Antón Arrufat: LA ESCRITURA COMO PROBLEMA

Ricardo Alberto Pérez

 

Hace apenas unos días escribí algunas cuartillas que fueron el resultado de una lectura crítica de toda poesía de Antón Arrufat,ahora presentaré un libro suyo donde confluyen de manera enigmática todos los géneros que este autor ha cultivado,esto lo convierte en un libro singular,en una verdadera aventura literaria resultado de un auténtico proceso de la escritura donde esta decide revelarse contra lo que puede ser su propio destino,por medio de esa rebelión el lenguaje asciende a una fase superior de su comportamiento, el leguaje abyecto, desafiando las rigidez de los géneros para inaugurar momentos de vitalidad sorprendente.

Leyendo El Danubio, un libro de Claudio Magris, pude comprender que lo que hace trascendental a ese río no son precisamente sus aguas, sino lo que a través de los siglos ha ocurrido en torno a él; esto me lo reveló el lenguaje,por que advertí que la escritura desplegada en esas páginas estaba provocando el más rotundo ejercicio de fecundidad; quiero afirmarles que una sensación semejante me acaba de acompañar en la travesía por los ciento ochenta ejercicios que pretenden hacer de la esterilidad virtud.

En las piezas de Arrufat los seres,objetos,angustias, categorías y lugares,alcanzan una magnitud a la cual no pueden aspirar en el campo de la realidad, entonces parece cumplirse unas de las misiones más antiguas y profundas de la literatura que ha sido justamente mitologizar los acontecimientos. A partir de la fragmentación, rasgo que ha dejado de ser comprendido como limitante y es aceptado como una expresión legítima del discurso literario de estos tiempos, Antón despliega de manera exquisita su lucidez donde se instalan una vez más las variadas obsesiones que durante años han conformado el resto de su obra. Muchos son textos con atmósferas que confirman que el autor ha dado en el blanco,ya que se establece ese principio de seducción del cual el lector no puede, ni quiere escapar,y que le confirma que el tiempo ha sido recobrado.

Uno de los dramas que el escritor ha arrastrado desde épocas remotas es la fertilidad de su discurso, la posibilidad de que su voz literaria sea torrencial y fluida,y a muchos les quita el sueño el fantasma de la esterilidad; pero en otras ocasiones esta suerte de fricción ha producido procesos verdaderamente extraordinarios, frutos de esa angustia que se puede llegar a convertir en estilo o voz. En el caso que nos ocupa, aunque algo puede haber de dicha angustia, creo que más bien estamos ante mucho de ironía, conociendo de antemano al autor podría pensarse que le está jugando una mala pasada a su lector,y se identifica sobre todas las cosas en esta aventura por una práctica extrema de la imaginación que da paso a un fenómeno que es la ficción en su doble protagonismo: de espacio de desenvolvimiento y realización súbita, no deja escapatoria a la ya inútil clasificación de los géneros,en el momento que queda consumado el acto creativo.

Vuelvo al tema de la vitalidad, de lo que va haciendo creíbles estos textos,de lo que los alejan de lo arqueológico,y los presenta como una expresión de sabiduría, la letra almacenando conocimiento, emoción, duda y una buena dosis de suspenso y situaciones inesperadas.Podría pensarse,y ya esto depende del espíritu con que cada cual asume la existencia,que estamos ante un libro que puede llegar a ser divertido, si nos apropiamos definitivamente del sentido más amplio de esta palabra; y esto se debe a que el humor que filtra por algunas de estas páginas, sin llegar a la sistematicidad del llamado humor negro,contiene bastante ese hábito de sonreír ante nuestras poses ridículas,contemplar el absurdo de las costumbres y dogmas que rigieron nuestra vida pasada, y por momentos de nuestra vida presente.

Una atractiva circularidad van creando varias de las historias contenidas en él,diría que no sólo las historias, sino los objetos significativos que dan continuidad y coherencia al decursar de esa escritura;entre estos objetos destacan un cuaderno gris y un cuaderno verde… cuadernos que marcan el inicio y final de estas historias e imágenes comprimidas entre dos vidas que en realidad es una sola, como la de casi todos nosotros; esos dos niveles emulan, se complementan, son responsables de la trama que sostienen estos numerosos ejercicios.Hay un rasgo que aun vuelve más atractivos los pasajes o situaciones,me refiero,a la comunión que se establece con lo ajeno,la extrañeza es un punto de apoyo,una fuerza ofrecida a la palabra.

Los Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud no renuncian al encanto de lo onírico, entran en él, y explotan con habilidad esta condición ambigua en los predios del lenguaje, para el autor el rito del sueño, el momento de pasar de la vigilia al descanso, parece haber sido y ser un evento crucial e inquietante, inquietud que en su poesía se ha ido convirtiendo en presagios y metáforas. Existe una esplendida visualización de esos momentos oníricos en los ejercicios, son instantes en que una imagen destrona a la anterior por fuerza e intensidad, facturándose secuencias que terminan remitiéndonos al encanto de lo cinematográfico.

Podríamos preguntarnos: ¿superan estos ejercicios una supuesta dificultad de expresar o simplemente se apoyan en ella para concretarse? Cualquiera que sea la respuesta no cambiará para nada sus valores, la capacidad de interpretar el mundo desde estas estancias que al compactarse se convierten en una obra única dentro de la tradición literaria nacional, una obra que de algún modo va a problematizar y dialogar activamente con el resto de la creación literaria que se produce en la Isla.

Continua...