José Miguel Gómez Cruz




José Miguel Gómez Cruz nació en Cienfuegos, en 1973. Es Licenciado en Letras, poeta, narrador y editor. Ha publicado los poemarios La puerta blanca (Premio Espejo de paciencia 2001), Los ritmos blancos (Premio Fundación de Fernandina de Jagua 2001), Dos nubes hay (2005), La saga del señor E. Pérez o del ridículo imprevisto (Premio Reina del Mar Editores 2006). Algunos de sus cuentos aparecen en las antologías Liminar (1999) y Como el aire en las orejas (2004), ambas publicadas por de Reina del Mar Editores.



Animal Noble

La pausa de la tierra
tiene esos ojos silvestres
a donde va mi voz,
a donde van mis manos,
a donde van todas nuestras turbias esperanzas.
La tierra alimenta continuas vibraciones en tu corazón, y eso eres tú –oigo decir,
y muevo mis manos
como cortando algo inesperadamente interminable.

Noble animal que cantas y esperas,
nada recibirás
que no hayas peleado con tu canto.

La pausa de la tierra
tiene esa calma silvestre
donde respiran tus ojos
y ese alarido fértil de la noche
que se abre en la ventana de los débiles.
El animal del desierto
crea su propio aire cuando avanza
y este fresco lo salva
y lo idiotiza
pues sigue corriendo en la tormenta.

Noble animal que cantas y esperas,
nada recibirás
que no hayas peleado con tu canto.
Tu hijo lo sabe.
Esa mujer lo sabe.
Todos saben
que no recibirás nada de otra mano
que no interrumpa el gesto de la tuya.
Noble animal estremecido,
parpadeando en el centro de las luces,
el silencio fácil de la nada
es tu única libertad
y la única
pausa
que detiene tu canto jovial
y vigorosamente inesperado.



The Great Beyond

Sucede que hay una gran diferencia
entre mi estado sobrio,
el estado que alcanzo cuando estoy muy borracho
y la persona encantadora que soy
cuando no estoy ni sobrio ni borracho.
Pensaba
caminando junto a las hierbas altas
que marcaban el fin de la avenida.

A ti no te gusta la música,
a ti
no
te gusta la música,
o tienes de ella una percepción parcial
que como el mar
siempre está retirándose,
pensaba también.

 

El Estruendo y la Feria

Pero ya le habían pagado,
desde que llegó
sintió la hostilidad.
Durante esa feria
se leía
en los sitios
más extraños.
Cesó el grupo de rock,
leyó otro poeta,
y le avisaron –Te toca,
no dejes que el público
se extienda
hasta los micrófonos.
Sentía los rostros sudorosos
casi jadeando sobre su rostro.
Nada
ni nadie
los separaría.
Al apartar la línea
de una guitarra
se oyó
un comentario femenino:
–Uf, ya sé que libro
no puedo comprar.

Un poema
también es una lección de actitud,
es sobre todo
una lección de actitud, una puerta,
un gesto que
continúa al acabarse.
Pensó que todos lo sabían,
aunque no lo supieran lo sabían,
y lo esperaban.
Supo que no iba
a leer
nada suyo
y se oyó de pronto
diciendo:
–De este libro
que hoy se presentó
en la feria
el poema titulado
Una cama:
Una cama es una cama,
es una cama, es una cama,
una cama
es
una cama.

Dio la espalda
y salió caminando
levemente alerta,
gracias a
lo cual
alcanzó a oír
la reacción de un ser
salvajemente maquillado:
–¡El mejor! –gritó,
y quizás se refería
a que fue
el más corto,
pero podría decirse
que esta expresión
tuvo
una espléndida acogida.