La niebla en la niebla
Rubén Ricardo Infante
Confieso que siento bastante curiosidad por los cuadernos que merecen el Premio de Poesía Nicolás Guillén, convocado por la fundación de igual nombre y la Editorial Letras Cubanas. Esa curiosidad se ha condensado en el deseo, cumplido ya, de reunir todos los libros. Con la misma curiosidad esperé verlo publicado para leer por primera vez los poemas que integran el cuaderno Aspersores (Letras Cubanas, 2012). Aunque su autor es amigo cercano, quise colocar el último volumen de cartulina negra para entonces penetrar los espacios con niebla, con dolor.
Aspersores quiere ser un libro unitario. Con una colección de poemas, recogidos bajo el nombre genérico, se articula la coherencia de su discurso. Es como un viaje desde la niebla hasta su propia disipación. Importante es lo que ocurre mientras se forma el efecto de bruma, cuando todo permanece bajo su manto. Esos instantes son reveladores de la visión que el autor posee acerca de la poesía, una visión que trasciende mediante los temas abordados o los enfoques que pudiera darles a los mismos, y de la que se desprenden otras interrogantes relacionadas con el dolor, la muerte, el deseo, el tiempo…
todos condensados en un fragmento como este:
a veces pienso que el dolor de perder empieza
realmente
cuando uno comienza a olvidar ciertos rostros
algún que otro olor del ser que amamos
Esas pérdidas componen un arsenal importante para la creación. La escritura es en sí un acto de dolor, de desnudarse mediante las palabras. Todo poema es un trozo de vida cargado de lirismo, otra búsqueda que acompaña el acto de creación en este autor que, para referirse a su libro, lo hace a la manera de los aspersores, tal efecto funciona como uno de los instantes de mayor belleza que tienen lugar en los sembrados. Los regadíos trabajan de esta manera, como un mecanismo que va completando un ciclo y lo interrumpen para alcanzar áreas más pequeñas en el campo donde se riega.
Existe un ciclo que mantiene los arcos de tensión en el volumen, una estructura que se repite y que es una forma que habitualmente ha usado el poeta para ir seccionando cada uno de sus libros.
hay que borrarlo todo madre
el día en que nacido el hombre y el día en que murió
esas lapidas habrá que cercenarlas
hacerlas desaparecer de los cementerios
Esas pueden ser consideradas como características de toda la producción poética del autor, quien ya cuenta con casi una decena de títulos publicados por distintas casas editoriales cubanas y quien ha obtenido varios premios en los más importantes concursos de poesía que se convocan en el país. Sobresalen los premios Oriente, el de la Gaceta y ahora el Guillén.
Aspersores lo asimilo como un libro completo, que encierra una coherencia discursiva que le permite ganarse hasta al lector menos interesado en el género. Según pasamos las páginas, los diálogos que se establecen hacen progresar la unidad oculta bajo la dura capa de una cubierta negra, ilustrada por una obra de Jorge Luis Anzardo.
Vuelve Luis Yuseff a representar, mediante su poesía, los múltiples estilos dentro de la poesía, que van de lo reflexivo a lo lírico y lo conversacional. Es como si todos ellos se unieran en un todo tocado por pequeñas gotas de agua, mojado por el efecto de aspersores, cuya función es propagar mediante el viento sus ondas.
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