Trigales
La fiebre derrite el paisaje
Los girasoles no siguen al sol esa silueta
El trigal que conoce la ternura de una bala
se ha espantado
El cielo no tolera más dioses que el azul
azul enrojecido de la cólera
azul donde los niños duelen
azul de un misionero evangelista
dormido en los caminos
esperando el viento veloz que lo empuje
al lienzo tembloroso
más allá de la desolada geografía del olvido
y la soledad es un viejo puerto adonde
nunca irían los viajeros
árbol virgen de pájaros
paisaje taciturno y tosco encima de la vida
que posee mulos muy finos y anda a pie
Los pañuelos Vincent se pudren sin ondear
también el viento muere
Y el saludo semejante a una oreja huérfana
como un ramo de flores
Me voy a tomar lecciones gratuitas
en la gran universidad de la miseria
pero ella era tan amplia
pero ella era la gloria
pero ella
Y el polvo fue Dios
Palabra sin nadie
Luis Cernuda dormía cuando sintió
la mano
hundiéndose en su piel como en un río:
la mano azul del ángel
que mezcla fuego y sombras
en nuestros corazones.
Benjamín Prado
Imposible apresarte, cuerpo, belleza,
dios adolescente, mano de aire que traza
una tarde entrevista sólo en sueños
Imposible el gozo, la visión frutal
de las siluetas en la luz ciega
el torso de la incitación, el paraíso
Pero cómo cantar oh silencioso
en la rota crin de los ríos fugitivos
que rumban la tiniebla de tu pena
Efebo efímero el sol se cierne sobre la nada
Palabras sin nadie, cuerpo de simún,
vacío fulgurante contra el mar
|
|
Oxígeno
Océano, me vuelves vulnerable
Cuando entro en ti desnudo
dejo en la orilla la carne del pasado
Busco entonces la piedrecilla blanca
del origen, la rosa intacta, la pleamar
de la inocencia
Pulsión de todo lo que existe, la
mano que se abre
Guarda estas horas para siempre,
sangre sagrada, leche primordial
para el candor, tan puro
ha de ser el tiempo que vendrá, oh
sálvame, océano, de respirar
sino tu oxígeno
Perro mundo
No voy a bucear en la inmundicia
No voy a oler el sicote del que pasa
con su tufo a leche podrida
No voy a rogar por un hueso pelado
No me da la gana de ladrar por nada
No voy a anunciarles que un ladrón
merodea por el barrio
Ni que los gatos no quieren comerse
las ratas que se comen el queso
No quiero ser el mejor amigo de nadie
La pasión
Precario Dios este que observa
cómo masacran al hijo hecho a su imagen
Cuánto estaremos condenados a purgar
los pecadores y los justos
Poderes
Llegado el tiempo
en que no necesito más
que el agua el aire el fuego el pan
Angelus
Al cerrar la puerta
cesen -al menos por unas horas- hostiles
los ruidos urbanos
|