Las hijas de Sade

Guillermo Vidal Ortiz
y
María Liliana Celorrio

 

La Editorial Letras Cubanas presentará en la XXI Feria Internacional de Cuba Las hijas de Sade, novela que escribieron conjuntamente Guillermo Vidal y María Liliana Celorrio.De este libro publicamos su parte inicial.
GUILLERMOVIDAL (1952-2004) escribió varios libros de cuento y novelas,como Los iniciados, Se permuta esta casa, Confabulación de la araña, Las manzanas del paraíso, Los cuervos y La saga del perseguido. Recibió importantes premios como el David,el UNEAC,el Premio internacional de Novela Casa del Teatro de R.Dominicana y el Alejo Carpentier.
MARÍA LILIANA CELORRIO (1958). Poeta y narradora. Ha publicado los poemarios Juegos malabares y Yo, la peor de todas, así como las novelas El jardín de las mujeres muertas y Mujeres en la cervecera.Obtuvo el Premio de la Crítica 2005.

UNO

Querida Mechi:

Y qué dice mi amiguita del alma.Yo aquí de lo más aburrida que hay, ahora la gente comienza las compras de Navidad en el mundo entero. Un primor esas gentes en las grandes ciudades de aquí para allá y de allá para acá como en la película del domingo pasado cuando vemos esas calles populosas de New York, todo el mundo happy new year y las personas que están atareadas con sus grandes paquetes mientras pasan los créditos y ella viene por una de las aceras,él por la otra, un tipo monísimo, si ves, alto y fuerte con un sobretodo beige y el pelo ensortijado tan elegante que ella comienza a enamorarse apenas lo ve.

Así como te estás imaginando.Que ellos van a encontrarse por casualidad en una librería formidable donde hay varias personas comprando los últimos best sellers. Se me olvida así como así la escena de tanto mirarlo, tan pollo, cuando ya ella ha entrado también en la librería; la cámara los toma a ellos solos en primer plano cuando sonríen y quedan prendados,tú,no te das cuenta de lo bichos que son los directores de cine que buscan la música apropiada, las luces, el color, la caída de ojos de ella, el encuentro de estas vidas fabulosas en un día como el de hoy que estoy de lo más aburrida sin cartas. Y es que ellos han tropezado así como así, porque de seguro es como una debe encontrarse el amor de su vida, por casualidad. Y allí ellos conversan con mucha educación y se caen de maravillas y seguro que hasta intercambian direcciones para que todo vuelva a suceder.

Ahora es que nos encontramos con las familias de ellos: primero el auto de él,un Polo Klima 50 de un azul metálico que da la hora,cuando llega a la mansión aún pensando en la muchacha y una mujer rubia lo estaba esperando, imagínate, te estaba esperando amor, muac, muac y los niños idem,muac,muac,porque han quedado en hacer unas visitas,repartir regalos y al día siguiente marcharían felicísimos, toda la familia, escuchando música de Elton John en el Polo Klima y la rubia muy querendona y los niños en los asientos traseros engullendo rosquitas azucaradas.

Y así regio como lo ves, él ya está que ni habla por lo que tú sabes. Lo del auto marchando raudo te lo supones. Se oye ahora una de Los Beatles, tú, con lo que me gustan.Y una transición a donde la otra muchacha,que en su casa apenas si habla con el esposo.

Es que están tan enamorados que no piensan en otra cosa,sino en volverse a encontrar.

Sabes que cuando una está enamorada, mi hijita, no piensa más que en la persona amada. Ellos allá en el filme imaginando el día en que vuelvan a encontrarse y una aquí de lo más aburrida sin encontrar a nadie interesante. Pretendientes sabes que no faltan, pero nadie con verdadero caché, mijita; apenas un profesor de Literatura que me aburre con sus versos picuísimos, que me ha invitado a salir. El pobre tipo se pone la mar de nervioso de verme.

Se levanta un momento porque escucha que la llaman Zora,Zora. Deja la carta y el lapicero en la cómoda y se arregla un poco la bata de casa color rosa. Chancletea chas, chas, mientras la madre le señala el teléfono.A todo que sí.Que sí. Claro.Sí.Y la madre se queda sin saber.Desde que le han dicho tu hija se hace pero anda con Vicente y otros veinte. Tu hija, con el ejemplo que le has dado, Marina. Tu hija que parece una perdida, Marina.Y que nadie se entere,pero vigílala,Marina. Porque ya en el barrio comenzaron los comentarios.Y ese modo de mostrar sus carnes con esas faldas cortísimas.Y los hombres gritándole adiós ricura,dondequiera que pasa.Y ella como si nada.Pero de que la han visto la han visto.Zoraida cuelga el teléfono y la madre no ha podido disimular su rabia.¿Con quién hablas? Silencio. Chica, no ves que te hice una pregunta… Mirada de Zoraida como ver llover. Camina hacia el refrigerador y bebe directamente de un pomo blanco. Las malas costumbres. Mirándose, acechándose, comienza la discusión como siempre, hasta que Zoraida plash, cierra el cuarto herméticamente.

Ya ni sé por dónde me había quedado, mijita, porque el tal badulaque me llamó para invitarme esta noche al show del hotel. Que nos veríamos en el vestíbulo sobre las ocho.Con tal de no estar en este infierno dije que sí,aunque me habría gustado contarte la historia de esos dos.¿Tú no crees que en la vida real se den casos así? Me parece que a una podía pasarle cualquier día,encontrarse un hombre así.Suena el teléfono y es la voz de él llamándola y ella sin advertir el peligro toma el Nissan rojo para ir a su encuentro.En la escena los dos disimulan el amor que sienten y beben whisky and sodaen un lugar muy alegre con muchas sombrillas y eso y donde la gente continúa deseándose happy new year.Pues bien,lo que te quería contar es que también hacen cortes para que veamos a sus parejas un poco tristes.La esposa en espera del marido que ha salido sin la menor explicación y el marido que hojea aburrido unas revistas.Volvemos a la pareja que se miran sonrientes y en esta ocasión él se atreve con la mano de ella,pero ella la retira con lentitud.Después ella decide marcharse y él la ve partir y sonríen ambos con esas sonrisas de los actores que son un primor.

Me habría gustado ser ella viajando en su Nissan rojo cuando llega a su casa del Bronx. Chalet fenómeno pintado de blanco y una capa de hiedra chulísima en una de las paredes. El auto lo deja en la misma entrada y abre la portezuela cuando el marido la observa desde lo alto. Un tipo con cara de carnudo que la insulta. Que ella está harta de este hombre se le nota a pesar de que apenas le contesta.

Zora mira el reloj, madre mía se me hace tarde uy,uy,uy,se quita la bata rosada y entra al baño completamente desnuda: culo sonado, mulatísima, muslos, caderamen, una ricura, monte de Venus superpoblado y rizo, carnes duras que se abandonan al agua templada.Agua que le enciende la sangre. El más mínimo roce de mis ropas, mijita…, la mirada del macho sobre su cuerpo mientras la acaricia. Junta sus pechos que se mira insistente en el espejo del baño.Se acaricia los pechos y sus manos bajan por la curvatura de las caderas y una mano sube y baja por uno de los muslos.La otra sube a su pecho izquierdo sin dejar de mirarse. Sus caderas comienzan a contorsionarse mientras la mano frota el monte de Venus, su dedo mayor acaricia deliciosamente el clítoris.Curvatura de su mano,curvatura de su cuerpo,jadeo de la mulatísima frente al espejo af, af, el dedo corre, acaricia su otra mano y sus ojos sobre el espejo claman por el actor de cine, porque sus jugos borbotean,porque los latidos de su sexo la enloquecen, porque el dedo y la mano se mueven con frenesí,el dedo cumple su cometido y Zoraida se arquea por un momento a punto de caer y luego se siente flotar como en una nube. Después se apura con el baño y sale y se viste con rapidez: un vestido rojo con filigranas doradas y una cartera y zapatos en combinación perfecta, monísimos.La figura deslumbrante de la mulatísima a punto de salir.

Ay, mi amiga, estoy tan cansada de tanto ajetreo que después te sigo cotando cómo van estas cosas. Releo la carta y me doy cuenta de que ando un poco loca. Cuando vengas te lo contaré en detalles para que te diviertas. Salí con el profesor de Literatura y regresamos como a las tres. Pero ni te lo imaginas.

Chau chau,mi amiga,te quiere,Zora.

Zora,Zora:

Recibir tu carta fue volver a un pasado casi reciente.Como ha llovido de allá para acá...Maldita.Pelleja. Quisiera corretear contigo de nuevo el bulevar. Correr juntas deprisa, deprisa, y atrás la maldita tipa de la tienda a quien le robamos el vuelto. Cuando quince pesos eran la maravilla del mundo.Con quince pesos nos podíamos comer aquellas ensaladas de helados gigantes, las galletas con queso crema. Las maltas. Todavía recuerdo tu cara cuando la mujer devolvió el cambio de veinte pesos y no de los miserables cinco que le habíamos dado. Tú y yo dimos un paso de ballet, salimos en puntillas como si camináramos sobre vidrios y después a correr, y la mujer gritando y todo el mundo en la tienda nos miraba con ojos acusadores, pero nosotras éramos rápidas, más rápidas que los otros en todo.¿Cómo estás,cochina? Espero no te pases el peine caliente por tus pasas Ángela Davis. Ni uses el desodorante de bicarbonato con perfume.

Cuando terminábamos la Educación Física decías: ¿No hueles? aspira bien,que hay un mono suelto.Y después pasabas a las abluciones del día.Te ibas a tu baño romano, preparabas la grasa de hombre y ponías a calentar el peine de hierro.Yo de tonta te presté mi pelo de blanca y me achicharraste el cuero cabelludo imaginando que podíamos alisarnos los pelos del bollo (me encantan las malas palabras),decolorarlos,ponernos un lacito maligno para alborotar a los hombres. Pensar que en una época fuimos señoritas,incipientes lujuriosas consagradas…,las marquesitas de Sade.

Pero yo sabía que esta liga no iba a llegar a nada nuevo. Una blanca y una negra del siglo XXI, o mejor del XXX.Dos años sin verte y la carrera se fue a la mierda. Mis sueños de escritora, tus sueños de aprender a hablar francés, la lengua del amour. Mon amie, ¿qué haces además de estar en la lucha, de ver películas kistcheanas? No jodas, Zora, a mí me gusta más White Palace con James Spader,un par de tetas halan más que cien carretas, por algo se fue al cafetín de mala muerte a buscar a la que le sacó la leche bien y dejó atrás a su mujer muerta con hálito eterno de novia inteligente.

Yo siempre lo digo: el sexo es todo para el bien de todos.¿OK,girl? Aunque ahora diría mejor:el dinero lo es todo:comida,ropa,placer.Ah,el placer.¿Todavía te masturbas como en aquellos tiempos? Tú siempre estás adelante,mulata.Fue en la época en que descubrimos el clítoris. EL CLITORIS, COJONES. Leonas con el dedo. Tan señoritas no las había. Solamente era apretar, frotar, ensalivar el botón mágico y nos dábamos las perras venidas del año.Ahora el dedo para mí está obsoleto.Los pomos de desodorante,de champú,los vibradores,pepinos,desaparecen dentro de mi vagina y después,como en los anillos de la serpiente, salen expulsados mientras mi mano se desordena,amor,se desordena.

Tocan el timbre que suena como campanitas. Mira por el ojo de cristal y abre enseguida.Entra un hombre joven con un jean descolorido y un bolso blanco,de nylon.

–¿Ya conseguiste?

–No, mi amor, si te estaba esperando como al maná del cielo.

–Te traje diez libras de la prohibida.La fiana está que arde.

–¿Y los camarones que te dije?

–Tengo dos libras para ti.A fula la libra.

–No me hables de dinero y consígueme más. Me muero por comer un cóctel de camarones.

–Y tú, ¿cuándo me vas a invitar a una de tus comelatas?

–Un día de estos,niño.Pero ahora vete,que estoy escribiendo una carta.

–Si quieres te escribo una carta de amor todos los días.

–Mejor trae carne, aliméntame, que el tiempo dirá.

–Chao,mamita.

–Chao,papito.

Echa la carne roja dentro de una palangana verde chillón.Canturrea entre dientes y se sienta otra vez a la mesa.Toma el lapicero y queda pensativa.

A veces pienso que eso fue cosa del destino.Nunca habríamos de graduarnos de nada, sino de la Universidad de la Calle,ahora somos trabajadoras por cuenta propia, ¿cómico, eh? Pero no puedo dejar de recordar al fotógrafo,nuestro libidinoso fotógrafo trabajador de una funeraria. Todavía me parece que el aire corta mi rostro en aquel sidecar de mala suerte.La culpa la tiene la necesidad de pedir botella, ser dos estudiantes universitarias sin papás con autos, pero chica,vivimos,tenemos de qué hablar,¿no?

Zora,a ti te gustó el tipo enseguida que lo viste,yo era más mojigata porque estaba con Jorge, el flaco, enamorada perrísima, y tú al ingeniero no lo querías más que para experimentar.Mi Jorge,¿dónde andará mi dulce y andino Jorge de junco y capulí? Solo que el capulí de él era de diecinueve centímetros.¡Qué polla, qué verga uruguaya y yo de señorita y comemierda, no me ensarté en aquella aguja heminguayana! Me la ponía entre las piernas y la punta sobresalía más allá de mis nalgas, jodiendo se ponía un vaso y la pinga aguantaba,una toalla,y la pinga aguantaba,y yo solamente me dedicaba a sobársela, a untársela de leche condesada, a besársela. Casi no me cabía en la boca y eso que mi boca es estilo Sophia Loren,y me ha servido de mucho, en eso sí era hermana tuya,negra bembona.Pero creo que fue mejor que no me la metiera,era más emocionante tragarse la leche, paladearla, o verla brotar de repente y que me embarrara toda.Creo que me voy a masturbar después que termine esta carta. ¿Te aburro? Pues aguanta, hace dos años que no sé de ti, no sabes de mí,no sabemos de las dos.Pero a lo que iba, ¿de verdad te gustaba el fotógrafo? Tengo que confesarte que yo me lo apreté con cargo de conciencia,yo no traiciono a una amiga, pero cuando la cabeza de abajo se calienta,la de arriba no piensa.En un final tú también tenías tus métodos de placer que yo no comprendía.Eso de darle el culo al ingeniero y dártelas de señorita por alante. Yo jamás le daría el culo a nadie que no me hubiera freído el de alante primero. Y tú dale con que disfrutabas.Por el culo disfrutan solo los maricones, por algo a nosotras nos hicieron el monte de Venus con un volcán en erupción en sus márgenes.

Fíjate que actualmente yo el culo lo doy por veinte faos,si no,nada.Y entonces yo con el flaco aprendiendo a mamar mientras tú te clavabas y chillabas como una mona sin plátano casi al lado mío.Y decidí birlarte al fotógrafo sin gustarme.Cuando nos llevó al cuartito de la funeraria todo empezó como un juego con eso de la fotografía como hobby, ébano y marfil, los contrastes, pero yo le noté el bulto en el pantalón mientras tú te enrollabas la estola en el cuello y nos tirábamos aquellas fotos muertas de risa. Creo que quitarse la ropa fue una cosa tácita, de mutuo acuer-do.Yo quería enseñarle mis tetas,lo mejor que tengo, con esos pelitos y el pezón que mi mamá me dio,grande,provocativo;de culo no tengo nada,para eso estabas tú,con tus nalgas de potranca en celo,pero yo de frente sí podía competir y quitarse la ropa fue cosa fácil,como el que no quiere las cosas.

Zora, me encantaron las fotos casi lésbicas, prohibidas,que nos tiró el maldito fotógrafo causante de la expulsión de la universidad.Pero que en paz descanse, no le guardo rencor, al contrario, me dio el placer de patearle la cara a la Dumañueco,soplona,gorda que seguro no sabe templar todavía, lengua viperina, ojalá esté muerta, aplastada por un camión, hecha virutas por un tren, mira que descubrir las fotos en nuestro escondite secreto y llevárselas al decano,a ese viejo verde que no sabía dónde esconder la lascivia mirándonos desnudas en aquel papel brillante e inocente.Pero fue un buen año,no le podemos pedir más a la vida.Queridísima,perdóname lo del fotógrafo,fue un apretoncito solamente un día que nos fue a buscar y tú te habías ido con tu ingeniero a singar por el culo. Pagamos justas por pecadoras.Yo te perdono tus zalamerías con el Ministro del Petróleo a espaldas mías,¿te acuerdas?,no sabías qué hacer cuando vine del baño y acepté aquel hermoso triángulo isósceles. Las hermanas están para ayudarse. Espero que tu próxima carta no sea para contarme la película del domingo, ni yo para entrar en viejas nostalgias. Cuéntame tu película, de tu mamá (vieja peleona) y de lo que pasa con el profesor de Literatura. Cuéntame tu historia aquí,sobre mi hombro de papel.Chao.

Mechy.

Sonríe.Dobla la hoja y la mete en un sobre que humedece con la lengua.Busca en la última gaveta de la cómoda y saca una foto. Hay una mujer negra desnuda,con una estola anudada en el cuello,al lado está ella con unos zapatos de hebillas al costado como único vestuario,las manos abarcando el estómago de la negra y su cabeza recostada suavemente en el nacimiento del muslo de la otra mujer.Otra foto pasa por sus ojos.Y otra.Ella con la lengua afuera,pasándola por un pene lleno de clavos. Su teta izquierda, el pezón hundido por un dedo que trae una sortija con una calavera de piedra.Zora,de espaldas,entre las nalgas una amapola roja, debajo el sexo entreabierto y ensortijado. Una araña blanca y una araña negra. Mira la foto sonriendo y mirando la imagen de las dos mujeres musita: Zora,Zora, putísimas.