MIS PRIMEROS RECUERDOS VIENEN DEL SOLAR
Conversación con Rito Ramón Aroche
Angélica Reyes Barragán
Rito Ramón Aroche nació el 22 de mayo de 1961 en La Habana. Es poeta y crítico literario, y uno de los importantes poetas de la llamada Generación de los Ochenta. Es autor de varios libros de poesía por citar algunos: Material entrañable (1994), El libro de los colegios reales (2005) y Andamios (2007). Actualmente trabaja como promotor cultural en la Dirección de Literatura del Instituto Cubano del Libro.

Rito,¿cuáles son tus primeros recuerdos dentro de la literatura? ¿Cuál fue tu primer acercamiento a ella?
Mis primeros recuerdos vienen del solar y vienen de la esquina del barrio. Y de mi madre, que decía leer novelas de pistoleros o de Corín Tellado. Te cuento que mi vida infantil trascurrió casi siempre entre personas mayores. Amigos, sobre todo. Tuve una infancia muy dura. De modo que fui muy silencioso. Tuve que madurar, como ya he dicho en otras oportunidades, antes de tiempo. El andar con esos amigos mucho mayores que yo, me daba la oportunidad de escuchar conversaciones supongo que no aptas para mi edad. Pero a mí me venían súper bien. Sobre todo, cuando hablaban de libros, deportes, política. Mi asombro venía de cuánto podían recordar. Eran verdaderamente memoriosos. Para alguien de edad era asombroso oírlos mencionar nombres, fechas, personajes… Datos sobre la Segunda Guerra Mundial, actores de Hollywood… ya se habían leído a Vargas Vila, luego pasaron a Balzac, Dostoievski, Víctor Hugo, Tolstoi, Emilio Zola… Algunos best sellers. Con todo eso fue que activaron mi curiosidad. Quería que me prestaran libros. Nada. Quién le iba a prestar libros a un chiquillo. A continuación, vino mi entrada a la beca en la Isla de la Juventud y allá pasábamos casi todo el tiempo estudiando. Conocí amigos que escribían. Otros que leían, pero no escribían. Así era el transcurrir. Sin asesores literarios ni nada. Y ahí sí comenzó todo. Quería leer y quería escribir. Las dos preocupaciones llegaron a la vez. Pero había un problema. No tenía hábito de lectura. Pasé mucho trabajo para leerme La guerra de los mundos de Wells. No avanzaba. Luego lo intenté con Doña Perfecta. Más complicado aún. No lo creerás, pero parece que avancé rápido porque ya a los dieciséis o diecisiete años me había leído nada menos que el Quijote. Muchísimo que me gustó. ¿Qué tú crees?
¿Cuáles fueron las primeras lecturas que impulsaron tu trabajo actual?
Wells, Doña Perfecta, como ya te dije, el Quijote, e influenciado por mis amigos del barrio de los que te hablé, que no escribían, pero que sí leían un mundo, todos los que ya te mencioné (menos Vargas Vila) y muchos más. Nunca pasé por Emilio Salgari ni por Alejandro Dumas, quizás porque oí hablar primero de marcianos, guerras napoleónicas, Crimen y castigo… Esto provocó que cuando quise leer El Conde de Montecristo o El tigre de Mompracem ya no podía. El quid de la cosa estuvo luego en que los libros tuve que conseguírmelos yo mismo sin dinero. Entonces fueron ellos los que me pedían los libros prestados. Se me podría decir, al ver mi trabajo actual, que nada de esto cuenta porque fueron lecturas de iniciación. Y yo debo responder que sin ese primer impulso no hubieran llegado ni Platón, Borges, Paz, Eliot, Pound, Lezama, ni los novelistas rusos, franceses, norteamericanos, tampoco los grecolatinos, ni la poesía de acá ni la del más allá, ni la mejor de todos los tiempos, ni…
¿Cuál es tu escritor favorito y por qué?
No tengo uno sino muchos. Sobre todo, aquellos que no he podido leer y que no sé si el tiempo me alcance para disfrutarlos. Porque hay algo que no te he dicho: disfruto la creación, pero la lectura me apasiona más. En un contexto tan estresante como en el que me desenvuelvo, se me dificultan cada vez más lo uno y lo otro.
Ahora te haré tres preguntas: ¿Consideras que perteneces a una generación específica de poetas? ¿Cómo es la llamada Generación de los Ochenta ? ¿Abarca solo a Cuba o consideras que hay otros países donde se gesta el mismo tipo de poesía?
En Cuba, hablar de la Generación de los Ochenta es un poco complicado. Existe un núcleo muy fácil de visualizar, que son los nacidos en los años cincuenta y que comienzan a abrirse paso justo en la década del ochenta. La generación de los que nacen en los sesenta (a la cual debo pertenecer), salvo en algunos caso, se ve obligada a ver sus primeros libros publicados en los noventa, bajo el peso del llamado Período Especial donde escaseaba desde el papel hasta la tinta. Hubo quien dijo, creo que con certeza, que en todos aquellos años eso ha sido muy difícil de delimitar dentro del panorama cubano, si tenemos en cuenta que los que debieron publicar en los sesenta lo hicieron en los setenta y los que debieron publicar en los setenta pudieron hacerlo en los ochenta y así. No significa que siempre esto haya resultado una constante, pero tampoco creo que le haya faltado razón. Hay quienes dicen que debimos ser la última promoción de los ochenta. Y existen quienes prefieren hablar de grupos más que de otra cosa.
Aquellos con los que avancé tenían propósitos estéticos bien definidos y en muchos casos radicales. Son esos los que me interesan. Carezco de un criterio acabado sobre lo que ocurre en otros países en materia de generaciones. Puedo percibir un rasgo aquí, otro acullá. Ir más lejos sería aventurarme en un territorio que no conozco bien. Gracias a Santiago Matías, director de la editorial Bonobos, y solo por ponerte un ejemplo, puedo decir que poseo una fuente de información grata y segura sobre mucho de lo que se está escribiendo en México ahora. Bonobos es una ventana, pero no todas las puertas del universo de la poesía mexicana. ¿O me equivoco?
¿En qué momento decidiste ser poeta?
Quizás como a Raymond Carver, cuando me di cuenta de mi falta de concentración para leer novelas largas… pero si tú quieres, te digo que, en verdad, no lo sé. Creo que en un terreno como este nadie decide nada. Y aunque escribía cuentos al principio, descubrí que me sentía mejor en el difícil campo de la poesía. Aprendí a evitar ser renacentista en tiempos como los que vivimos. Mejor tratar de dominar un género primero y luego pasar a otra cosa. Y esto último es lo que menos he podido realizar. Trato de reflexionar mucho sobre el universo poético y mucho sobre mi propia creación. No perder de vista, entre tantos, un par de conceptos. El primero: «Lo más difícil que hay es convencer a los demás de que eso que uno hace está bien hecho», Gogan. Y el segundo: «Hay que tratar de tener siempre dos ideas: una para destruir a la otra», George Braque.
¿Qué es para ti la poesía?
Un misterio.
¿Consideras que el quehacer poético ha perdido público?
Probablemente sí. Hay que leer los ensayos de Eduardo Milán. Suelen arrojar algo de luz sobre tal fenómeno. En el Festival Internacional de Poesía de Medellín el público es numeroso para escuchar, pero me dicen que muy escaso para leer.
¿Conoces poetas actuales con los que compartes el placer por el arte poético?
Muchísimos.
Háblame sobre la Cruzada Literaria que se llevará a cabo en Cuba en el mes de agosto.
Es un evento dirigido por la narradora y directora de teatro Yoandra Santana y que involucra el trabajo de los jóvenes creadores de casi todo el país. Trovadores incluidos. Lecturas, debates, conferencias, conciertos, visitas a lugares históricos, centros de trabajos, recitales en tabaquerías, escuelas… Busca llevar e incentivar el arte y la cultura a las comunidades más apartadas de la provincia de Camagüey, que es en definitiva donde sucede tal acontecimiento. Dura una semana. Se quiere que este año sea internacional. Habrá que ver.
Tras la entrevista, la sonrisa del poeta deja ver que todavía tiene mucho que versar en una Habana cálida cuyo sol irradia alegría.
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