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II
Tuyo es el reino ha sido una novela muy premiada.
¿La reconoces como un nuevo punto de partida en tu
carrera literaria?
Para hablar en términos dramatúrgicos, ha
significado un punto de giro importante en mi vida. El teatro
me hace sentir preso con sus leyes muy precisas de las cuales
es imposible huir. El cuento es muy difícil y la poesía
ni te digo, es casi de los dioses; los grandes poetas son
muy pocos. Siempre quise escribir novela porque da esa libertad
maravillosa para poner en ella todo lo que quieres. Incluso
acepta las leyes teatrales, las del cuento, la poesía
La novela es cualquier cosa que quieras llamar por ese nombre.
¿Y desde el punto de vista afectivo que ha significado
Tuyo es el reino?
Es una novela en que me propuse recuperar mi niñez.
De cierta forma creo que lo logré hasta tal punto que
puedo confesarte que ya no recuerdo si determinadas cosas
de mi infancia fueron como fueron o como están en la
novela. Sin embargo no es una obra autobiográfica.
Posee un por ciento de ficción enorme y una mezcla
tremenda de la ficción con la vida.
Hay quienes afirman que tu novela ha sido sobredimensionada
y otros aseguran que mereces todos los reconocimientos. ¿Qué
le dirías a los unos y los otros?
A las dos partes les daría las gracias. Pero sin dudas
los detractores son más útiles incluso que los
amantes: te enseñan la parte de ti mismo que no quieres
ver. A lo mejor están equivocados, pero ayudan mucho.
Prefiero un ataque a un elogio. Soy una persona beligerante
y me gusta pelear, probar mi capacidad de respuesta. Hay gente
que dice que Tuyo es el reino es aburrida, complicada, no
dice nada, ha sido sobredimensionada
Pero sólo
el tiempo dirá la última palabra; sólo
él pone las cosas en su lugar.
¿Reconoces cómo ese libro también
marca una diferencia en el modo de narrar de Abilio Estévez
y anuncia determinadas influencias literarias?
Las influencias son inevitables. Puedo reconocer a muchos
maestros: Carpentier, Lezama, Soler Puig
y otros que
no nombro porque me daría un poco de rubor. Pero sí
ha habido un cambio en el modo de narrar, una madurez. No
sé muy bien cómo transcurrió ese proceso
porque para mí la creación es un hecho muy oscuro.
¿De qué modo seguir escribiendo después
de una novela tan reconocida?
Me defiendo no pensando en eso. No se me ocurre preocuparme
porque la novela que viene ahora sea tan buena o mejor. Ya
encontrará lectores a quienes le guste y también
sus detractores.
Entonces ¿estás escribiendo otra?
La nueva novela se desarrolla en La Habana del año
pasado y tiene que ver con problemas de mi propia vida, por
su puesto, novelados. Te diré sólo eso porque
no me gusta hablar de lo que estoy escribiendo. Pierdo las
energías.
Tuyo es el reino habla de una isla salida de la imaginación,
pero los lectores cubanos sabemos que se inspira en vivencias
muy personales. ¿Reconoces el influjo de nuestro entorno
en esa obra? ¿Es un interés tuyo reflejarlo?
Ni siquiera es un interés. Es algo que sale sin proponértelo.
Soy habanero, nunca he vivido en otro sitio, y reconozco a
La Habana como la única ciudad en la que me siento
cómodo. Esa realidad es inevitablemente expresada en
cualquier cosa que escribo.
Continua...
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