Nuestro griego cotidiano

Omar Pérez

Esto es algo así como Eureka ante el agua tibia; a fin de cuentas fue a punto de tomar el baño, según dicen, que Arquímedes se inspiró. Es vital, descubrir lo que está ya al descubierto. De ahora en adelante todas las palabras en griego, o derivadas de este, estarán en negritas.

Proemio:

Eureka nuevamente, cada día hablamos en griego (que no es por cierto una palabra griega) y ya que volvemos a Arquímedes cabe corregir la anécdota: No dijo aquel «Dádme una palanca» sino «Dádme un punto donde colocar la palanca y moveré el mundo». La diferencia es crucial, pues palanca en el mundo es casi cualquier cosa; sin embargo encontrar el ángulo estratégico donde colocarla, es otra historia.

Esta comienza un día en el aeropuerto de Athina, mirando una enorme publicidad de la cerveza Mythos:

Grecia ha exportado 51, 807 palabras al mundo
de Abismo y Alfabeto a Zodiaco y Zona
y se quedó con una
MYTHOS
CERVEZA LAGER HELÉNICA

El sorbo visual del helénico lager hizo recordar un diccionario de términos literarios que se anunciaba similarmente: De Acróstico a Zeugma, de ahí a preguntarme cuánto de nuestro léxico cotidiano es helénico.

Ábaco, abulia, academia, asceta, bacteria, biblia, biosfera, buzo, calidoscopio, cementerio, cloro, demagogo, demonio, dramaturgo, eclipse, efemérides, enfisema, filatelia, flebitis, fotografía, ganglio, gerontocracia, gimnasio, harpía, hemeroteca, himno, ictericia, ideología, isotérmico, jeringa, jinete, kilogramo, laberinto, litografía, magnética, mamífero, melodrama, narcótico, nitrógeno, odisea, oftálmica, orgía, patología, peroné, poema, quelonio, quiromancia, rapsodia, rinoceronte, roncar, salmo, semáforo, sindicato, tautología, telepatía, tono, úlcera, xenofobia, xilófono, yodo, zambo, zooplancton.

Naturalmente habrá quien diga kilómetro mil veces al día sin jamás ocurrírsele comentar una oda o una xilografía, quien se lamente de su propia migraña sin preocuparle la tiranía que otros humanos padecen, o aquel bien entendido en organismos angiospermas a quien le importen un bledo las peripecias atléticas. Hay para todo y todos: neologismos, filosofemas, silogismos y teoremas; fantasías, quimeras y utopías; democracias, autarquías y falacias. Fonemas y fonogramas, morfemas y telegramas.

Aquellas personas que experimenten fobia hacia los sistemas, no deben preocuparse; no hay aquí ningún programa ni intención pedagógica, dejemos a un lado el protocolo pues no soy un políglota en busca de fundar un nuevo método de análisis semántico o un antropólogo que investiga la dialéctica de la cacofonía social, mucho menos un psicólogo que trata de desentrañar el caos de nuestras ideas, estudiando sintagmas y etimologías. Soy solo el individuo que, ante el panorama de una polifonía, empieza a creer que el logos tiene su música.

Paréntesis: El tema de nuestra relación con el idioma helénico pasa por advertir que se trata de una paleoglosa, una lengua antigua pero no necrosada, que forma parte de otras lenguas más jóvenes y, en sincronía con estas, da lugar a un tercer idioma que es la lingua franca de las ciencias. De ahí la abiogénesis, o generación espontánea de una pléyade de términos que oxigenan (y oxidan) el panteón científico de la zoología a la cibernética. Por cierto, esta última estudia los procesos que regulan el gobierno de los mecanismos autómatas, en síntesis: gobierno de los autómatas.

Ciclorama, propiamente dicho, es el teatro del saber: amebas, androides, antibióticos, cráteres, sismógrafos y sinónimos. En tal antología tecnológica llaman la atención las simbiosis greco-latinas como televisión y petróleo, así como una galo-helénica: burocracia, el poder del bureau.

En nuestro país, habría que empezar por los topónimos: Atenas de Cuba sería Matanzas; Artemisa, polis tropical, algo lejos del piélago. Se nota en el habla popular una tendencia al apócope: se dice «Mañana voy al endocrino», por endocrinólogo; o, «Quién es el último para el otorrino?», por otorrinolaringólogo. Una antología de voces comunes, no podría obviar ciertos nombres, aunque no estén de moda: Agapito, Atanasio, Pánfilo, Eulalia, Eugenio, Ángela, Isadora y Teodoro, sin olvidar a Eleuterio, el libertador, conocido apelativo órfico. La primacía, no obstante, la detentan los términos aplicados a la ciencia de Asklepios, nombre que, por cierto ostenta un conocido nosocomio de la capital.

Muchas terapias, sean alopáticas u homeopáticas, son denominadas al modo helénico, así como las alergias, amigdalitis, cifosis y cirrosis, dermatitis, espasmos, fibromas, gastralgias, hepatitis, paranoias y síncopes que pretenden curar, según sus síntomas, ya mediante una dieta, un colagogo o una cirugía. Con anestesia, desde luego.

El dilema, desembocar en una diarrea lexicológica o soportar olímpicamente el peso de una tesis, se ofrece siempre al filólogo, he ahí el alfa y el omega de su agonía. De nada vale adoptar un aire cínico, agnóstico. Pasar por iconoclasta puede ser un acto tan melancólico como disfrazarse de catedrático. Prefiero hacerme preguntas simples como, por qué cisma y chisme comparten la misma génesis? Será manganzón una voz de origen ático? Según el catálogo de cubanismos de Fernando Ortiz, proviene del portugués mangar, engañar y mangano es «pillo»; el castellano mangana, que es un lazo para atrapar animales, proviene de mánganon: engaño, hechicería. Vaya lógica! Se corre el riesgo de fabricar hipótesis. Mas, como se dice vulgarmente, no hay magia. Por cierto, que druida sea helénico, no celta o galo como afirman algunos diccionarios, puede parecer enigmático. Sin embargo, parece compartir genes con dríade, ninfa de los bosques cuya vida está asociada a la de un árbol, drús, sea roble o encina que son ambos de la misma familia. A fin de cuentas, tras haber leído La diosa blanca de Graves, uno ya no se asombra de tales simbiosis.

En cuanto a la necesidad de teoría, será propicio entender su génesis, en los ritos a Orfeo, en tanto contemplación participativa, apasionado desapego. Una forma antitética, a la manera del Verfremdung o distanciamiento brechtiano. Es así que los fotográficos axiomas que crecen en la gnosis del filósofo se vuelcan, cual semen simbólico, en la praxis que los genera.

Y bien, hipócrita lector, como te llamaba Baudelaire, aunque la simpatía por la morfología puede ya derivar en manía, nos salvará tal vez nuestro demonio parnasiano.

Microbio en el macrocosmos (pantomima telescópica)
con megáfono y micrófono, el filantrópico androide
en verdad una pantera del menisco a la meninge
parodia la melodía de la extática galaxia.
Escándalo, pandemonio, paroxismo, manicomio,
o sólo un idiota que en armonía con la atmósfera
caligrafía el ego entre los astros
cual espora entusiasta.

Eclecticismo y heterodoxia son apenas dos de las herejías que puede acometer el poeta. Proviene de la hybris el híbrido, «como si fuera una injuria a la ley natural», según el Diccionario Etimológico Griego-Latín del Español (Santiago Rodríguez Castro, editorial Esfinge, 2010). Comedia al uso de nuestra histriónica época, es el pathos de quien intenta energizar la psiquis, horizonte y metáfora de la physis, con un ramillete de ideogramas.