Yoandy Cabrera

YOANDY CABRERA ORTEGA (Pinar del Río, 1982). Filólogo. Profesor de Letras Clásicas en la Universidad de La Habana y miembro del consejo de redacción de la revista Upsalón. Publicó el poemario Otoño me ha besado (Ediciones Loynaz, 2003). En 2004 obtuvo el premio de poesía Ada Elba Pérez.









En los altos trirremes

…y que finalmente los medos pasarán… Kavafis. “Termópilas”

I
El canto de la espuma lo revela
la soledad razona sonríe
imagina el regreso de las naves

La soledad soñó a Atenas
no fueron los persas quienes anclaron en el Falero
fue el pasto férreo del silencio
el aire hiriente que hoy golpea el cristal

Podría permanecer la tarde
ungiéndome con aceite en la soledad del cuarto
o peinándome como un joven griego antes del combate

He de rozar la transparencia
la batalla buscar mi cadáver en los transeúntes

La soledad ancló en aquellas ruinas
hoy lo hace en mi pecho ermitaño
no fueron los persas frívolas criaturas
amantes como nosotros de poder y culto

Mis labios enhiestos esperan el ancla
no al mortal moribundo que finge existir
ni los carros extranjeros
que me obligaron a escapar
con los míos en los altos trirremes.

II
Nada puede hacer ya el hombre en mi contra
sólo lo incorpóreo
ni el mármol
ni los rostros efímeros
sí la belleza
eso que en el éter se deshace
y eternamente vuelve

Varadero night

Palpitante el agua impulsa la entrepierna
borboteo ritmo universal
golpe de la ola endurecida blanca
como asta de cristal que desafía a la noche
cuerpo enhiesto que a la noche asalta

Bocabajo veo las luces el torso contra la arena
Toronto Portugal
se juega a las nacionalidades
y es menos doloroso
mientras el límite de tierra y agua me parte en dos

Varadero night
un muro donde el mundo converge
donde el músculo del deseo es una pantalla atroz
como toda estrella
fría sin lugar ni juramento posible
sólo tráfico y sexo
Varadero night
donde el tormento es menor
mientras el agua corrompe la tela y los músculos

El amor distante en el olvido en el alcohol
como un cuerpo lejano y dormido
que el salitre y la arena tornan
inconsistente

 

La historia

I
inmóviles
tú y yo de golpe
colgados al andén
de guaguas alemanas
o de algún país frío

la luz sobre las calles
incendiéndolas
en espejos continuados

desconocidos
frente a frente
en combate sudoroso
cuando el ómnibus se detiene
en el semáforo
y la mirada traza
un arco
de cristal a cristal
de miseria a miseria
inmóviles
tú y yo
en silencio
reconocibles
de la misma tribu

II
la Historia es un reflejo
coincidencia equívoca
como nosotros al borde de un semáforo
en el instante que cambia la luz

Cuestionario para el profesor
Dura absurda faena preguntar por lo desconocido
leer respuestas imposibles
indagar sobre nombres datos textos que no fueron
que se han ido y sólo queda la palabra engañosa imprecisa
como toda obra humana

Porque nada puedo conocer con exactitud
ni siquiera mi cuerpo ni yo que me escurro de mí
como un agua afilada y dolorosa