Nicolás Boileau

(París, 1636 - 1711)

Arte poética (fragmentos)

La naturaleza fértil en espíritus excelentes, / sabe entre los autores distribuir los talentos: / uno puede dibujar en sus versos amorosa llama; / otro, con un rasgo acertado, afilar el epigrama; / […] pero, a menudo, un espíritu que se vanagloria y ama, / desconoce su genio, se ignora a sí mismo.

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Cualquiera sea el tema, agradable o sublime, / que siempre el buen sentido concierte con la rima. / Uno y otro vanamente parecen odiarse;/ la rima es una esclava y sólo debe obedecer.

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El yugo de la razón sin pena se doblega, / lejos de perturbarla, la sirve y enriquece.

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Armad la razón. Que siempre vuestros escritos / adquieran sólo por ella su lustre y su valor.

Que el lugar de la escena esté fijado y marcado; / un rimador, sin riesgo, del otro lado de los Pirineos, / sobre la escena en un día encierra el transcurso de años. / Allá, a menudo, el héroe de un espectáculo grosero, / niño en el primer acto, es adulto en el tercero, / pero entre los franceses, que la razón en sus reglas enrola, / queremos que con arte la acción se conduzca: / y que en un lugar, en un día, un solo hecho ocurri­do / mantenga hasta el final el teatro lleno.

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Quién sabe ver al Hombre, y con espíritu penetrante / capta el fondo de los corazones; / quién sabe qué es un pródigo, un Avaro, / un Hombre de Bien, un Fauno, un celoso, un Fanfarrón / podrá presentarlos con acierto en escena / y hacerlos vivir a nuestros ojos, moverse y hablar.

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Prefiero en el teatro un agradable autor / que sin degradarse a los ojos del espectador / deleita con solo la razón, sin ofenderla jamás.