Jan Koneffke (1960)
Despiértate
Ya no se permite dormir las escaleras están apoyadas
contra el cielo
cascos de bomberos trepan al sol cabezas de alfiler
¡más gasolina hombre! ¡es tiempo! señalan
los jefes de bomberos hagan fuego
nada quedará de lo que antes fue nadie
más será quien fue
Hallazgo
En el sótano encontré el estado ideal de mi bisabuelo
en forma de gran casa de muñeca
en carriles los ciudadanos dan vueltas en armonía con
el mecanismo de reloj razón
dichosa ruedecita afán de lucro con dichosa ruedecita
espíritu cívico cuántas veces
intenté componer el mecanismo jamás se pondrá en
marcha
Última historia del autómata
Que encontré en el rastro con su cilindro de tiempos
épicos
mil y una historia de noche me las recitaba
su mecanismo ya no funciona cuando giro la
manivela una clavija
tras otra chapurrea por su vida y al final escupe
sangre
Raoul Schrott (1964)
La invención del alfabeto
el primer sonido era el bufar de un buey
una bocanada de vapor y la lengua bramantemente
roja como una marca quemada en el ijar o cavé
un foso alrededor de una casa de palos
y piel contra las nubes cuando chocan
con las montañas y bajan rodando al llano o enderecé
ramas haciendo de ellas varas injertos y cercas
estaban cerca del lenguaje que recito para
mí o de las astillas y dientes de madera o pesé
la tierra arranqué de sus conchas los ganchos
y endurecí ramas en el fuego o no eran caminos
ni tan poco ni tanto como cosas o bajé
con los ríos o los dedos se convirtieron en las piedras
en mano y albergaron semillas o una serpiente
se volvió un pez y el brazo un puño o chupé
la herida y escupí o de los dos ese
era el otro sonido y pinté un ojo
para él y la boca como un yugo o pesé
ese jadeo como carne de un buey
estuvo clavado en su boca y desangró su
lengua o la corté o palabras que flexé
con ambas manos las llené como un cráneo
vacío que se escucha hablar a si mismo o diptongos
la concavidad de signos o sólo un tronco ahuecado
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Thomas Kling (1957-2005)
Habla Beowulf
quilla
monstruo marino, según el pronóstico para el mar, inmensa
serpiente marina delante.
zarpa y sigue las señales.
eso es el color, eso la señal permanente, poema,
la costa –costilla del mar– sube y baja
en calma: las imágenes, la corriente, un subir y ba-
jar, espumar rayado, colores del mar. a lo largo de la corriente
de las imágenes corre el poema, es costa lingüística legible,
aunque dañada hacia el borde, no identificable:
los pecios en la profundidad, las serpientes marinas
sumergidas, ahogadas, en el radar de imagen y
otros sistemas de alerta temprana.
velo del paladar
las olas saladas, sales de escritura, bordes carcomidos por la sal.
poema es: el papel arriesgado.
entre dos luces, en el crepúsculo
que se enciende claramente, de noche aún, en la sala de la luna
con raudal de luz a reconocer, el marinero de tierra dice: el mar
es complicado; y el viento. eso es la llamada medusa
del discurso, el tablón desgastado. la ola en cambio golpea
en la oreja complicada. raudales. poema es: servicio de señales;
eso me lo dices tú, mi oído de embate, documentos sonoros
el viento, el viento / ese niño precioso
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