo mi involucramiento en lo que a movimientos se trata. Formalmente, estoy ubicado en la llamada Generación Cero, pero en lo personal no creo mucho en estas clasificaciones críticas. Un elemento que nos uniría como generación (entendida esta palabra como escritores que comenzaron a publicar más o menos en el mismo período de tiempo; no como movimiento o, peor, grupo literario) es que todos somos muy dispares en cuanto a propuestas estéticas. Así que ya ves, nos separa lo mismo que podría unirnos.

¿Hay alguna voluntad creacional marcada en la joven literatura cubana (teniendo en cuenta que perteneces a ella), alguna tendencia manifiesta que la caracterice, o se trata de modos, estilos e intereses diversos?

Mientras más pasa el tiempo, más lejos me siento de ser un joven escritor. Ahora caigo en un terreno intermedio desde el cual es difícil distinguir las (posibles) tendencias de los verdaderos jóvenes escritores cubanos (esos que están comenzando a publicar ahora). Tal vez las cosas que nos interesaban a nosotros (y, cuando digo nosotros, me refiero a un grupo pequeño de personas interesadas por la escritura) ya hayan pasado de moda. Descentralización, líneas de fuga, literatura menor; ese tipo de cosas. Prefiero ahora la pluralidad y reconocer la existencia de modos, estilos e intereses diversos, como tú dices. Cada uno usando lo que le interesa en particular a la hora de crear.

¿Tienes alguna preocupación que te es imprescindible plasmar en tu obra?

Más que preocupación, tal vez sea interés por contar una historia y que esa historia le llegue a alguien, pero creo que esto siempre ha sido interés común (en mayor o menor medida) de todos lo que se dedican a escribir.

A propósito de los géneros, es manifiesto un «raro lirismo» en tu estilo narrativo, háblame de tu gusto por la poesía y cómo la encauzas en tu creación literaria.

Empecé (cuando tenía quince años) haciendo poesía y cuento. En poesía, imitando a García Lorca y a Vallejo y en cuento, a Lovecraft y Ray Bradbury. Mis referentes cambiaron y la poesía se quedó por el camino (o, más bien, se integró a mi narrativa). Era muy malo en las dos cosas y decidí especializarme en el cuento. Pero aún soy un ávido lector de poesía, a pesar de solo dedicarme a la narrativa.

¿Para ti, época y contexto marcan decididamente la literatura de un período?

Si es una pregunta de contestar Sí o No, contesto Sí. En cuanto a razones, ya eso es otra cosa. Me las reservo por el momento.

Has transitado por el controvertido género de la ciencia-ficción con el cuaderno de cuentos La luminosa carne de los gigantes, y en tu narrativa en general utilizas la fantasía como móvil creacional. Entonces ¿fantasía o ciencia-ficción? ¿Con respecto a qué? Algunos filósofos ni siquiera estaban muy seguros de que el mundo real fuera el mundo real de veras. (Visto de esta manera, ¿el realismo sería considerado fantasía?).

A la hora de escribir, encuentro que es mejor no dejarme atar por barreras de géneros. Veo la literatura como una caja de herramientas dónde uso lo necesario. Ya sea poesía, dramaturgia, ciencia-ficción o policíaco. Lo que funcione es lo que vale.

¿Qué opinas de los intertextos y cómo los valoras en la literatura cubana actual, incluyendo la tuya?

Preferiría no hablar de los demás, solo de por qué me interesa a mí en particular mezclar en mis cuentos pedazos de canciones, o diálogos de películas o incluso escenas de otras obras literarias. Lo veo como homenajes, como complementos narrativos y, en el caso de las canciones, le brinda a las historias una suerte de banda sonora, de soundtrack, que ayuda a infundir cierta atmósfera, la misma que uno recibe cuando se oye la pieza en cuestión. El cine y la literatura igualmente me ayudan a (re)crear atmósferas.

A propósito de estilo, la ironía, el absurdo y el humor han sido recursos utilizados por los escritores en todas las épocas ¿Funcionan para ti? ¿Cómo?

Sé que me funcionan a mí, no sé si funcione con los (potenciales) lectores. Estuve tres años estudiando Filosofía en la Universidad de La Habana y ahí aprendí que todas las formas de ver el mundo son correctas, incluso las que parecen más disparatadas; si se fundamentan bien también son correctas. De ahí provienen a veces las perspectivas de algunos de mis personajes. Puedes aprender a ver su mundo desde sus ojos sin que el narrador tome partido. De vez en cuando salen situaciones absurdas como la del caballo muerto o las piernas de la camarera, pero eso tiene más que ver con lo de tomar recursos de distintos géneros (fantástico con toques de grotesco, en esos dos casos) como ya te había hablado antes.

Apartándonos un poco del hecho literario, existen instancias alrededor de él que lo encauzan y delimitan, como las editoriales, modos o ineficacias de la promoción, etc. Háblame de tus preocupaciones en torno a los fenómenos para-literarios y cómo estos influyen en la literatura y los autores.

En este país se ha convertido en una moda, casi en una forma de vida y/o de publicación, el hecho de escribir para ganar concursos. No es algo que critique negativamente (yo mismo me he acogido en muchas ocasiones a esa práctica) pero el acto en sí da para pensar. Ya después vendría la parte de la promoción del libro premiado por parte de las editoriales que es a veces poco funcional o casi nula. Esto también da para pensar. Casi serviría la argumentación de esta pregunta (más que simple respuesta en esta entrevista que ahora te respondo) para un artículo completo.

Haciendo un ejercicio fictivo, si nos transportáramos al siglo XXII, y amén de la dudosa huella del tiempo y de lo desconocido, ¿crees que prevalecerá algo de la literatura joven de la isla para esa fecha?

Por decantación algo tendrá que prevalecer, pero supongo que en ese próximo siglo las fronteras de generación probablemente se hayan desdibujado y tal vez los estudiantes de escuelas secundarias (que nunca tienen muy en claro las fechas) consideren a Virgilio Piñera contemporáneo con Michel Encinosa, por poner un ejemplo.

En esta etapa de tu transitar literario ¿dónde te sitúas dentro de la literatura cubana?

Situarme dentro no me gustaría. Me suena a estar dentro de una reunión, fingiendo que se presta atención a todo lo que se dice cuando en realidad los pensamientos están en otra parte bien lejos de allí. Situarse afuera es más divertido, menos contraproducente. Desde afuera siempre se ven mejor las cosas, dicen por ahí.