El cuerpo femenino.

Margaret Atwood

El texto que presentamos, «El cuerpo femenino», de la destacada escritora canadiense Margaret Atwood (Ottawa, 1939), está incluido en el libro El quetzal resplandeciente y otros relatos que la Editorial Arte y Literatura presentará en la 26 Feria Internacional del Libro de La Habana, traducido por María Teresa Ortega. Es además poeta y crítica literaria y autora de más de 40 libros de ficción. Ha merecido, entre otros reconocimientos, los prestigiosos premios Booker y Giller.

 

 

«...dedicado por entero al tema de “El cuerpo femenino”. Como sabemos qué bien ha escrito usted sobre este tema… este tema tan amplio…».

Carta del Michigan Quarterly Review

1

Estoy de acuerdo, es un tema candente. Pero, ¿solo uno? Miren a su alrededor, hay una amplia gama. Tomemos el mío, por ejemplo.

Me levanto de mañana. Mi tema se siente infernal. Le rocío agua, cepillo partes de él, lo froto con toallas, lo entalco, añado lubricante. Le echo combustible y allá va mi tema, mi tema de actualidad, mi tema polémico, mi tema amplio, mi tema cojeante, mi tema miope, mi tema con problemas de espalda, mi tema de mal comportamiento, mi tema vulgar, mi tema escandaloso, mi tema avejentado, mi tema totalmente imposible y que de todos modos continúa sin saber de ortografía, en su abrigo demasiado grande y botas de invierno usadas, andando por la acera como si fuera de carne y hueso, buscando lo que hay allí, un aguacate, un regidor, un adjetivo, hambriento como siempre.

2

El Cuerpo Femenino básico viene con los siguientes accesorios: liguero, faja pantalón, crinolina, camisola, miriñaque, sostén, estomaguero, camiseta, zona virgen, tacones de aguja, nariguera, velo, guantes de cabritilla, medias de malla, chal, bandó, corselete Viuda Alegre, velo de luto en crepé, gargantilla, pasadores, brazaletes, cuentas, impertinentes, boa de plumas, vestido negro básico, afinado, combinación en licra con pieza de recato, negligé de diseño exclusivo, ropón de franela, bobito de encaje, cama, cabeza.

3

El Cuerpo Femenino está hecho de plástico transparente y se ilumina al conectarlo. Se aprieta un botón para iluminar los diversos sistemas. El Sistema Circulatorio es rojo en el corazón y las arterias, y púrpura en las venas; el Sistema Respiratorio es azul, el Linfático es amarillo, el Digestivo es verde, con el hígado y los riñones en color aguamarina. Los nervios están hechos en naranja, y el cerebro es rosado. El esqueleto, como cabría esperar, es blanco.

El Sistema Reproductivo es opcional y puede eliminarse. Viene con y sin embrión en miniatura. De ese modo se puede cumplir con el parecer de los padres. No deseamos asustar u ofender.

4

Él dijo: No voy a tener una cosa de esas en mi casa. Da a las jóvenes una falsa concepción de belleza, por no decir de anatomía. Una mujer con una constitución así se iría de cabeza.

Ella dijo: Si no le dejamos tener una como la tienen todas las demás niñas, se sentirá distinta. Se convertirá en un problema. Desearía una y querrá convertirse en una. La represión provoca la sublimación. Tú lo sabes.

Él dijo: No son solo las tetas plásticas puntiagudas, es el vestuario. El vestuario y ese estúpido muñeco masculino, cómo se llama, el de la ropa interior pegada al cuerpo.

Ella dijo: Mejor es que salga de eso siendo joven. Él dijo: Está bien, pero que yo no lo vea.

Bajó volando la escalera, lanzada como un dardo. Estaba desnuda por completo. Le habían cortado el cabello, tenía la cabeza al revés, le faltaban algunos dedos de los pies y tenía tatuajes de tinta morada por todo el cuerpo, en un diseño de voluta. Dio contra la azalea de la maceta, tembló allí un momento como un ángel estropeado, y cayó.

Él dijo: Supongo que estamos a salvo.

5

El Cuerpo Femenino tiene muchos usos. Se ha usado como aldaba, abridor de botellas, reloj con tictac en el vientre, para sostener pantallas de lámparas; también como cascanueces: se les aprieta las piernas de latón y sale la nuez. Porta antorchas, levanta coronas de victoria, le crecen alas de cobre y eleva un aro de estrellas de neón. Edificios completos descansan en sus cabezas de mármol.

Vende automóviles, cerveza, loción de afeitar, cigarros, bebida fuerte; vende planes de dieta y diamantes y deseo en diminutas botellas de cristal. ¿Es este el rostro que lanzó un millar de productos? Apuesto a que sí, pero que no se te ocurran grandes ideas raras, cariño, esa sonrisa se encuentra a patadas.

No solo vende, es vendida. El dinero fluye a este país o a aquel país, entra prácticamente arrastrándose, maleta tras maleta, atraído por todas esas piernas preadolescentes sin vello. Escucha, deseas reducir la deuda nacional, ¿verdad? ¿No eres patriótica? ¡Así se hace! ¡Esa es mi niña!

Es un recurso natural, renovable por suerte, ya que esas cosas se gastan con mucha rapidez. Ya no las hacen como antes. Artículos de mala calidad.

6

Uno y uno es igual a otro uno. El placer en la mujer no es necesidad. La unión en pareja es más fuerte en los gansos. No estamos hablando de amor, hablamos de biología. Así fue como todos llegamos aquí, hija.

Los caracoles lo hacen de otro modo. Son hermafroditas y trabajan en grupos de tres.

7

Cada cuerpo femenino contiene un cerebro femenino. Viene muy bien. Permite que las cosas funcionen. Si se le entierran alfileres, se obtienen resultados sorprendentes. Viejas canciones populares. Cortocircuitos. Malos sueños.

De todos modos, cada uno de estos cerebros tiene dos mitades. Están unidas por una cuerda gruesa; de una a otra fluyen vías neurales, destellos de información eléctrica que van de un lado a otro. Como la luz en las olas. Como una conversación. ¿Cómo lo sabe la mujer? Escucha. Escucha hacia adentro.

Sin embargo, el cerebro masculino es otra cosa. Solo tiene una delgada conexión. Espacio aquí, tiempo allá, música y aritmética en sus propios compartimentos sellados. El cerebro derecho no sabe lo que hace el izquierdo. Aunque es bueno para apuntar, para dar en el blanco cuando se aprieta el gatillo. ¿Qué es el blanco? ¿Quién es el blanco? ¿A quién le importa? Lo que importa es darle. Ese es el cerebro masculino, ¿comprenden? Objetivo.

A eso se debe que los hombres sean tan tristes, se sientan tan aislados, se vean como huérfanos lanzados a la deriva, libres y sin compromiso en el vacío profundo. ¿Qué vacío?, pregunta ella. ¿De qué hablas? El vacío del Universo, responde él, y ella dice Ah y mira por la ventana e intenta entender; pero de nada vale, están ocurriendo demasiadas cosas, hay demasiado susurro en las hojas, demasiadas voces, de modo que dice: ¿Quieres un bocadito de queso, un pedazo de pastel, una taza de té? Y él rechina los dientes porque ella no comprende; y se va por ahí, no simplemente solo, sino Solo, perdido en la oscuridad, perdido en el cráneo, buscando la otra mitad, el gemelo que podría completarlo.

Entonces entiende: ¡ha perdido el Cuerpo Femenino! Mira, cómo brilla en la oscuridad, allí delante, una visión de integridad, madurez, como un melón gigante, como una manzana, como una metáfora para pecho en una mala novela sexual; brilla como un globo, como un mediodía de niebla, una luna acuosa, resplandeciendo en su huevo de luz.

Atrápalo. Mételo en una calabaza, en una torre alta, en un barracón, en una cámara, en una casa, en una habitación. Pronto, ponle una correa, un cerrojo, una cadena, algo de dolor, tranquilízalo para que nunca pueda alejarse de ti nuevamente.