El día de cada día


Anna Lidia Vega Serova


ANNA LIDIA VEGA SEROVA es escritora y artista plástica. Nació en Leningrado, en 1968. Ha publicado los libros de cuentos Bad painting (Premio David 1997), Catálogo de mascotas (1999), Limpiando ventanas y espejos (2000), la novela Noche de ronda y el cuaderno de poemas Retazos (de las hormigas) para los malos tiempos. El relato que publicamos pertenece a un volumen homónimo de cuentos que aparecerá próximamente por Ediciones Unión.


A nosotras, que nos queremos tanto... La sensación de estar dando cabezazos contra una pared. Tal vez has visto cómo otras personas la atravesaron sin el menor esfuerzo e intentas imitarlos y chocas y vuelves a chocar. Mi amiga Beba tiene la frente rota de tanto golpear el concreto. Cualquier día de estos le descubren un cáncer en el cerebro, la masa encefálica hecha un revoltillo. Por las noches hay que ponerle compresas frías de manzanilla u otra hierba medicinal para que baje la inflamación. Ella cierra los ojos, intenta dormirse, pensar que resbala nadando al fondo del océano. Hay una luz allá en el fondo. Sabe que cuando llegue a esa luz estará dormida, mas a la mañana no recordará si fue un cocuyo, un farol o una estrella. A la mañana, la brutal certeza de que todo vuelve a comenzar. Todo vuelve a comenzar. No hay comida – no hay dinero – no hay ropa limpia – no hay detergente para lavar la sucia– no hay jabón para bañarse – no hay champú – no hay pasta de dientes... ¿Para qué quieres cepillarte los dientes si no hay comida? No hay dinero – no hay – no hay– no... Mi amiga Beba se mira los ojos en el espejo. Hermosos ojos. Busca una respuesta como una luz en el fondo del océano, pero no hay cocuyos, no hay faroles, no hay estrellas. No hay. ¿Qué hace la gente para tener? Hermosos ojos y boca y pelo a pesar de que no hay champú. ¿Qué hace la gente? Se pasa las manos por el cuello, hermoso cuello y tetas y barriga. ¿Qué hace? Se vira y observa su espalda en el espejo. Hermosa espalda, hermoso culo. ¡Vender el culo, ¿qué va a hacer si no?! Mi amiga Beba busca la ropa más limpia entre la ropa sucia. Ella tiene un socio que quizás tenga un poco de pesos, quizás le compre el culo por un poco de pesos. En realidad, no es un socio, más bien un conocido, mirar acaramelado, boca babeante, nombre insulso, Pupo o Tato, conocido mío también, por supuesto. La sensación de que por cada paso que avances retrocedes otro. Como un estúpido baile de títeres. Pupo o Tato tiene los tobillos hinchados de tanto andar en el mismo sitio. Por las noches debe meter los pies en una palangana de agua tibia con sal. Cualquier día de estos habrá que enyesarle ambas piernas y andará dando saltos, tac, tac, con sus muletas. (También podría partírselas al caer de un peñasco que intentara escalar o en un ordinario accidente de tránsito, mientras conduce su flamante bicicleta montañesa). Pupo o Tato mira por la ventana. Allá afuera anda la gente, toda esa gente feliz, mujeres hermosas, ninguna suya. ¿Qué hace la gente para tener? Va dando saltos hasta la cama, tac, tac, con sus muletas. Se tumba, mira el techo. En el techo tiene pegadas fotos de estrellas de cine, mujeres hermosas, ninguna suya. ¿Qué hace la gente? También unas fotos porno, tetas desbordantes, vulvas abiertas, ninguna suya. ¿Qué hace? Tac, tac, comienza a lloviznar. Nada, ¿qué va a hacer? Esperar un golpe de suerte, una aparición divina... Tac, tac, alguien toca su puerta. Pupo o Tato se apura en abrir dando saltos tac, tac, con sus muletas, no alcanza a creerlo, no puede ser real, una aparición divina, un golpe de suerte, una mujer: mi amiga Beba. Entra, estás toda mojada, te busco una toalla, tac, tac, toma esta, rosadita, luego la colgaré en un marquito encima de mi cama junto a las


Continua...