Inés María Martiatu:el teatro,
los dioses y los hombres


Alberto Abreu

 

La antropología teatral caribeña tiene en la obra de Inés María Martiatu uno de sus discursos teóricos más inquietos y provocadores. Todavía hoy, a casi diez años de su aparición en la revista Tablas,su trabajo “Transculturación e interculturalidad.Algunos aspectos teóricos”, continúa siendo tan imprescindible como desatendido por nuestra teoría y la crítica teatral.
Memorable por el exhaustivo rastreo de fuentes bibliográficas –que incluye a teatrólogos y teóricos como Patrice Pavis, Eugenio Barba, Ángel Ramas, Grotowski, Jacques Ruobine–, el texto documenta los diferentes canibalismos y tergiversaciones de que ha sido objeto el concepto transculturación de Fernando Ortiz,al tiempo que desmantela la operatividad y el matiz etnocéntrico de las categorías aculturación e intercultural, para terminar acuñando,como alternativa,su propuesta de un teatro ritual caribeño.Atendiendo a razones geográficas,étnicas,de ceremonias religiosas propias del Caribe mestizo, y desde una relación diferencial con otras modalidades del teatro ritual que se practican en Cuba y en el mundo,más que un simple rótulo se trata de un modelo y una metodología para leer y conceptualizar las representaciones y prácticas simbólicas asociadas con el legado de la memoria africana en relación con la identidad caribeña.
Las formulaciones de Martiatu en este texto, desbordan las parcelaciones de la antropología teatral para posicionarse en un espacio de diálogo y discusión con la teoría literaria,la antropología cultural,los estudios postradicionales y latinoamericanistas. A través de un diálogo intertextual –a veces tácito, otras explícito– con los sistemas teóricos de pensadores como Darcy Ribeiro, Ramas y Antonio Cornejo Polar; y a partir del tratamiento de conceptos como aculturación,transculturación, mestizaje,unidad y diversidad,totalidad conflictiva, y las tensiones entre oralidad y escritura,la memoria, su localización y representación, etcétera; Martiatu deconstruye términos y conceptos provenientes de las narrativas hegemónicas y de las construcciones teóricas que Occidente ha hecho del nosotros caribeño y vislumbra instancias fructíferas de convergencias y confrontación.
En los últimos años la labor de Inés María Martiatu ha estado dirigida a la confección de prólogos y antologías.Ello quizás obedece a una estrategia que tiene entre sus finalidades hacer visible e historiar estas prácticas dentro del ámbito tea tral cubano.María Antonia:una pasión compartida, una recopilación de ensayos sobre la renombrada pieza de Eugenio Hernández; así como El bello arte de ser y otras obras,de Tomás González, constituyen dos elocuentes ejemplos.Su trabajo, en este sentido,me recuerda al de un curador de arte:al desplazar el discurso crítico de sus enclaves escriturales tradicionales a otros espacios de mayor movilidad y diálogo con el autor (sus obras),el discurso editorial y los lectores; tratando de hilvanar nuevos universos interpretativos, otras coordenadas de análisis y lecturas de las obras, su ejercicio como antologadora y prologuista se asemeja al de un constructor de sentido, al explorar otros patrones de entendimiento y participación cultural para los mismos.
La reciente edición de Wanilere Teatro (Letras Cubanas,2005),más que ilustrar este gesto,viene a dar fe tanto de la evolución teórica como del sorprendente rigor y actualidad que distinguen las indagaciones de Martiatu en el campo de la antropología cultural.El mismo se inscribe dentro de esta construcción teórica que la autora bautizó como Teatro Ritual Caribeño.Y viene a cristalizar “[...] un sueño de muchos años de investigación y publicaciones de textos teóricos y ensayísticos referidos a este teatro.”
La oralidad y sus vínculos con la memoria y la tradición; el fetichismo de la escritura; la normatividad de la lengua y sus mecanismos de corrección, exclusión y sometimiento de la palabra dialectal (licenciosa y monstruosa); el rito y el mito como fuentes de la literatura oral y expresión de una cosmovisión del mundo que transita de lo filosófico y lo mitológico a la contemporaneidad; son algunos de las claves que sustentan los criterios de selección de las piezas agrupadas por la investigadora en esta antología:una constelación de dramaturgos que va desde Eugenio Hernández Espinosa, Gerardo Fulleda, Tomás González y José Milián,hasta Georgina Herrera, Fátima Patterson, Elaine Centeno y Ramiro Herrero.
El mito,cuya fascinación y espejismos llegan hasta nuestros días,pudiera ser el hilo conductor de esta antología,el elemento que la funda y sostiene, ya sea como metáfora del destino humano, como trasgresión y ruptura de un orden natural represivo o de la memoria colectiva devenida en leyenda,insertada en una dimensión donde las perspectivas de género y raza se entrecruzan con la historia de la nación,como es el caso “Penúltimo sueño de Mariana”, de Georgina Herrera, siempre transformado,reactualizado,deformado según el nuevo contexto.
Otra de las revelaciones de Inés María Martiatu con este libro es su relectura de las representaciones y prácticas culturales afrocubanas y sus vínculos con los relatos sobre nuestra nacionalidad. Para ella, a partir de los años sesenta, en el campo de las letras,es el teatro quien exhibe las contribuciones más irrevocables.
Wanilere Teatro funda un espacio de impugnaciones y debates en torno a la identidad, la memoria y los modos en que se ha venido articulando el relato de la nación,como comunidad imaginada dentro del devenir del teatro nacional.“ Es evidente que el bufo maltrata a algunos componentes de esa nacionalidad, principalmente a negros y mulatos, tanto en la escena, con sus personajes,como con la complacencia al público que iba dirigido”.Para Inés María Martiatu el bufo,por lo que denigra y excluye,más que paradigma del teatro nacional es expresión de una nacionalidad problemática, escindida desde su génesis.

 

 

Perlongher:El animal simbólico

Pablo Rigal Collado

La convicción neobarroca de Nestor Perlongher no se puede explicar solamente a partir de los arrebatos léxicos y sintácticos de su lenguaje.En él lo barroco es parte de una asunción simbólica de la propia sexualidad y la decisión entrañable de ignorar y detestar las exclusiones. Esa orientación se hace obvia,además,en las lecturas que organiza y en los poetas con los que se alinea.En 1992 realizó la antología Caribe transplatino que incluye textos de Lezama,Koser,Severo Sarduy y un grupo de autores imbuidos en ese regocijo del lenguaje heredero de las vanguardias latinoamericanas.El término Neobarroso acuñado por Perlongher para rebautizar el Neobarroco esta inspirado en un ardid poético de Borges “barro hay debajo del Río de la Plata”. Así,Nestor, el rioplatense,incorpora la parábola de la ciudad que flota sobre el cieno de una realidad inestable que sólo tiene confirmación y equilibrio en el mundo de la poesía.
Como anota Ricardo Alberto Pérez en el excelente prólogo de Fuga de la pantera acuática,(edición cubana de lo mejor de la poesía de Perlongher) “la atmósfera de travestismo que se respira en su obra no se relaciona tan sólo con su militancia homosexual”sino con la capacidad de convertir en “prendas”objetos y personajes que pueblan su escritura.
El autor de Hule desgarra la intimidad y luego la expone a la intemperie, fija el poema en las angustias de las causas perdidas,Todavía hay lectores que dicen “amaneramiento”y lo dicen sin malicia.Pero,quién ha visto que la desnudez es viril; “demasiado indigente,demasiado vulnerable” diría el propio poeta.
Por la vía del lenguaje este gran argentino rescata las “comunidades minoritarias”(donde el individuo está solo) y construye un mundo imaginario sobre las márgenes sociales donde se inmiscuyó. Fue,casi al mismo tiempo que poeta,(y quizás como consecuencia) un antropólogo que se colocaba en el centro de su objeto de estudio un “converso” de los ritos y alucinaciones que no podía presenciar impunemente cuando el mismo formaba parte de esas minorías. De ahí la pasión, el desbordamiento e incluso la sensualidad de sus textos.
Ricardo Alberto Pérez se refiere también a la relación de la poética de Perlongher con el desastre o como concluyó Eduardo Milán en su estudio sobre la narratividad de la poesía: “un derrrumbamiento del mundo”que para el argentino se aplicaba a la exclusión del deseo.
Las referencias de un autor así no se excitan desde su identidad homosexual como un resultado, sino como una provocación.Cuando le preguntaron sobre la manera en que sus textos contaban historias Perlongher respondió: “la poesía es un eco de luces, un licor rumoroso,un perfu me de sones,sueltos en la molecularidad flotante de su flujo La historia,desde la serpentina poética, se alucina.
“ Neobarroco o Neobarroso, en medio de la ansiedad, en medio del hallazgo de nuevas significaciones o renombramientos,una parte de esa alucinación se revela como insatisfacción. Al decir de Teresa Porzacabski: “La escritura de Perlongher parece resultar de una búsqueda obsesiva de términos que no logra encontrar. Su obsesión es la de completar una descripción o una conceptualización que no termina jamás de completarse,por lo que ella se reitera en la permanente re-escritura de un referente que aparece siempre elusivo.“
Ya había apuntado Jacobson que el predominio de la función poética sobre la referencial tan inherente a la buena literatura no destruye tal referencia, sino que la hace ambigua.Ese carácter elusivo de los textos del bardo argentino contiene el desencanto posmoderno de Weber “más que una perdida de ilusiones, la reinterpretación de los anhelos”en un cosmos de trasfondo tropológico, representación de las representaciones sin principio ni fin:paradoja que superpone lo trascendente sobre las acciones más simples e íntimas:

Y las tías que mueren con el peine del muchacho que fue muerto en las garras del vicio fronterizo entre los dientes: muerden: degustan desdentadas la gomina de los pelos del peine de los chicos que parten a la muerte en la frontera, el vello despeinado (Las Tías,Austria-Hungría, 1980)

Animal simbólico,“animal sangrante y dulce” transeúnte que iba y venia con su espíritu de Sao Paulo a Buenos Aires; del español al portugués, Perlongher nos hace herederos de una “poesía de la ensoñación”una poética que acorrala la belleza cubriéndola con una mezcla fascinante de escatología y cosméticos:

Ya no se puede sostener:el mango/ de la pala que clava en la tierra su rosario de musgos,/ el rosario/ de la cruz que empala en el muro la tierra de una clava,/ la corriente/ que sujeta a los juncos el pichido –tin tin...– del sonajero,en el gargajo que se esputa/ Hay cadáveres (Cadáveres, Alambres,1987)

“Sentados en las húmedas butacas”contemplaremos el flujo de sus palabras.Gracias a la selección realizada por Ricardo Alberto Pérez y Maryuri Echevarría,que la Editorial Arte y Literatura pone en manos de los lectores,tendremos la oportunidad de compartir con muchas sensibilidades el genio del poeta argentino. En relación con el conjunto de la obra poética de Perlongher Fuga de la pantera acuática se convierte en recorrido por “una vértebra que a la larga sostiene toda su creación desdeAustria-Hungría hasta Aguas Aéreas” afirmación del prologuista que puede verificarse en la lectura.
Hay una promesa de viaje orgiástico a través de cuarenta y siete textos escogidos entre los seis poemarios que escribiera el autor. A quince años de la muerte de un poeta excepcional; hay una promesa de leer “como quien paga sus delitos”, “como quien se agacha a rescatar gladíolos de la miasma o aguas servidas de la lluvia”.

Continua...