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II
Posiciones indecentes
Elvira Hernández (1951)
a Guido Peeters y Cristián Precht
LA PRIMERÍSIMA
«A LA POLACA» |
cuando los pastores se declaran
meados de Perro.
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| LA TERCERA |
cuando los pastores entregan las ovejas
a los Perros para que las muerdan y corran.
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| LA DÉCIMA |
cuando las ovejas son más tontas
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LA DECIMOQUINTA
«A LA CHILENA» |
cuando los Pastores y los Perros
comen en un mismo plato.
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| LA VIGESIMOSEGUNDA |
cuando los Pastores se convierten
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LA VIGESIMOSÉPTIMA
«A LA PARAGUAYA» |
cuando los pastores dejan que los
Perros hablen.
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| LA TRIGÉSIMA |
cuando mi Señor es mi Perro
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| LA TRIGESIMOTERCERA |
cuando los Perros son más
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| LA TRIGESIMOSEXTA |
cuando el perraje hace pasto de
ovejas ante vista y paciencia de
Pastores. |
El Desierto de Atacama IV
Raúl Zurita (1951)
I. El Desierto de Atacama son puros pastizales
II. Miren a esas ovejas correr sobre los pastizales del desierto
III. Miren a sus mismos sueños balar allá sobre esas pampas infinitas
IV. Y si no se escucha a las ovejas balar en el Desierto de Atacama
nosotros somos entonces los pastizales de Chile para que en todo el
espacio en todo el mundo en toda la patria se escuche ahora el balar de
nuestras propias almas sobre esos desolados desiertos miserables
El Desierto de Atacama V
Di tú del silbar de Atacama
el viento borra como nieve
el color de esa llanura
I. El Desierto de Atacama sobrevoló infinidades de desiertos para estar allí
II. Como el viento siéntanlo silbando pasar entre el follaje de los árboles
III. Mírenlo transparentarse allá lejos y sólo acompañado por el viento
IV. Pero cuidado: porque si al final el Desierto de Atacama no estuviese
donde debiera estar el mundo entero comenzaría a silbar entre el follaje
de los árboles y nosotros nos veríamos entonces en el mismísimo nunca
transparentes silbantes en el viento tragándonos el color de esta pampa.
La rebelión de las sombras
Tomás Harris (1956)
Para escapar de tanto golpe dado a los cuerpos,
Las sombras decidieron rebelarse:
En memoria de la sombra linchada,
Todas las sombras de la Ciudad de Oro
Decidieron revelarse.
Entonces aparecieron las sombras,
Desligadas de los cuerpos
De los muertos que habían sido sus dueños,
Desaparecieron definitivamente de las vidas
De los que habían sido sus dueños,
Independizaron sus gestos de los gestos de sus dueños,
Instalaron una nueva casa de putas en la Moncloa,
Una casa de putas de luces estroboscópicas negras
Sólo iluminada por las luciérnagas
De la fronda del Khan,
Hades Boite, se llamaba este prostíbulo de las sombras,
Tomaban leche negra con aguardiente de murtillas negras,
Se escuchaba a la Billie Holliday,
Otra sombra entre las sombras,
Cantando hora a hora, minuto a minuto,
Segundo a segundo,
Strange Fruit
Y colgaron los frutos extraños de sus abandonados cuerpos,
Rojos sanguinolentos desollados
Como viejos trajes azumados por el tedio del uso
En el bosque que rodeaba la casa de putas de las sombras,
El Hades Boite,
Y los clientes borrachos de leche negra
Con aguardiente de murtillas negras
Trataban de abrazarlas como Odiseo a su madre muerta,
Pero se les escapaban de los brazos
Como sombras que eran.
Fundación mítica del reino de Chile (V)
Armando Roa Vial (1966)
A todos, implícitos y explícitos protagonistas de esta trama.
A David Jones y José Kozer.
¿Son estos los del reino de Chile,
aquellos que ni el amor ni el odio
les arrancaban los vendajes,
el manto enlutado
de quienes abjuraron a un mismo tiempo
de las razones de la fuerza
y de las fuerzas de la razón,
según reza la bandera?
¿Qué leyes gobiernan el canto de los gallos
en este Hades?
¿O es que todo no es más que un estampido de huesos
en una orilla desierta?
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?
Spiritus mundi. Sunt Lumina
La derrota que se ensaña
en una apuesta sin reglas, prolegómeno de teodiceas.
Sea para Chile el paisaje de palabras dolientes,
la marea verbal que enturbia radas y embarcaderos,
que hace de la nieve
espuma rencorosa en boca de montañas,
que vuelve a la noche más hirsuta y harapienta,
que resigna sus deudos al orín de los sepultureros.

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