Jorge Osorio



Nació en La Habana en 1968. Ha publicado
Crónicas (2000), y colaboraciones en diferentes revistas culturales cubanas. Obtuvo premios municipales y provinciales en los Talleres Literarios y otros concursos. En 2006 fue ganador absoluto del VI Premio Nosside Caribe.


LOS SEMBRADORES DE MANZANOS


humilde escaño nos alumbra
vierte su sombra como un elixir

(la fruta en la cúspide
los pies en el escaño)

al acecho cazadores furtivos
–hombres abiertos hombres oscuros–
simples bandadas de chiquillos
verdaderos comedores de fruta

la fruta cada vez más breve más seca
bajo el sol

la grasa cada vez más grasa
en el vestíbulo de la vendedora
que nunca llega a alcanzar la fruta

la fruta en el escaño dispuesta para todos.



PRETENDIDO TEMPLO DE DIANA
Cabezas Griegas


quiero estar con las voces
las comunes en gama
mana sal de la piel que vivió sin rodela
y un rojo continuado baja de las crestas
que hasta aquí favorecen el azar del viandante
para dejar su busto en una pose
de alma trajinada de incomposturas
yo las he visto al borde de las zonas baldas
por sus ojos vaciados he visto yo la altura
y los aires lejanos y la carne cedida
si tuviera la voz de ese resorte anónimo
quedaría partiendo hacia una dura hacienda
tan cerca de las voces las comunes en gama
aquellas que ni el viento tocó sus humedades

inclinadas al este las techumbres tan rojas, al lugar de donde brota el cielo que más tarde se esparce como el arco de un ala acariciante y venial.
oh techumbres de relumbrares varios, de donde brota el humo y escanciares de sombra, de impudicia y significativa vida.
oh techumbres que obran entre el abajo y el supuesto ascendente.
qué redobla el matiz de esas luces virtuales en los rostros esquivos, en los cuerpos doblados que conciben la piedra indonable de sus destinos.
oh techumbres de escarcha y sofocantes hilos de saliva de dioses, inclinadas al este donde los nacimientos no nos muestran un cielo sino el rodar perpetuo y las declinaciones pese a que todo marcha y saliva escapada de discursos de dioses amamanta las viñas y los sentidos castran.
yo que veo el ocaso apartado del lecho, hay raíces que ganan superficies distantes. asomar esos dedos en bullicio creciente junto a casas dispersas, bajo techos que inclinan hacia un lado sus preces, el reír minucioso de las predicaciones, y nos dan sus noticias como el canjear de un balde por manantiales silvestres. Oh techumbres tan varias hacia el lugar de donde brota
el cielo que más tarde se esparce como el arco de un ala acariciante y venial.

RESPONSO A LA TRISTEZA
DE EUGÈNE GRINDEL


ya levantan el vuelo las aves de Grindel
bien adentro del aire en un resuello de ave
Eugène Grindel
fue una mano piadosa
Grindel lloraba a un anciano
el anciano lloraba a Grindel
una gota lentísima
la cara de Grindel
abierta como casa de babosa
a nadie importa el canto de las aves de Grindel
la claraboya húmeda de la infancia en Saint-Denis
nadie quiere llevar
una cara abierta como casa de babosa
ya remontan el vuelo bien adentro del aire
las aves de Grindel
yo quisiera tener una mano piadosa








VATICINIO


Muro insólito, allí encontré la sombra rodeada de una silueta. Un aire en el que se dispersan los momentos de bondad.
Después del fuego, de la incineración, la cara blanquecina; mancha donde se estaciona: "no hay asombro en esta actualidad no entiendo pues interrogantes"
Y salta de ese extraño contexto. No aceptar. No reparar en el límite.
Salta su voz desmesurada: demarcación del tizne. Espacio antropomorfo, puro. Justo el simbolismo de lo que desaparece negado. Demarcación del tizne.
De ese extraño contexto presencias acogidas por seres silenciosos.
Y un mundo abisal, que en sí sumerge desplazamientos ajenos a toda lógica, es la sobreviva de estos espectros. Y dibujan por igual
las caras de valientes e ingenuos pues todo es un gran muro de negatividad y positividad condicionadas. Seres de silencio absoluto en lo intrínseco, en el costal humano.
Rodeados, los costales, vierten por doquier su esplendor o su vacío; y la lucha concierne a multitudes, a solitarios sacos.
Aunque el tiempo define, el tiempo arrastra y desfigura las manchas y las demarcaciones se sustituyen por otras demarcaciones.
De modo que otras manchas habrá. Restos de esa angustia.
Los levantamientos son restos de esa angustia. Las presencias que entran y salen de sí mismas son notorias ausencias
de visión y escucha de tu flujo; pues un muro aguarda en tu camino y un espacio te será reservado por la demarcación.