Cuentos de una abuelita diferente
Rogelio Manuel Díaz Moreno
Margarita Ruiz Peraza es una abuelita especial, de las que no se limitan a estar por la casa, solamente comprando los mandados y zurciendo tal vez algunas prendas. Con esto no queremos decir que estas actividades sean de poca valía, sino que no tienen por qué limitar a una persona que puede, como en este caso, sentirse gustosa en el ambiente que empezó a gestarse hace más de 5000 años y se viene desarrollando desde entonces, con cada acto de curiosidad y descubrimiento realizado por el género humano sobre el ambiente que lo circunda.
Ruiz Peraza concibe a una docta señora, cuya experiencia no le hace perder lozanía, retozando sobre cada avance del intelecto humano, ya sea en la agricultura, la medicina, la física u otras facetas del conocimiento. Del caudal inagotable de doña Ciencia, extrae entonces un puñado de historias, concebidas para explicar a nietos juguetones y curiosos, los rudimentos de sus esencias y principios de funcionamiento. Y como una buena amiga, pone además a disposición de todos los niños y niñas estas Historias de la Abuelita Ciencia.
El pequeño volumen, fruto de la editorial Gente Nueva, ejecuta un acercamiento lúdico al mundo microscópico, con el poderoso lente de la imaginación y la complicidad del personaje de Abué. Esta le explicará a los niños Abel, Alejandro y Adrián que los electrones son como bolitas diminutas que corren, vuelan, giran; que se mueven por los cables y encienden las luces. Que a la vez son como olas del mar, y que pueden andar ordenados o desordenados como niños aburridos en una casa cuando está lloviendo. Les explica qué hacen con sus cargas eléctricas y cómo, estando presentes en todas partes, pueden hacer funcionar los aparatos electrodomésticos.
Este acercamiento constituye un buen inicio para un viaje que continúa con las explicaciones de la estructura y el papel de los átomos, en particular los de oxígeno e hidrógeno que forman la tan preciada agua. Cuando es requerido, Abué recibe la ayuda de otros personajes igualmente imaginarios, como don Magne y Doña Lámpara, que aumentan la escala para continuar ofreciendo sugestivas y coloridas explicaciones respecto a los imanes, la producción de la electricidad, las formas más eficientes de iluminación, entre otros temas de conversación atractivos por su contenido y presentación, con los cuales es probable que queden atrapados los pequeños lectores de esta obra.
A lo largo de este inagotable camino, se encuentran y agradecen las ilustraciones de Nydia Fernández Pérez, que representó con amenos colores las figuras de cotorras, papalotes, átomos y cocuyos que más atrajeron a los muchachos mientras se explicaba cada tema. La última página del libro no trae el final del viaje, sino apenas la comprensión de los amplios horizontes del conocimiento, abiertos a todos los chicos y chicas que comprendan el encanto que anida en los poderes de la abuelita ciencia. |