Zurelys López Amaya
ZURELYS LÓPEZ AMAYA (La Habana, 1967) ha publicado los poemarios Pactos con la sombra (Unicornio, 2009) y Rebaños (Extramuros, 2010), ambos reeditados en los Estados Unidos por Atom Press; así como Minúsculos espejos (Latin Heritage Foundation, 2011). Su obra ha sido antologada dentro y fuera de la isla.
LOS SITIOS ESPERADOS
Cada muro es preciso recorrer, porque es la piedra la
que nos sostiene, la piedra azul que rueda cada día y
permanece. El tiempo pasa, la luz termina llevándonos
al final del día. El vuelo de las gaviotas anuncia tu
llegada. Estamos bajo el árbol, los peldaños están
hechos de raíces silvestres. Tu mirada permanece
como si el tiempo nos hablara. Todo es un espacio que
compromete la forma de caminar, el brillo infinito
de las hojas nos muestra el aire. El tiempo pasa.
Hoy nada es más importante que el sueño. Todo se
resume cuando los muros dejan de ser la venda de
los hombres.
LA SOLEDAD
Adapto el cuerpo a todo lo que nos nutre, lo que
nos hace pertenecer a las cosas. La soledad nos
absorbe en un código de miedos, de mentiras que
hacen comenzar el día entre el mágico solsticio de
la pesadumbre, de la lógica aventura inexplicable.
Nos cuelga del armario luego de padecer insomnio.
Viajar nos resuelve la añoranza, nos hace cómplices
del tiempo perdido. Nos incorpora la nostalgia
del que mira sin ver al otro lado del tiempo que se
pierde.
LA NADA Y SU SENTIDO
Somos las únicas aves que quedan. ¿Qué bosque
nos ayudará a escondernos de la tormenta? ¿Qué
sentido tienen la noche y los astros? ¿Qué es viajar?
Pensar agota ciertos espíritus, el sentido de las cosas.
No pensar disminuye la esperanza de salir a otras islas
que navegan en círculos. ¿Cómo escondernos de lo que
viene? Lo que viene puede ser uno mismo soportando
el vacío que empuja nuestra espalda. ¿Si el vacío
empuja nuestra espalda hacia dónde corremos?
LA RUEDA
Cruzo la calle entretenida y pienso que todo fluye a mi
alrededor como una rueda. No soy parte de la rueda
porque la observo detenida. El tiempo y la rueda son el
mismo círculo. Todo lo que gira nos hace entretenidos.
No soy parte de la rueda. Soy parte del círculo que fluye
a mi alrededor.
EL PLACER
El placer es el cuerpo y su búsqueda. Levitar por
segundos sobre la vida es el tiempo infinito. No se
aprende a levitar con máscaras. Se flota en el aire como
alcanzado por la sangre que fluye.
EL YIN Y EL YANG
A veces miro hacia las luces desde el puente. Ser joven
y viejo transporta lucidez en la calma de quien mira.
Los puentes unen ciudades, construyen caminos
ermitaños, hace que toquemos el infinito. A veces miro
hacia las luces desde el puente. Los puentes saben
soportar el peso de las islas.
SEÑALANDO EL BORDE DE LA ISLA
Jugábamos y todo parecía estar en la cuerda del hombre
que juega. El hombre que juega sufre hambre y teme
morir. Juega para saber si el tiempo le alcanza hasta
encontrar sus dudas. Corre hacia la ventana en el
mediodía con hambre. Sueña que el juego es su baranda
de emigrar mientras el horizonte permanece en el
mismo sitio. No se juega solo para ver el horizonte, se
juega para cruzar el tiempo en la tibia mañana. |
LANZAR LA PIEDRA
A mi hermano Michel en su memoria
Una piedra cae en el lago adormecido. Salpica y deja
como respuesta anillos a su alrededor. Somos piedras
lanzadas. Ser la piedra es crecer bajo el agua.
LOS ANCIANOS Y EL PARQUE
Los ancianos del parque practican el Tai-Chi. En su
movimiento lento atrapan el aire con las manos y luego
lo liberan. La libertad requiere un tiempo preciso para
soltar el aire. Los ancianos condensan el Yang con el
Yin mientras olvidan el tiempo que les queda.
LA RAZA
Dios acoge en su seno a las razas y el martirio de
las razas. Si piensas en el color nos separa una línea
diminuta. No hay color. Si dices que hay colores estás
dividiendo a los hombres de los hombres. Hay plantas
y animales sin razas. Solo son especies diferentes. Si
miras el color de la piel solo estás inseguro. No se mira
el color, se mira a los ojos. Los ojos son iguales
cuando miras el sol saliendo hacia afuera. Dios
acoge en su seno a las razas y el martirio de las
razas. Los niños utilizan colores para cambiar el
mundo. Ellos pintan a un hombre. No le pintan el
color de la piel.
EL TAO
Su energía es la esencia de la vida. Nosotros
saltamos esencias. No miramos dentro del
pensamiento. Somos la cáscara de los sentidos. La
cáscara efímera que envejece, la máscara que cubre
el cuerpo. Cáscara y fruta tienen su significado. No
se aprende queriendo tener sin la esencia de los
sentidos. Somos frágiles cáscaras que se desintegran
en el universo.
NAVEGACIÓN
el sueño es ver las cosas invisibles...
Fernando Pessoa
Los puertos son las huellas del caminante que sostiene
su esfera. Nada puede cambiar los ojos hacia el puerto.
Él mira hacia los barcos con banderas diferentes. Mira
el puerto con la tristeza de un caminante. Un niño lo
observa detenido en el aire. El hombre mira hacia el
vacío. El niño mira a los barcos con banderas diferentes.
FENG-SHUI
El arte taoísta del Feng-Shui abre sus puertas. Es
el sacrificio de no ser dominante o dominado. Es la
puesta del sol que colabora con lo sencillo del cuerpo.
La tradición Chang Liang es el aprendizaje. Adivinar
requiere tiempo. Chang Liang era un hombre de
estado. El aprendiz supo contemplar desde la montaña
el canto del ave y decidió quedarse en la montaña. El
tiempo es el ave migratoria. Adivinar que todo puede
ser infinito es conquistarse uno mismo.
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