Acerca de una misteriosa conversación.

 

Julio Mitjans

A veces «alrededor de» se torna derrotero que evita el camino hacia lo significativo, hacia la esencia. De esta manera creía yo que se iba armando el libro José Martí y Lezama Lima: la poesía como vaso comunicante (Ediciones Unicornio, Artemisa, 2015), de Caridad Atencio. Largas citas de los dos poetas, enjundiosas referencias de la bibliografía pasiva de ambos. Lo que en el ensayo siempre ha resultado argumentativo para la voz del autor o la autora, aquí se torna recurso expresivo. A la sombra de las columnas de una tarde, Caridad nos tiende una trampa en el aire de una conversación signada por la sabiduría. No es que desaparezca la voz de la lectora, al contrario, ella participa desde una atinada perspectiva que evita el ritmo definitivo de los poetas que ocupan su atención. Peligrosa elección que sortea dejando a un lado el ego, anteponiendo una perturbadora sensibilidad. Así construye Caridad Atencio su espacio en el misterio de esta conversación.

La ensayista, también poeta, ha declarado en más de una ocasión la importancia que tiene para su corpus poético lo fragmentario. Sin dudarlo, puedo aventurarme y decir que va reuniendo Caridad en su obra fragmentos, hurga en ellos: Diario de José Lezama Lima y los «Cuadernos de apuntes» de José Martí. Más que un sistema, transita Caridad un camino para la concreción de su obra toda. En ese gesto de lo fragmentario descansa en teóricos como Bajtin, Julia Kristeva, Roland Barthes, Roberto González Echevarría, por solo mencionar algunos de los más socorridos en la exégesis contemporánea. Ya lo he dicho, Caridad Atencio siempre nos devuelve un discurso que se enrumba desde el estremecedor acontecimiento del origen. Esta conversación, de hondas significaciones para la comprensión de nuestra historia literaria, y, por ende, de nuestra cultura, es ya no solo de Caridad, ahora será tierra de nuestro deleite, amigo lector.