Omar González

Omar González (Vueltas, Villa Clara, 1950). Escritor y periodista. Entre sus obras publicadas figuran los libros de cuentos Al encuentro y Nieve roja, la novela El propietario y los libros de poesía Secreto a voces e Intimidad del ciervo. Mereció, entre otros reconocimientos, la Orden Juan Marinello.

 

1
Y qué hago yo con saber del mundo
si no sé de mí mismo,
si pregunto y nadie responde,
si veo que acecha la tristeza
y se acaba mi vida.
Qué haré para morir
sin la culpa de mi mala conciencia.
Que haré ya sin regreso,
si ahora soy la penumbra.

18
Para olvidarte,
le bastaría con no pensar en ti.
Pero se olvida.

23
Amanece temprano:
tiembla el agua en el río,
hay luna en el café.


24
Demasiada nostalgia
en el arco y el aire.
Ocurrirá un desastre.


28
Cada vez que te escucha,
aparece la niebla.


29
Todas las tardes ella lo entierra.
Mas él renace cada mañana.


32
Yo no sé tanto de alegrías
como del beneficio real de la tristeza.
Y soy feliz.


35
Cuando llego a mi casa,
dejo en la puerta los demonios del día.
Ya me tendrán mañana.


38
Y tú amaneces construyendo.
Yo, en cambio, me despierto en la guerra.
Cientos de aviones sobrevuelan La Habana,
oigo partirse el aire.


40
A veces quiero
que te ahogue una lágrima.

43
Algunos amigos me quieren tanto
que han dispuesto de mí:
me han nombrado su sombra.


45
La frivolidad es contagiosa.
Empieza con este aburrimiento.

46
Tu crisis es tal
que ni siquiera lo sabes,
la mía pudiera ser
saber que no lo sabes.


53
En los actos,
la gente me saluda
como si fuera un niño.
Pensaron que había muerto.


58
Las buenas comedias me divierten
muchísimo.
Pero dónde está Chaplin.

65
¿Tan ligera de ropas
para hablar de negocios?


76
Pobre Lezama,
ahora el Diablo es el Ángel.


70
A la sonrisa tuya
le falta silencio.


85
Sólo la vi asomarse,
de blanco venía la muerte.


121
Apenas tengo un par de enemigos
pero son los mejores.


130
Mi gato viene y se echa a mis pies,
mi gato sabe que me voy a morir.


136
Nunca fuiste verdad
pero lo merecías.


140
Y jamás coincidieron.
Se besaban a tiros.


142
¿De quién será mi muerte:
de alguna comisión,
de amores que no pude,
de mis propios errores,
de necios y conjuras,
de un viejo cazador?


152
Ha sufrido tanto,
lo han golpeado con tal inclemencia,
que cuando cierre esta herida
lo más probable es que se quede adentro.

 

De: Diario de la víspera