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NOVELA SURGIDA DE LA OSADÍA Y EL COMPROMISO
Luisa Campuzano
{…}… en ese siglo XX una de las mujeres más osadas, brillantes y sabias fue María Teresa León, quien desde muy joven supo ser libre y administrar, con sorprendente dominio de su tiempo, cada momento demandado y cada tarea impuesta por los múltiples ámbitos en los que quiso o fue llevada a actuar.
Nacida en Logroño el 31 de octubre de 1903, en el seno de una familia burguesa culta y poco prejuiciosa, vivió sucesivamente en distintas ciudades de España porque su padre, como militar, era asignado a diferentes destinos, entre ellos Burgos, donde muy joven, casi una niña, se casó y tuvo dos hijos. Este matrimonio no duró mucho, y terminó con él. Ya había escrito, primero, artículos para la prensa local y luego, libros (Cuentos para soñar, c. 1928, y La bella del mal de amor, 1930) para una imprenta-editorial también burgalesa. Pero, como tuvo el privilegio de ser sobrina por parte de madre de María Goyri, la no menos decidida esposa de Ramón Menéndez Pidal -quien fuera la primera española en obtener un doctorado en Filosofía y Letras e impartir clases en la universidad-, marchó a Madrid a vivir con ellos. Allí conoció y amó -otro desafío- a Rafael Alberti, uno de los grandes poetas de la Generación del 27 y sin duda el más hermoso, con quien se casaría en 1932, tras la instauración de la República y, gracias a ella, del matrimonio civil. Un año antes ambos se habían afiliado al Partido Comunista Español, gesto definitivo en sus vidas, que entre otras muchas consecuencias, tendrá la de traerlos a Cuba en 1935 y motivar a María Teresa para escribir la primera mitad, la mitad cubana de Contra viento y marea.1 Pero para mejor llegar a ella, a su construcción, a su intencionalidad, es preciso recorrer un largo trecho.
Entre 1932 y 1935 el matrimonio trabaja y viaja mucho. María Teresa publica en 1933 en la revista Octubre, de título bien significativo, que ha fundado con Rafael, su primera obra de teatro, también de título elocuente: Huelga en el puerto; y al año siguiente aparecen los nueve cuentos de Rosa-Fría, patinadora de la luna, ilustrados por el poeta. Pero antes, tras haber obtenido una beca para estudiar el teatro contemporáneo europeo, han viajado por Alemania, la Unión Soviética y otros países del continente, donde también conocen a escritores que comparten sus ideas más que progresistas, revolucionarias. En 1933, al regreso de su primera visita a la URSS e impactada por ella, María Teresa publica más de diez crónicas en la prensa madrileña.
En 1934 están de nuevo en Moscú, invitados a participar en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos, que se desarrolla entre agosto y septiembre. Mas inesperadamente se tuerce el hilo de la Historia y tendrán que quedarse muchos meses lejos de España, en el que María Teresa llamara su «primer exilio», porque el 5 de octubre había estallado la Revolución de Asturias, insurrección de los mineros brutalmente reprimida por el gobierno de centro-derecha; y, cuando ya en Estambul, en camino a Madrid, la madre de María Teresa les avisa que su casa ha sido allanada, se ven obligados a volver atrás y peregrinar por distintos países de Europa.
Pocos meses después, estando en Francia, reciben la encomienda de iniciar una gira por los Estados Unidos y la América Latina para explicar qué había sucedido en Asturias, en qué errores políticos y sociales había incurrido la República, y también con el fin recaudar fondos para ayudar a los obreros damnificados y sus familias.
Es así cómo y por qué, en el vapor Siboney, Rafael y María Teresa llegan a La Habana -procedentes de Estados Unidos y antes de continuar viaje a México-, el 16 de abril de 1935. Como escribe Ángel Augier, en Nueva York habían sido «bien advertidos de la grave situación existente en la Isla».2 {…}
Apenas unas semanas antes de la llegada de María Teresa y Rafael, en marzo de 1935, la huelga general convocada contra el gobierno militar había fracasado y los revolucionarios eran perseguidos a sangre y fuego. {…}
En el más hermoso de sus libros y una de las más fascinantes obras autobiográficas de la lengua española, Memoria de la melancolía (1970)3, María Teresa León revive, muchos años después, no solo a partir de sus recuerdos, sino también de las notas tomadas en «una libreta vieja y rota» (p. 130) conservada por ella, las tremendas, desgarradoras impresiones recibidas en su primer viaje a Cuba, las que, como apreciarán los lectores, mediante la ficción, encarnan en personajes, se reproducen en diálogos, se convierten en escenarios, paisajes, trama, episodios, motivos, en las páginas cubanas de Contra viento y marea. {…}
No podemos acompañar a los viajeros-emisarios en su recorrido latinoamericano, pero sí detenernos un minuto en el libro que María Teresa publica en México, Cuentos de la España actual (1935), en el que reúne junto a textos del período republicano que traería en su maleta, alguno escrito en este «primer exilio», como «Liberación de Octubre», relacionado directamente con la Revolución de Asturias. Y nos detenemos, porque en esta colección de diez relatos ya está presente, como canevá que sustenta cada trama, el compromiso político que impregnará Contra viento y marea, su primera novela, comenzada a escribir «probablemente en México y España, inmediatamente después de salir de Cuba»,4 e interrumpida por un nuevo y violentísimo giro de la Historia. Solo después de haber vivido experiencias imborrables, la retomará, para convertirla en algo mucho más trascendente que una «novela cubana», la cual deja solamente como inicio, como primera parte de esos «episodios internacionales» -así define en su prólogo el doble e interconectado escenario de Contra viento y marea-de los que es continuación su «novela española», la novela de la Guerra Civil en sus locaciones madrileñas.
El 18 de julio de 1936 el general Francisco Franco encabeza la sublevación militar contra el gobierno democrático de la República. {…}
María Teresa y Rafael, que se hallaban en Ibiza, escaparon por un pelo de la represión desatada inmediatamente en las zonas sublevadas y se incorporaron a las fuerzas defensoras de la República. Sobre la participación de María Teresa en la guerra se ha dicho que su protagonismo, en tanto mujer, solamente fue superado por el de Pasionaria.5 {…}
Después, con la derrota el 1 de abril de 1939 de las fuerzas defensoras de la República y el inicio de la prolongada y sangrienta dictadura de Franco, vienen los largos años del exilio. Huyen a Orán en una avioneta, durante unos meses viven y trabajan en París, de donde otra guerra los hace partir de nuevo, ahora hacia la Argentina. Allí, en 1941, nace su hija Aitana y María Teresa publica su primera novela, una novela «doble»6: Contra viento y marea. {…}
Ubicada, como decíamos, en dos escenarios sucesivos: Cuba y España; en dos tiempos sucesivos: 1935 y 1936; y en dos circunstancias paralelas, la lucha contra Batista y la lucha contra Franco, la trama de la novela se anuda estructuralmente con el tránsito de personajes de la primera parte a la segunda; y temáticamente, con la idea, más que tesis, de que hay una continuidad -no hemos ganado en Cuba, pero vamos a España a ganar- y una identidad de los objetivos de la lucha que se desarrolla en los dos espacios. Con ello la autora rescata la internacionalización, la interconectividad ajena a fronteras de la Guerra Civil Española, que entre otras muchas marcas tiene la de la comprometida participación de las Brigadas Internacionales -mil de cuyos integrantes fueron cubanos- y la decidida solidaridad de gran parte del género humano. {…}
Sus escenarios son, por una parte, el campo, con la miseria de los caseríos, la riqueza de la mansión del central, los espacios vinculados a la zafra. Y en ellos, personajes representativos de la diversidad de orígenes del pueblo cubano: blancos descendientes de españoles, españoles, negros y mulatos, chinos; o de la presencia norteamericana en la industria azucarera, más los agentes represores. Los escenarios urbanos son la escuela, cárceles, casas, la zapatería, la tienda, la fábrica de tabacos…; y sus personajes urbanos, aunque de distintas clases sociales, se caracterizan por estar más vinculados a la política.
Nuestros lectores reconocerán la incorporación de citas de autores y músicos cubanos, referencias a la plástica y a figuras políticas de la época -Juan Marinello, Pablo de la Torriente Brau-, que sirven para la construcción de algún personaje o son simplemente mencionadas {…}
La segunda parte parece haberse escrito mayormente en España, «en los meses parisinos y en las primeras semanas de estancia argentina».7 Más extensa, polifónica, cargada de la pasión épica de una ciudad en guerra, cuenta con más personajes -mejor perfilados, más variados, ricos en matices y en fuerza, sobre todo los femeninos-, nacidos de la gran tradición narrativa española. Y en consecuencia, la «novela española» tiene más tramas, mucho mejor engarzadas, y también más escenarios.
* Fragmento de la Introducción de Luisa Campuzano a Contra viento y marea de María Teresa León (Editorial Arte y Literatura, 2014)
1 La novela ha tenido dos ediciones anteriores. La primera, aparecida en 1941 en Buenos Aires (Editorial AIAPE); y la publicada en Cáceres, por la Universidad de Extremadura, en 2010, excelente edición crítica preparada por Gregorio Torres Nebrera, catedrático de literatura española de esa universidad, recientemente fallecido, y uno de los más importantes especialistas en la obra de María Teresa León, a cuyo riguroso estudio introductorio y notas deben mucho esta edición cubana y su Introducción.
2 Ángel Augier. Rafael Alberti en Cuba. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1999, p. 39.
3 María Teresa León. Memoria de la melancolía, La Habana: Casa Editora Abril/Colección Sur, 2001; Colección Sur, 2009.
4 Gregorio Torres Nebrera. «Estudio preliminar», en María Teresa León. Contra viento y Marea. Cáceres: Universidad de Extremadura, 2010, p. 24.
5 Antonina Rodrigo. Mujeres para la historia. La España silenciada del siglo XX. Madrid: Compañía Literaria, 1996, p. 110.
6 Gregorio Torres Nebrera. op. cit., p. 22. 7 Gregorio Torres Nebrera. op. cit., pp. 24-25.
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