El negro en la obra de Nicolás Guillén



Denia García Ronda

Es indiscutible el interés de Nicolás Guillén por incursionar en la cuestión racial dentro del discurso nacional. Pero es importante tener en cuenta de cuál discurso nacional se trata, y cuáles son los presupuestos y los objetivos de su cruzada para lo que él mismo llamó "el color cubano". Lo que está en la base de ese propósito es el carácter mestizo de la personalidad sociocultural cubana, aspecto que tiene un peso fundamental en toda su obra poética y en los artículos periodísticos dedicados al tema. La presente compilación de sus textos más representativos acerca de ello,organizada de manera cronológica, permitirá al lector comprobar la evolución, y al mismo tiempo las constantes, del ideario de Guillén sobre un asunto de tanta trascendencia para la identidad cubana.2

En cuanto a la poesía, sin descontar las ganancias que para ese objetivo tiene Motivos de son,3 es a partir de su segundo libro, Sóngoro Cosongo, cuando tendremos datos más evidentes de sus propósitos en este sentido. No es sólo en la poética explícita desarrollada en el prólogo que el mismo Guillén escribiera, sino sobre todo en el primer poema de la colección, "Llegada", donde -abandonando la deformación lingüística que caracterizó a Motivos...- presenta a la raza negra, reconociéndole un alto sentido de dignidad,belleza y derecho a ser considerada como válida integrante de la nacionalidad cubana y del "perfil definitivo de América". El primer verso, "¡Aquí estamos!", tiene una carga semántica que va más allá de su inmediato significado. Es una declaración de su justa presencia, sin complejos ni segregaciones. No se mencionan, por ejemplo, las causas y medios de esa "llegada", porque el objetivo del plural sujeto lírico no es, en este caso, denunciar la injusticia de la trata de esclavos, ni las terribles consecuencias materiales y espirituales que ellos y sus descendientes sufrieron, sino afirmar el componente negro de nuestra identidad étnica y cultural, su visibilidad, no desde una óptica deprimida, sino digna y orgullosa.

En este fundacional poema ya se aprecia con claridad el punto de mira que adopta Guillén en sus concepciones sobre la nación y sobre las razas que la conforman. El hablante lírico se dirige a unos "compañeros" que no pueden ser otra cosa que los componentes de la otra raíz étnica y cultural. Como se podrá apreciar en las páginas que siguen, el tema de la unidad nacional a partir del reconocimiento, en condiciones de igualdad, de las dos raíces de nuestra formación como pueblo y como nación, estará presente en cada uno de sus poemarios y en muchos de sus artículos y ensayos. Pero es indudable que el punto de mira de Guillén,su perspectiva ideológica para analizar la cuestión del mestizaje y la identidad nacional, fue siempre desde el negro, no solo porque -al contrario de varios de sus personajes mestizos- optara por afiliarse a esa zona de su ascendencia racial, sino por ser el negro, precisamente, el ingrediente nacional más negado y excluido. Mulato él mismo, nunca asumió esa condición con un sentido excluyente.De ahí un poema como "Llegada", pero también otros, por ejemplo los distintos madrigales donde exalta la belleza de la mujer negra, ajena al canon occidental, y aun aquel iniciático "Negro bembón", que transforma un adjetivo peyorativo en un elemento indicial válido.

Sin embargo, aunque lo trata, Guillén no enfatiza el factor biológico del mestizaje, sino el social, cultural y étnico. Si repasamos los poemas dedicados al tema,podemos comprobar, por ejemplo, que son escasos los que dedica a la mezcla racial, y en varios de ellos -"Mulata", "La canción del bongó", "El abuelo", "Ayer me dijeron negro", y otros- se critica la negación de algunos mulatos de su ascendencia negra y su discriminación hacia los más oscuros. En ejemplos tan tempranos como "La canción del bongó", se habla de la convocatoria "al negro y al blanco", a partir del simbólico sonido del cubanísimo bongó, pero igualmente se reconoce, con el verso "cueripardos y almiprietos", el sentido cultural y no solo epidérmico, del mestizaje nacional cubano.

Más explícito es el poeta en "Son para niños antillanos", de su libro El son entero, en el que se pueden decodificar algunos mensajes: el carácter inmigratorio de nuestras dos raíces con la imagen del barco. La metáfora del viaje de una pareja,donde el español (lo hegemónico, lo blanco, lo occidental, lo masculino) va en la proa, mientras la negra (lo subordinado, lo negro, lo africano, lo femenino) va en la popa; pero van juntos en el mismo barco, en el mismo destino.

También en el antológico "Son número 6" se resume, con excelencia lírica, el proyecto de Guillén sobre la cuestión del mestizaje y lo nacional. Se enfatiza el reconocimiento de la mezcla esencial, como ha expresado en poemas anteriores, y se reconoce igualmente, en una síntesis poética que proyecta toda la historia nacional hasta ese momento, la desigualdad que ha impuesto la injusta estructuración social. Si expresa que en Cuba todos estamos mezclados, aclara: "uno mandando y otro mandado", con lo que alude al aspecto socioclasista que tiene el asunto.

Ese doble objetivo de la poética guilleneana se hace explícito en dos poemas paradigmáticos, separados en el tiempo: "Balada de los dos abuelos", deWest Indies, Ltd. (1934) y "El apellido", de La paloma de vuelo popular, publicado casi un cuarto de siglo después.

En cuanto al primero, aunque el sujeto lírico se manifiesta en primera persona del singular, lo contado remite, con intención histórica, a los componentes de la nacionalidad cubana, cuyos protagonistas, vistos como sombras tutelares, son los representantes de cada una de esas raíces. El hablante contrapone ambos "abuelos", mediante sus rasgos físicos, así como los espacios geográficos, sociales y culturales que les eran propios antes del holocausto esclavista, lo que empieza por marcar las diferencias: cada cual en su medio, todavía ajenos, desconocidos uno del otro, con distinto estadio cultural; elementos que serán manipulados posteriormente para subyugar al abuelo negro.

En el poema están presentes prácticamente todos los ingredientes: la inmigración blanca como conquistadora, la forzada inmigración negra, la producción azucarera como base de la economía colonial y de la expansión esclavista, y la esclavitud como origen de las sistemáticas desventajas del factor negro dentro de la cuestión nacional. Se presentan, pues, los dos troncos básicos de nuestra nacionalidad, pero "uno mandando y otro mandado". No se disimula la subordinación a que fue obligado históricamente el sector negro en la sociedad cubana; no obstante, a partir de la voluntad unitaria del sujeto lírico ("Yo los junto"), la identidad igualitaria de ambos se establece. No se trata de obviar las diferencias ni las subordinaciones: se trata de legitimar la igualdad del aporte al perfil nacional, y el derecho a igual reconocimiento.

De "El apellido", Nancy Morejón ha realizado un completo estudio estructural, al cual remito. 4 No obstante, intentaré algunos comentarios relacionados con el tema.Ya la propia problemática del apellido alude a un asunto identitario, o sea cultural. El sujeto lírico, que se identifica con el autor, no propone la sustitución nominativa: critica la ablación de uno de ellos, o sea, culturalmente se ha pretendido negar, a partir de su identificación nominal, una parte fundamental de su identidad, y es esa la que reclama; pero no renuncia a la otra parte, al apellido de raíz hispana. Como ha dicho Nancy Morejón, se trata del "dilema del apellido manco, que trata de aniquilar una zona fundamental de su idiosincrasia". El hablante de este poema pregunta sobre su "otro apellido", sobre la mitad de los factores de su identidad personal ("¿toda mi piel [...] viene de aquella estatua de mármol español?", "¿tenéis todas mis señas?"). Hay pues, en la esencia del poema, la misma voluntad de reivindicar el carácter mestizo de nuestra identidad nacional. Pero no es una reivindicación teórica y aséptica; no es solo un llanto (el poema está incluido en las Elegías guilleneanas) por los ancestros obviados. Es también una denuncia por ello, y una declaración de orgullo y dignidad por la parte africana de su identidad: "Yo soy también el nieto,/ biznieto,/ tataranieto de un esclavo/ (Que se avergüence el amo)".

Continua...