Metales

Omar Pérez

Los metales

Oyó decir el hombre que era posible conformar, con una voluntad de hierro, un corazón de oro. Brutal alquimia: hoy tiene el hombre un corazón de hierro con una voluntad de plomo.

Pronombre

Tú, yo, él y ella se convirtieron en nosotros
Se convirtieron. Nos convertimos.

Anarquía

No en contra de ningún poder sino a favor de su ausencia.

Variedad de religiones

Que el hombre no reemplace a los dioses, que sea reemplazado por ellos
que no encarne a los dioses, que por ellos sea encarnado
que no los falsifique ni ellos a él, que el uno al otro no se vendan ni se veneren
que no hagan de sí meras imágenes.

Atlántidas

Sigue buscando una explicación al hundimiento del imperio iluminado: un agujero volcánico por el cual penetra el océano. Desde la antigüedad hasta ahora, nada describe mejor la condición moral.

Orígenes del pensamiento 1

Toda idea es delirante.
La idea del punto de vista es de las más febriles.
La cosa ciega ve,
el punto de vista se materializa.
En esta cópula tal vez sube la fiebre.

Orígenes del pensamiento 2

Por qué, pregunta el niño
por qué por qué
Por qué, pregunta el adulto
por qué por qué
el filósofo pregunta por qué
pero por qué.
El pájaro del amanecer
responde por qué no.

Orígenes del pensamiento 3

A medida que crece la barbarie
el hombre se refina

Eras

El posmodernismo es una mosca con alas de mariposa
el socialismo es una avispa sin aguijón.
El capitalismo, que las parió a ambas,
revolotea sobre la cúpula en perpetuo desarrollo
de sus propios excrementos.

Por qué crees alquimista

Que del lodo nace el loto
que del mono nace el hombre
que la repetición hace a la ciencia
que de la mierda multiplicada
tú, dios, algo diferente.

Uno, dos

Al anochecer surgió el primer murciélago
luego brotó de él
el segundo.

Cómo desayunan las nubes

Temprano de mañana, antes
que el primer monje se siente a meditar
antes que el vaquero se siente a ordeñar
la primera vaca
las nubes se reúnen en el fondo del océano.

Romántico

No creo en algo a cambio de lo que vivo.

Navega todavía

El mar está lleno de salideros.

Píndaro

Las proezas se cantaban en poemas
se medían por bueyes y trípodes de oro
hoy se cuentan en números
se pagan con papeles.

Reglas de fútbol continuo

El terreno tendrá una dimensión de 40 por 40 mts; así un mínimo de cuatro jugadores podrán jugar satisfactoriamente. Se admitirán, entonces, tantos jugadores como buenamente quepan en el campo, manteniendo cierta paridad.
El objetivo del juego es meter la pelota en la portería contraria y no en la propia; intentar obtener la victoria o evitar la derrota es una distracción que puede afectar la debida concentración. Está permitido llevar la cuenta de los goles. Es propicio festejar las buenas jugadas, incluso con música; la vanagloria que aluda a una supuesta victoria sobre el contrario no estará bien vista.
Se admiten, contemporáneamente, jugadores seres humanos de todas las edades, sexos y creencias religiosas. Si algún otro animal de diferente especie se encontrara lo suficientemente diestro como para participar, sea bienvenido.
El número de jugadores fluctuará según la disponibilidad de los mismos, ni existen límites al número de cambios, entradas o salidas de jugadores. Aunque es mejor tener las manos desocupadas mientras se juega es posible comer y beber en el campo, pero no leer ni recibir llamadas telefónicas. Como un mínimo de rivalidad es agradable, se aconseja no cambiar de equipo.
El juego no tiene límite de tiempo.

Una innovación

Tomemos un parque. Un parque que siempre haya estado abierto y al que nunca protegió verja alguna. Debemos cerrarlo, por tiempo indefinido, y con cercas provisorias, con el pretexto de una reparación.
Al cabo de los años, sustituimos las cercas provisorias por muros de concreto rematados con cercas de hierro rematadas con puntas de lanza.
El parque tiene cuatro puertas que señalan los puntos cardinales. Es importante que, por tiempo indefinido, estas puertas permanezcan cerradas con candados gruesos, con el pretexto de alguna labor organizativa, falta de custodios, una fecha patria que de lugar a una inauguración solemne.
Un buen día se abre una de las verjas de hierro (que serán lo más enormes posible), no de par en par, sólo lo suficiente para dejar pasar a una persona o dos. Las otras puertas han de permanecer cerradas con el fin de que los goznes y los candados experimenten al máximo el efecto de la herrumbre y, de ser posible, se tranquen y sea imposible volverlas a abrir, si es que alguien exigiera semejante cosa.
La gran verja que sirve de ranura de entrada ha de abrirse y cerrarse, durante algún tiempo que dé la impresión de ser indefinido, sin orden alguno ni en obediencia a ningún horario. A veces está abierta, a veces no. Dentro descansan los custodios, conversan reunidos alrededor del mismo banco, de la misma garita. Esperan, en realidad, el gran día de la apertura oficial. También esperamos.
Una tarde, junto a la gran verja aparece el cartel:

Parque X *
Horario de entrada: 9 a.m a 11 p.m
Prohibida la entrada a perros
Prohibido jugar con pelotas
Prohibido ingerir bebidas alcohólicas
Prohibida la vestimenta inadecuada

Es fundamental no precisar cuál es la vestimenta inadecuada. Ello dará a los custodios la posibilidad de improvisar.
Si un nostálgico empedernido se quejara por el perdido sentido de la libertad que ofrecía aquel espacio inmune, intocable ante los carceleros, se le responderá enérgicamente que ahora existen reglas y horarios y, preferiblemente, se citarán las ventajas que traen consigo las nuevas prohibiciones. El efecto está logrado, cada mañana, al abrirse la enorme reja y descolgarse el no menos enorme candado, sentiremos que otra vez nuestro parque es nuestro y está abierto. Y cada noche nos iremos a dormir temprano, o a ingerir bebidas alcohólicas con nuestro perro, jugar pelota en casa llevando orgullosos nuestra vestimenta inadecuada. He aquí la innovación, lo que antes hubiera parecido insufrible coacción sobre el espacio, hoy se disfruta como un trozo de libertad organizada. Algún día, no lejano, nuestro parque será declarado un patrimonio de la cultura. De la cultura del candado.

La Cultura del Candado

En una iglesita ortodoxa al sur de Creta, se podía sentir, por ausencia, el peso de la cultura del encierro. La puerta estaba abierta, el lugar vacío, aunque lleno de íconos. Una vez a la semana se oficiaba; el resto del tiempo era posible prender un incienso o una vela, orar, dar una vuelta por el exiguo interior de dos piezas, sentarse a meditar, observar a través de los inútiles barrotes el entorno árido, agreste. Más cabras que personas. Algo sobrecogedor nos abrumaba: la libertad de salir, de entrar, de observarnos. El hombre, que se da a conocer a sí mismo como señor de la creación, debe pedir permiso por cada paso que da en el hábitat por él diseñado. Debe pedir permiso para trabajar y para dejar de hacerlo, para desplazarse y para permanecer. Prácticamente debe pedir permiso para nacer y también para morir. Si bien el cinturón de castidad no está ya en boga, el resto de los valores caros al hombre, incluida la historia, la ciencia y, desde luego, el dinero, deben ser colocados bajo llave. A pesar de su apariencia de territorio de libre acceso, ni siquiera Internet está libre del patrón de las contraseñas y peajes. En el mundo civilizado no conocemos ninguna otra cultura que no sea la del candado.
La iglesia había sido fundada sobre un antiguo asentamiento pagano: un sanatorio dedicado a Asclepios. A pesar del “enorme valor monumental”, el lugar estaba rodeado sólo por una cerca sin puerta. Atravesarla; podemos experimentar cómo cada encierro es sólo responsabilidad nuestra. Salir, entrar, dos direcciones de un mismo gesto. No hay candado, no hay categoría que determine la validez de uno u otro sentido. Afuera, junto a la cerca, un olivo más viejo que el templo, más viejo que la fe estatuida.
Hay personas que suelen rodear un árbol con una verja y rematarla con un candado.
Qué puede significar eso para el árbol?
Cuando, para proteger a los niños, se coloca un candado a la puerta de una escuela, cuando se pone la educación junto al candado, se comete pecado de lesa humanidad.
Los niños, se sabe, son rehenes de nuestra propia pereza: encerrarlos y vigilarlos no es tan engorroso como jugar con ellos.
Un candado es más barato que la educación,
menos frágil que la confianza.

Cilántropo

Tropo, ma non troppo, suficientes alimentos variados, variados alimentos suficientes, carne de mono no, carne de mono. No. No. No. Pitecántropo, regresa a la salud de los tiempos pasados en los desiertos que fueran llanuras cubiertas de cilantro.
Carne de mono no. Se me pone la carne. De: gallina, pavo, oso hormiguero. De sales minerales está hecha nuestra miseria. Es menester añadir nuevas especies para que el pato Donald se convierta en cisne.

Historia y economía política

No siempre vamos a poder culpar a los yanquis por las cosas que nos faltan.
Nos faltan tanto ellos, we miss them so much, ni siempre vamos a poder culparnos por las cosas que les faltan a los yanquis; no hemos robado aún todo lo que nos robaban, ni ellos robarán todo lo que nos robaríamos.

Juramento de los dopados

No perder ni un segundo en nuestro vuelo, raudo
ni un centímetro en nuestros saltos, rectos
ni un miligramo de nuestras drogas preferidas:
azúcar, sal de lágrimas: televisión.

La percepción

Cocino la comida del perro.
Una canción entra por la ventana.
Observo de soslayo la televisión.
Cómo describir el olor de la carne:
nuestro amor es azul como el mar azul
unas fornidas damas
pujan en pos de la medalla olímpica.
Más tarde, como una empanada de vegetales
sirvo su carne al perro.

Proclamas

La tierra es un zoológico de tiranos:
Muramos o mutemos!
Matemos o mintamos!
Moremos o mareamos
mareamos, mareamos.

*

Los niños crecen rápido
Los adultos, no
Viva la educación!

*

Seamos distintos
Luchemos por ser todos iguales!

*

Hasta cuándo la filosofía va a decirnos
qué pensar, cómo vivir.
Preguntemos directamente a nuestros médicos.

*

Ciudadano
en la multitud
identifícate!

*

Nuestras telenovelas son parte de la cultura universal
así como la telenovela universal es parte de nuestra cultura.

*

Una pregunta que hizo el perro
Hombre, pero tú de quién eres el mejor amigo?


* X debe ser un héroe, un valiente que jamás fue capturado ni puesto en cárcel alguna. Ningún ejército logró ponerlo entre rejas. Esto añade al efecto sentimental de nuestra innovación.

Continua...