Diálogos a media tinta. Divertimento teatral (fragmentos)

Nicolás Dorr

Desde que a los 14 años irrumpiera como el dramaturgo más joven en la historia del teatro cubano, Nicolás Dorr (La Habana, 1947) ha mantenido una presencia constante en nuestra escena, como lo atestigua su más reciente estreno de 2005 “El hombre más codiciado del mundo”, notable éxito de público en el Teatro Mella. Publicamos ahora fragmentos de su más reciente pieza “Diálogos a mediatinta”, donde se mantiene presente lo que Ezequiel Vieta definió como el sello Dorr: el humor rozando el absurdo. Las obras de Nicolás Dorr han sido representadas en varios países de América Latina y Europa. En 1976 el Instituto Italo-americano de Roma lo consideró uno de los ocho autores latinoamericanos de Vanguardia. Ha sido distinguido con la Medalla Alejo Carpentier. Actualmente se encuentra en proceso de publicación por la editorial Letras Cubanas una Antología de su teatro en dos tomos con prólogo de Norge Espinosa.

Personajes: tres actrices y tres actores
Los actores entran a escena.
(...)
Actor uno. (A los otros.) ¿Empezamos?
Actriz tres. ¿Y qué vamos a hacer?
Actor uno. Cosas...
Actor tres. Pero, ¿de qué trata el espectáculo?
Actor dos. De “eso.”
Actriz dos. Y de lo “otro” también.
Actor uno. (Al actor dos.) Entonces, ¿ya estás listo?
Actor tres. Sí, ahora sí. Cuando las cosas se explican bien...
Actriz uno. Pues, ¡empezamos!
Actriz dos y Actor uno. (Al público, como anunciadores.) ¡“Diálogos a media tinta”!

(...)
La actriz uno y la dos ocupan un espacio central de representación. Incorporan sus personajes.
Actriz  uno. ¡Ay, mi amiga, qué bueno que te encuentro! Ven acá.
Actriz dos. ¿Qué pasa, mi amiga?
Actriz uno. ¡Ay, niña, estoy nerviosísima! ¡Mírame!
Actriz dos. ¡Ay, sí! ¿Pero qué ha pasado, muchacha? ¡Cuenta!
Actriz uno. ¡Ay, mi amor, algo horrible! ¡Es que no lo vas a creer! Algo espeluznante.
Actriz dos. ¡Ay, tú no me cuentes...! ¿Y cuándo te enteraste?
Actriz uno. En cuanto lo supe.
Actriz dos. ¿Y había mucha gente?
Actriz uno. No. Sólo los del problema y yo, de curiosa. Todavía no lo sabe nadie.
Actriz dos. ¡Ay, entonces me voy corriendo para el periódico! Me voy antes que algún colega se me adelante. (Va a irse.)
Actriz uno. ¡Oye, espérate, niña! ¡Pero si todavía no te lo he contado...!
Actriz dos. Con lo que me has dicho, es suficiente. Lo demás se lo pongo yo. ¡Tú sabes que soy una reportera de primera! (Deja corriendo el espacio de representación.)
Actriz uno. (Al público.) Ella es buenísima. ¡Una gran profesional! (Va al fondo.)

(...)
El actor uno toma el lugar de representación.
Actor uno. (A los otros.) Ahora me toca a mí.
Actriz tres. Yo creo que no, pero dale.
Actor uno. (Al público, representando a un viejo catedrático.) Buenas noches. A petición de los organizadores de este evento internacional, abordaré un tema de urgente y extrema importancia. Comienzo. Se está grabando, ¿no? Es importante. (Carraspea y lanza una mirada penetrante a los espectadores.) Y bien, presten atenta atención, que he venido desde muy lejos, ¿eh? Y hasta tuve que pagar la acreditación. (Pausa.) Comienzo: Desde la época en que se produjeron los determinantes asuntos que hoy nos convocan desde aquellas épocas hasta el presente actual, han acontecido, ininterrumpidamente, acontecimientos que, de una manera u otra, nos remiten a aquellos, aunque en una dimensión nueva y dimensionada en su novedad. Y hay que tener muy claro todo esto, porque es importante. Sumamente importante. (Pausa.) Establecidos estos puntos primordiales, podemos preguntarnos: “¿Es que podemos dejar de explicitar las verdaderas corrientes que subyacen por debajo de las explícitas apariencias?” “¿Hasta cuándo insistiremos en insistir en tantas insistencias insustanciales?” ¿O es que debemos conformarnos con la conformidad de estar conformes? “¿Pero es que no cobraremos jamás conciencia del devenir histórico?” Hay que tomar en cuenta que desde la época en que se produjeron los determinantes asuntos que hoy nos convocan desde aquellas épocas hasta el presente actual han acontecido, ininterrumpidamente, acontecimientos que, de una manera u otra, nos remiten a aquellos, aunque en una dimensión nueva y dimensionada en su novedad. Hay que tener muy claro todo esto, porque es importante. De vital importancia. Las corrientes del golfo, los huracanes del Caribe, los maremotos del Asia, el Triángulo de las Bermudas, los terremotos del desierto, los incendios forestales, el calentamiento del planeta, la capa de ozono, el hoyo negro y los tsunami proyectan y especifican las especificidades de lo que nos resta a todos por hacer. (Pausa.) No hay que olvidar que desde la época en que se produjeron los determinantes asuntos que hoy nos convocan desde aquellas épocas hasta nuestro presente actual, han acontecido, ininterrumpidamente, acontecimientos que, de una manera u otra, nos remiten a aquellos, aunque en una dimensión nueva y dimensionada en su novedad.. Hay que tener muy claro  todo esto, porque es importante. Sumamente importante. (Pausa.) Para concluir deseo exhortarlos a todos a aunar esfuerzos para atajar por un estratégico atajo estas futuras posibilidades que hoy nos provocan, más que un miedo terrible, un terrible terror. Gracias. (Se voltea hacia los otros actores que están al fondo.) ¿Dónde es el brindis?
Actriz uno. Por aquí. En el salón privado. ¡Y hay de todo! ¡Corra, Maestro, Corra!
El actor uno corre al fondo.

(...)
Los otros actores no saben cuál escena continúa.
Actor tres. (Al Actor dos.) ¡Oye, que el próximo diálogo es el nuestro!
Actor dos. ¿Cuál?
Actor tres. El que toca ahora.
Actor dos. Sé más preciso.
Actor tres. El que va después del primero.
Actor dos. Aclara.
Actor tres. El que va antes del que le sigue.
Actor dos. Ah... Ahora sí.
El actor tres se coloca una bufanda y le coloca otra al actor dos. Ambos asumen el espacio de representación.
Actor tres. Estoy muy emocionado... Hace tiempo que deseaba que trabajáramos juntos.
Actor dos. Yo también lo deseaba. Siempre he admirado tu trabajo. En realidad hay vasos comunicantes entre tu estilo y el mío...
Actor tres. Yo creo que podremos romper cánones.
Actor dos. Lo importante es hacer algo bien transgresor, y que pueda interactuar de una manera explosiva con los que vengan a interactuar con nuestra propuesta artística.
Actor tres. Lo interesante es no crear una contextualización evidente, sino que esta fluya indirectamente y sea decodificada a través de los códigos que propongamos.
Actor dos. Y donde interactúen lo imaginativo y lo conceptual.
Actor tres. Yo creo que debemos utilizar diferentes texturas y elementos matéricos.
Actor dos. Absolutamente de acuerdo. Tenemos muchas cosas que aportar para esa instalación.
Actor tres. Y las estamos puntualizando, con nuestro superobjetivo ya bien definido.¿No lo cree usted, maestro?
Actor dos. No, el Maestro es usted. Yo sólo soy un discípulo.
Actor tres. Déjate de falsas modestias. Si no fueras un Maestro no estaríamos interactuando.
Actor dos. Gracias, Maestro. ¿Y para cuándo debemos tener lista la obra?
Actor uno. La muestra comienza dentro de escasos días. Tenemos tiempo. En cuanto regrese del viaje, empezamos a interactuar. Tú adelanta por tu cuenta. Nos comunicaremos por email. Así cuando nos reencontremos solamente tendremos que darle los toques finales. ¡Y después a disfrutar del Premio!
Actor dos. ¿Usted cree que ganemos, maestro?
Actor uno. Pertenezco a la “piña”. El premio está asegurado. ¡Dame un abrazo, genio!
Actor dos. ¡El genio eres tú!
Los dos se abrazan efusivamente.
Actor uno. ¡Ahora vamos a echarnos unos buenos buches!
Actor dos. ¡Yo invito!
Los dos abandonan el espacio de representación, abrazados.

(...)
El actor uno ocupa el lugar de representación.
Actor dos. (Al público.) ¿Cuántas preguntas han quedado sin respuestas desde que el mundo es mundo? ¿Por que los humanos hemos creado tan diversas maneras de evadir un comprometimiento?¿Por qué no nos remitimos directa y francamente a lo que nuestro interlocutor espera de nosotros? (Pausa.) Existe una guaracha cubana que, tal vez sin proponérselo, ilustra estas cosas que nos inquietan. Me refiero a “Burundanga.” (Pausa.) Repasemos las interrogantes de la voz solista al coro en la segunda parte de la guaracha: “¿Por qué fue que Songo le dio a Borondongo?” Ésa es su primera pregunta. E, inmediatamente, el coro le responde de manera directa: “Porque Borondongo le dio a Bernabé.” Entonces la voz solista insiste: “¿Y por qué Borondongo le dio a Bernabé?” Y, nuevamente, una respuesta unívoca del coro: “Porque Bernabé le pegó a Muchilanga.” Y una vez más la voz solista indaga: “¿Y por qué Bernabé le pegó a Muchilanga?” Y el coro sin reticencias informa: “Porque Muchilanga le echó burundanga.” Y a continuación se produce la última y definitoria demanda de la voz solista: “¿Y por qué Muchilanga le echó burundanga? Y es ahora, por la última respuesta del coro, que asistimos a una evidente muestra de las preocupaciones que a manera de preguntas habíamos formulado al comienzo de nuestra intervención. Fíjense bien en lo que dice el coro: “Le echó burundanga y se le hinchan los pies.” Lejos de responder a la pregunta, repite una información ya conocida por todos, más un diagnóstico clínico que no ha sido pedido por nadie, en una franca e inexplicable evasión de la respuesta correspondiente. Asistimos, por tanto, al rompimiento de la lógica comunicativa que se había mantenido hasta ese momento. Por tal inconexión el motivo desencadenante de la reyerta ha quedado como la gran incógnita en la música popular bailable. (Pausa.) He dicho.

(...)
El actor tres llega al espacio de representación e inicia una escena con el actor dos.
Actor tres. (Al actor dos, muy efusivo.) ¡Qué gusto me da verte, compadre!
Actor dos. ¿Eh y qué?
Actor tres. ¿Sigues en lo mismo?
Actor dos. Sí. ¿Y tú?
Actor tres. Igual. ¿Y tu familia?
Actor dos. Ahí. ¿Y la tuya?
Actor tres. Bien.
Actor dos Entonces, todo normal.
Actor tres. Normal. Saludos a los tuyos.
Actor dos. Y a los tuyos también.
El actor tres y el dos van al fondo.

(...)
La actriz uno, con aditamentos de rumbera, avanza hacia el espacio de representación, bailando. Los actores comienzan a acompañarla con palmadas y sonidos de instrumentos musicales.
Actriz uno. Concreta, niño, concreta
Háblame claro
y déjate de treta.
Concreta, niño. concreta.
Yo si que no estoy con tanto tapujo, ni tanto estira y encoge. ¡Las cosas claras! (Da dos palmadas.) ¡Yo sí que planté! Y dije todo lo que tenía que decir. Ahora canto y bailo aquí, en este patio. Y se acabó. (Da dos palmadas.) ¡Al pan, pan y al vino, vino! ¿Tú me entiendes? ¡Mira, muchacho! ¿Qué se traen conmigo! Porque tú sabes que hay gente que. ¡pero yo sí que no! Porque cuando hay que... ¡tú sabes cómo es eso! Por eso yo... ¿Tú me entiendes? ¡Mira! ¡Cuidadito conmigo! Aquella vez ellos vinieron a... ¡y una cosa, y un no sé qué...! ¡De cuándo a acá! Van a venir ellos a... ¡Que no se equivoquen!¿Tú me entiendes? (Da dos palmadas.) Pero embaraja bastante, porque después puede venir ¡esto!... y esto sí que no es fácil. ¡No es fácil! Te lo digo yo. ¡Pero tampoco es tan difícil! Hay que cogerle su vuelta. Y estar siempre con la boca cerrada, que en boca cerrada no entran moscas. Y a buen entendedor con pocas palabras basta. ¿Tú me entiendes? ¡Y que venga quien venga, y que diga quien diga! (Da dos palmadas.) ¿Para qué venir a decirte que esto, que lo otro, que entonces sí...?  ¿Y tú, qué! (Da dos palmadas.) Nada más que se ponen en eso. Y dice uno: “En estos días voy a la visita.” Y nunca vino. Y así todo el mundo: “Nosotros te vamos a ayudar. Serviremos de testigos.” Y como no asistieron, no ayudaron. “Se va a revisar su caso.” Pero, ¡cuándo?¡A quién le importa! No, chico, no. ¡Muchas palabras, sí, pero también mucha falta de palabra, que no es lo mismo! Por eso yo, ¡aquí! (Se quita el vestido de rumbera; debajo lleva uniforme de presidiaria.) Todavía presa. ¡Presa! (Canta meneando caderas. Los otros actores le hacen acompañamiento rítmico.)
Concreta, niño concreta.
Háblame claro
y déjate de treta.
Concreta, niño, concreta.
Abandona el espacio de representación con un desorbitado movimiento de cintura, caderas y hombros.
(...)

El actor uno y la actriz uno hablan al público.
Actor uno y actriz dos. ¡Y ya terminan nuestros diálogos!
Actriz uno. (A la actriz tres.) Aquí se están tejiendo por abajo cosas muy raras, ¿sabes?
Actriz tres. (Impresionada.) ¿Sobre qué?
Actriz uno. ¡Me imagino que te lo imaginarás...! Pero tú, ¡tranquila!

(...)
Los actores cantan una estrambótica canción de despedida. Después abandonan la escena, diciéndole adiós al público con las manos, muy divertidos.