La idea de España en poetas
negros cubanos del siglo XX
Marta Lesmes
Notas a manera de preliminares
España,más que recurrencia ha sido sustancia
misma de la lírica insular.La razón es obvia:la confrontación
inevitable con su modelo.La función
modeladora de la cultura dominante sustentó el
desamor,la indocilidad,la inapetencia,un vigoroso
desentendimiento para el necesario renuevo
en la proyección de un imaginario.La relación subordinada
con respecto al canon metropolitano,
en doble ejercicio del poder,sobre el universo creativo
y sobre el criterio mismo,impuso a la actividad
literaria, y a la crítica, focalizar tergiversadamente
las representaciones de sujetos como el
negro,en posición subalterna.
Sin embargo, lo que este análisis propone es
invertir el cono, desenfocar la cámara.Dejar de
lado la presencia del negro como objeto de representación,
harto manipulado por el discurso literario
culto,para dar paso a la del sujeto en aptitud
de producción simbólica,miembro de una
comunidad –la hispana de América– que a lo
largo del trayecto histórico literario en el que ha
venido produciendo lo ha desestimado,preterido,
tolerado o a duras penas reconocido,en diferentes
momentos,para ir conformando en su gestión
autoral la idea de su antigua metrópoli política
y cultural,en una dirección contraria a la habitual
“fascinación de Occidente por lo primitivo”.2
Desde sus primeros contactos con la cultura
dominante,la cultura del negro africano esclavizado,
la representación del hombre y de la mujer
negros,se convirtió en una construcción donde
las fantasías en torno al otro,al decir de bell hooks,3 fueron continuamente explotadas y manipuladas
para insertarse en el discurso del colonizador
con pretensiones de fijeza, de manera que se
reinscribiera desfavorablemente y mantuviera el
statu quo dentro de ese discurso, como instrumento
de dominación.
Para el pensamiento occidental,imperante aun
en nuestros días,la idea de África trascendió como
la del Oriente y construyó dos tipos de negritudes.
Como ha explicado Eduard Said:4
[...] el Oriente ‘bueno’se situaba siempre en un
período clásico,en algún lugar de una India perdida
en el tiempo,mientras que,el Oriente ‘malo’
se podía ver en partes del Asia actual,en algunos
sitios de África, y en cualquier lugar del
mundo islámico.Sólo quedaban “arios”en Europa
y en el antiguo Oriente;como lo señala Leon
Poliakov (sin decir una sola vez que los “semitas”
no son sólo los judíos, sino también los
musulmanes), el mito ario dominó la antropología
histórica y cultural a expensas de los pueblos
‘inferiores’[...]
La idea de África y del negro,que el colonialismo
ibérico hizo trascender,descansa tanto en la
de un negro bueno (el buen salvaje),como la de
un negro malo (el análogo opuesto),pero siempre
susceptible al escarnio,la risa o la manipulación,
una imagen que perdurará como otra forma
de dominación y marginación sociales. Sin
embargo,al cabo del tiempo y como sujeto perteneciente,
por derecho del conquistador, a la
comunidad y a la tradición lírica hispana, la voz
del negro también reflejó la idea de su alter a la
que pretendo acercarme ahora,con el interés de
visualizar algunas de sus estrategias discursivas y
hasta el lugar de enunciación de sus propuestas
culturales y/o políticas.Para ello me serviré de textos
de Nicolás Guillén,Marcelino Arozarena,Gastón
Baquero e Ismael González Castañer,utilizando
aquellos donde es evidente la alusión al tema.
La ausencia de voces femeninas en nuestro trabajo,
se debe a razones obvias,la escasa presencia
de la mujer negra en el discurso poético cubano
hasta bien avanzado el siglo XX, donde después
de su segunda mitad aparecen voces como
las de Nancy Morejón,Georgina Herrera, Excilia
Saldaña,Soleida Ríos o Caridad Atencio,en cuyas
obras se registran en desiguales formas –más evidente,
digamos,en Nancy Morejón,o menos en
Georgina Herrera,Excilia Saldaña y hasta con indiferencia
en Soleida Ríos y Caridad Atencio–, la
condición étnica o racial. En ellas la idea de España
no tiene lugar de manera expresa.
La idea de España
en poetas negros cubanos del siglo xx
Lejos de insistir en las formas en que los creadores
han abordado la figura del negro a lo largo
de la historia de la literatura cubana,me interesa
escudriñar en la idea de España que expresan en
el siglo XXpoetas negros,con el objetivo de iniciar
un análisis invertido donde se ponga de manifiesto
la diversidad de enfoques a través de los
cuales el hombre negro en su producción simbólica
ha construido y recreado la idea de su alter en
un ayer y un después,la manera en que la lectura
sobre la cultura modeladora ha propiciado un
espacio de reflexión y de representación diversa
entre los distintos creadores y diametralmente
opuesta en todos los casos a la del discurso hegemónico
colonial.
Nicolás Guillén,como se ha dicho el más español
de nuestros poetas,lo trata ampliamente en
España.Poemas en cuatro angustias y una esperanza
(1937).5 La idea trasciende el tiempo y supera
las divergencias,no las diferencias.Antes bien,
reafirma ésta en la presencia de un acontecer solidario
y políticamente comprometido, que ya
venía cultivando desde la aparición de West Indies
Ltd., (1934) y Cantos para soldados y sones para
turistas (1937).
En la “Angustia primera”se nos dibuja una España
de alienación y desacato,cual parábola que en
el tiempo repetía el camino de oprobio que antes
habían recorrido aztecas e incas.
No Cortés,ni Pizarro/ (incas,aztecas,juntos halando
el doble carro)./ Mejor,sus hombres rudos/
Saltando el tiempo.Aquí,con sus escudos.
No es la visión del negro,sino la del indio,a quien
representa la voz poética,que nos remite a la equiparación
de dos sujetos colectivos en posición de
subalternidad. Ante el poder sólo hay dos alternativas;
igualársele o subordinársele.Toda estructura
de Poder, “en el juego de relaciones móviles
y no igualitarias”,6 presenta al menos dos niveles.
En ese juego Foucault ha advertido que:
[...] el poder viene de abajo;es decir,que no hay,
en el principio de las relaciones de poder, y
como matriz general,una oposición binaria y
global entre dominadores y dominados,reflejándose
esa dualidad de arriba abajo y en grupos
cada vez más restringidos, hasta las profundidades
del cuerpo social.
Más bien hay que
suponer que las relaciones de fuerza múltiples
que se forman y actúan en los aparatos de producción,
las familias,los grupos restringidos y
las instituciones, sirven de soporte a amplios
efectos de escisión que recorren el conjunto
del cuerpo social.
Entonces,o se le iguala o se le subordina,aunque
ello no implique la ausencia de estrategias
de resistencia más o menos evidentes o efectivas
en el cuerpo social establecido. En el carácter
estrictamente relacional de las jerarquías de
poder se establece un vínculo no exactamente
binario,sino de naturaleza múltiple,al interior de
su discurso y de sus formas de manifestación.No
pueden existir, dice Foucault: “más que en función
de una multiplicidad de puntos de resistencia:
estos desempeñan,en las relaciones de poder,
el papel de adversario, de blanco, de apoyo, de
saliente para una aprehensión. Los puntos de
resistencia están presentes en todas partes den
tro de la red de poder.” En Guillén,se expresa en
la transmutación de límites temporales,a través
de los cuales, los antes colonizadores se igualan
a sus antiguos dominados; no toda la España,
sino la del soldado,el obrero,el artista,la España
de abajo.Se describe una España escindida que
proyecta una imagen picassiana,de fragmentación
y angustia.7
En la “Angustia segunda”, el entramado político
del sujeto poético se desplaza de la dispersión
hacia la idea de una unidad interior biforme.
La raíz de tu árbol,de mi árbol/ En mi tierra,clavada,/
con clavos ya de hierro,/ de pólvora,de
piedra,/ y floreciendo en lenguas ardorosas,/ y
alimentando ramas donde colgar mis pájaros
cansados,/ y elevando sus venas, nuestras
venas,/ tus venas,la raíz de nuestros árboles.
Son dos las Españas que convergen como ríos.
Se desdibuja el espacio geopolítico,no se expresa
un allí/ aquí o un antes/ahora,sino la oposición
más íntima entre lo mío/ lo tuyo.
En la “Angustia tercera”,cuánta amarga ironía
se esconde en la imagen que apenas esbozan
estos versos:
Contra cetro y corona y manto y sable,/ pueblo,
contra sotana,y yo contigo,/ y con mi voz
para que el pecho te hable./ Yo, tu amigo,mi
amigo;yo,tu amigo.
Por la mano del otrora conquistado,la España
de obrería, soldadesca y arte, viene a recibir el
amparo de la de allende los mares.Si por la geopolítica
se bifurca,por la cultura y el etnos,también;
sangres le vienen de regreso,ahora en un
solo cauce. Pero lo importante no está en este
hecho en sí mismo, sino en la colosal idea de la
piedad,de la solidaridad con una España que es
su igual.No se sitúa el sujeto poético frente,sino
junto a su espejo:
En las montañas grises;por las sendas/ rojas;
por los caminos desbordados,/ mi piel,en tiras,
para hacerte vendas,/ y mis huesos marchando
en tus soldados.
No marcha de contrarios que se interceptan,
sino de un mismo movimiento hacia el todo, el
espacio salvador, quimérico: yo contigo; yo, tu
amigo, que luego habría de intensificarse en el
poema “La voz de la esperanza”:Yo, hijo de América
corro hacia ti, muero por ti.
“Angustia cuarta”. Los contornos se difuminan
y ya no importan en realidad los referentes (geografía,
cultura e ideología),sólo interesa el hombre
común,los sin rostro ni nombre:muleros,cantineros,
mineros.En siendo pobres da lo mismo
ser o no un español.
Por su parte,en Marcelino Arozarena la visión
hispánica adquiere connotaciones similares, aunque
a través de estrategias discursivas diferentes.
En “Cubandalucía”8 sucede algo similar cuando
se trata de reproducir la cultura popular hispánica,
representada por interjecciones como ¡olé!,y
la imitación de la fonética peninsular,sin ninguna
intención reductora o afanosa de ridiculizar,
igual que elementos de la cultura cubana popular,
incluso marginal,representados por el empleo
de la interjección ¡alsá!,se incorporan al texto poemático
con un sentido creador:
Pacatá
Tacatá
Pacatacatacatá
¡Olé! ¡Alsá!
Oh,hermano andaluzano:
tu dirás que
–”Andalucía e la tierra ma jermoza”