Adolescentes de este tiempo
y este lugar

Anele Arnautó Trillo

En cada tiempo y en este lugar es el primer libro de Lázaro Alfonso Díaz Cala (La Habana, 1970), egresado del Centro Onelio Jorge Cardoso en 2002 y ganador de varios certámenes de renombre. Avalado por el Premio David en la categoría de Literatura para niños y jóvenes, es una novela juvenil de alrededor de cien páginas, escrita entre septiembre de 2010 y mayo de 2011, y que se centra en los conflictos de su protagonista: un estudiante de preuniversitario llamado Tony, a través de quien se expresan muchas de las inquietudes, sueños y tristezas que conforman el complejo universo de la adolescencia en nuestro país.

Como todo joven, Tony se acerca al amor con dudas y esperanzas y sufre con amargura su primera desilusión. La mayor parte del texto desarrolla este tema, pero creo que los más significativos méritos de la novela recaen en el tratamiento de asuntos mucho más complejos, como la nada idílica relación con los padres. Ambos progenitores ponen por encima del hijo sus intereses: la madre se lanza con él al mar cuando es muy pequeño y así lo lleva a una aventura peligrosa en la que ella misma desaparece entre las aguas —según se narra en las que considero las páginas mejor logradas del libro y que le dan inicio—; el padre, a su vez, esconde secretos que Tony merece saber, le miente por resentimiento y egoísmo, sabiendo que le provoca un hondo dolor a su hijo.

Aparecen en el libro otros temas actuales, como la violencia ejercida por algunos jóvenes contra otros, contra sus parejas femeninas, por lo general más vulnerables y, por eso, propensas a humillaciones físicas, verbales y psicológicas. De gran interés es también la problemática de las adicciones, que mucho afectan a la población juvenil; y los temas de la homosexualidad y su exclusión, los sentimientos de miedo y desprecio que provocan en algunos y el valor de la amistad que supera esos obstáculos.

En la novela es de destacar además un notable esfuerzo por imitar el habla de nuestros adolescentes y la naturalidad de su lenguaje. Se recogen con acierto las expresiones populares y en específico las de este grupo etáreo, que es el predominante en estas páginas.

No sería sincera si no alabara el último capítulo, que reúne en una fiesta a la mayoría de los personajes que desfilaron por esta historia: fiesta que es excusa para conciliar, reír y soñar, y sobre todo para complacer con sonrisas y también emociones a todos los que amamos los finales felices.