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Pasa un año y Xandra, que ya ha transitado
de la repulsión inicial a la adicción erótica, y de
esta a un amor que rebasa las fronteras de las
especies, logra que Tuen la lleve consigo a una
especie de "gira comercial" por los mundos
xenos: abierto desafío a los prejuicios antropocéntricos
de la civilización humana, pero
Xandra está dispuesta a enfrentarlo todo por el
amor de su arlequín… y porque ha abierto los
ojos y se ha liberado de las maneras de pensar
convencionales. Se ha convertido en "pluma
de león"; un curioso híbrido de ambas culturas:
humana, sí, pero con una mente capaz de
aceptar y ¿tal vez comprender? a los xenos.
En tal periplo visitan uno de los tantos
mundos coloniales, regido por un cruel y
depravado sátrapa humano, al estilo de los
peores dictadores que haya conocido nuestro
planeta. Xandra, que se niega altanera a
sus requerimientos sexuales, acepta en cambio
la propuesta de Virla, una funcionaria del
gobierno local. Con lo que se produce una
escena lésbica en mi opinión no del todo feliz.(5)
A continuación la pareja visita un enjambre
mec donde las tropas hegemónicas humanas
se adiestran en el manejo de fortalezas orbitales:
inmensas estructuras de combate con
tecnología mec, es decir, no tripuladas, sino
guiadas por una Inteligencia Artificial. Xandra
se disfraza de arlequín(6) para esta visita, lo que
da pie para que en uno de sus diálogos con la
IA significativamente llamada Alicia, casi se dé
de bruces con un secreto hasta entonces muy
celosamente guardado por los xenos, y cuya
irreflexiva revelación posterior por su parte
cambiará por completo la historia galáctica,
desencadenando la largo tiempo prevista y
temida guerra final con los humanos.
En un momento la narración de Xandra se
interrumpe y hay un nuevo salto al presente,
para narrarnos otra acción bélica, ahora en el
espacio… un desastre humano del que ella y
Svieta resultan únicas sobrevivientes. Herida
de gravedad, el cuerpo de la protagonista
debe ser prácticamente reconstruido, y
pasan varios años antes de que regrese al
combate, ahora con los grados de capitán al
mando de una nueva escuadra… de sus propios
clones.
Es entonces cuando la teniente Xandra completa
la historia de sus andanzas pre-bélicas a
Svieta. Entretanto, las cosas han cambiado; el
curso de la guerra ahora parece favorable a los
humanos, tras los duros años iniciales donde
"les dieron con todo",cuando aún las tecnologías
bélicas xenos eran mucho más sofisticadas
que las de la Hegemonía.Pero el espíritu luchador
de los humanos, esa extraña energía destructiva
de la que tanto hablaba Tuen a Xandra
y que los xenos nunca entendieron, se ha ido
imponiendo poco a poco.
Hasta que tiene lugar la tercera y última batalla
en la cual se va a develar la sorpresa final(7) de
la novela… O más bien una serie de descubrimientos
súbitos pero bien hilvanados, que
resultan sin embargo completamente lógicos
en retrospectiva.
Valga destacar la eficacia alcanzada por Yoss
en la narración de las escenas bélicas.Sin ser un
fanático de la literatura de guerra, me quedé
deseando que la novela tuviera un mejor equilibrio
entre estas escenas de acción, los
momentos eróticos y los diálogos, lo cual la
hubiera dotado de un ritmo más fluido y hecho
en general bastante más orgánica.
No obstante, Pluma de León resulta una
excelente novela de CF, en algunos aspectos
inclusive superior a sus predecesoras Los Pecios y los Náufragos y Al final de la senda, aunque
carezca del ritmo que consiguió esta última.
(1) Nada nuevo en la obra de Yoss, quien incluso fue
ganador del certamen de literatura erótica
Farraluque en el 2002,aunque no con una historia
de CF.
( 2) ¡Oh, santo patrono de los editores! ¿cuánto más
tendremos que esperar para que la reediten?
(3) Por censura o autocensura, nadie sabe, el tema
erótico fue casi un tabú en la CF editada en Cuba
en el siglo pasado.Tanto, que el lector podría muy
bien haber llegado a preguntarse, alarmado, si el
futuro no estaría condenado a ser una horrible
distopía de "proletarios de mente pura" en la que
el sexo no tuviera cabida.
(4) La segunda, pues la primera ya la había tenido
con Svieta, en las duchas, tras el combate con que
inicia la historia.
(5) No porque lo sea la descripción física del lance
carnal, sino porque paralelamente tiene lugar
un incongruente diálogo, a todas luces demasiado
cerebral, en el que ambas féminas tratan de
sacarse mutuamente información, justo en el
momento en que sus sentidos debían estar más
ocupados en procesar otro tipo muy diferente
de estímulos.
(6) El autor dice que el paso a todo humano sin filiación
militar estaba estrictamente prohibido, pero
los motivos de tal camuflaje no quedan claros.
(7 )Que me reservaré para beneficio del lector… y
en defensa propia, claro: si lo cuento a quien no lo
ha leído, me linchan.
Los cuentos de Antón Arrufat
Su unidad temática
Pedro de Jesús
Los cuentos de Antón Arrufat, reunidos en los
libros ¿Qué harás después de mí?, Ejercicios para
hacer de la esterilidad virtud y Los privilegios del
deseo, guardan una espejeante y medular unidad
temática. Aunque la repetición y las relaciones
entre identidad y otredad no sean los únicos asuntos
sobre los cuales descansa tal unidad, bastan al
menos para configurarla y confirmarla.
La repetición
La mayoría de los personajes en los cuentos de
Arrufat aparecen sometidos a experiencias de
repetición, que se expresan de varios modos: 1)
como rutina alienante, dictada por imperativos
externos al sujeto ("El descubrimiento"); 2) como
una compulsión interior, apenas denotada pero
altamente connotativa ("El fantoche","El cambio");
3) como un propósito consciente,que se manifiesta
de maneras distintas:a) un hábito creado y cultivado
para escapar de la cotidianidad y conseguir,a
través de esa fuga,un goce particular u olvido ("La
playa me espera", "Los privilegios del deseo"); b)
una maniobra de transfiguración y/o transtemporalización
mediante la cual el sujeto procura mimetizar
la identidad de otro o reconstruir sucesos que
pertenecen a su pasado y a su propia identidad
("Fractura", "¿Qué harás después de mí?", "Una
bañadera.Una madre.Un hijo")
.
El texto "La fuerza del parecido" constituye un
caso particular en el cual convergen la repetición
como compulsión y como propósito consciente:
se trata de un don,mezcla del entusiasmós platónico,
la techne aristotélica y sin dudas algo de espiritismo,
porque el personaje puede provocarlo y
ejercitarlo,pero no evitar su aparición).
En algunos textos la repetición constituye una
premisa argumental que sitúa al personaje dentro
de las circunstancias que hacen posible la historia
(una condición de posibilidad). Estas circunstancias
pueden ser ordinarias ("El descubrimiento") o
extraordinarias ("Los privilegios del deseo", "La
playa me espera"); y del carácter de tales circunstancias
depende que el personaje movilice su
acción para quebrantar la repetición o para buscarla
y asumirla. Resulta obvio que en uno y otros
casos la repetición adquiere valores opuestos. En
otros textos la repetición es un episodio simbólico
cuya función dentro de la trama es connotar el
acontecimiento principal, subrayar el sentido en
que este debe ser interpretado y, consecuentemente,
acrecentar su dramatismo ("¿Qué harás
después de mí?").
Sin embargo, en otros cuentos la repetición
rebasa este carácter puntual, episódico, y se
extiende en una serie de sucesos que son básicos
en la cadena argumental.En "Fractura",por ejemplo,
la repetición se halla presente en los rituales
eróticos de la pareja en el pasado feliz y en la
"copia" o "parodia" –así la llama el narrador– que
el protagonista emprende con ellos en el presente
como maniobra de venganza,por un lado,y de
exorcismo,por otro. Esta "copia" o "parodia" sirve
de contraste entre el presente y el pasado y también
de catalizador para las acciones del clímax y
el desenlace.
En "El cambio" la repetición, aunque placentera
en sí misma para los personajes,es sometida a una
gradual y creciente variación que termina superándola.
Es medio de que disponen ambos protagonistas
para conseguir un fin que la excede a ella
misma.Todo lo contrario propone "Una bañadera.
Una madre. Un hijo", donde la idea que moviliza a
los personajes se centra en la repetición –a todas
luces simbólica y ritual– en sí misma,y consecuentemente,
la anécdota se articula alrededor de ella.
Similar a lo que ocurre en "La fuerza del parecido",
con la diferencia de que en este relato la repetición
no es el resultado de una búsqueda que el personaje
debe emprender, sino algo dado de antemano
y cuya historia se narra.
En "el fantoche", la repetición no es punto de
partida, medio o vía.Tampoco finalidad. La repetición
es el punto al que se llega de manera inconsciente,
compulsiva, irremediable y acaso absurda.
Algo parecido, aunque no igual, sucede en "La
importancia del correo", relato que nos ofrece la
repetición en calidad de solución al conflicto.
Identidad/otredad
El amor y el sexo -ámbitos recurrentes en los
cuentos de Antón Arrufat- resultan propios y propicios
para interrogar y/o configurar los puentes
y abismos que se tienden entre la identidad y la
otredad.De varias maneras se conciben esas relaciones
en los cuentos arrufatianos de tema amoroso
o erótico: a) trasmutación o conversión del
yo en el otro (que resulta imposible);b) fusión del
yo y el otro;c) anulación del yo en el otro;y d) trasvasamiento
recíproco del yo y el otro (circunscrito
al arte).
A pesar de que se ha considerado imposible la
trasmutación, en "La fuerza del parecido" el narrador-
personaje posee un don al que llama fuerza o
virtud y que consiste en copiar los gestos y la voz de
otros personas –incluido su amante difunto–, y a
través de ese acto imitativo convertirse,ser ellas –él.
La madre del narrador-personaje,también poseedora
del don,explica que tal cosa es posible porque
el cuerpo "en apariencia sólido" es un "fulgor
momentáneo de una energía concentrada" y tiene
una "identidad vacilante, una materialidad efímera"
y "porosa".Pero el carácter vacilante de la identidad
es atribuible no sólo a lo corporal.Según reza
en un texto de Ejercicios…,el número 77, la traslación
física, el cambio de espacio, tornan "móvil" la
identidad (¿síquica?) del sujeto porque lo fuerzan a
"adaptarse" a nuevas circunstancias y en esa medida
lo modifican.
Sólo al término del viaje es posible "una paulatina
recuperación" de la identidad perdida, pero
este proceso no implica desembarazarse totalmente
de la otra identidad,la adquirida.La idea de
un yo original, único y descontaminado, es sólo
una creencia que el narrador parece desmentir:
ambas identidades coexisten.
Pero de la coexistencia a la inexistencia hay, al
parecer,muy poco, o acaso una y otra sean anverso
y reverso.En el texto 131 de los Ejercicios… aparece
una mujer maquillada y vestida, a la que se
califica de "mujer doble". El protagonista remueve
todos sus afeites hasta dejarla desnuda, en un
intento por encontrar a la mujer natural. Termina
así: "Al cabo se preguntó decepcionado si había
–realmente– encontrado a la otra".
Tal vez de lo que se trate sea no tanto de la
inexistencia de la identidad como la imposibilidad
del sujeto cognoscente para descubrirla. Se unen
aquí, sutilmente, dos facetas de un problema de
larga data en la filosofía y la literatura universales y
que el cuento "El fiel de la balanza" se encargará de
reasumir diáfanamente.Como hiciera con la mujer
maquillada y ataviada, el personaje de este relato
despoja al pino de todos los artilugios con que lo
había adornado para las fiestas navideñas.
Aunque el personaje recurre a métodos validados
por nuestra cultura como científicos (la
observación y el experimento) para escudriñar el
crecimiento del pino y comprender,a la postre,su
ser, no lo consigue: la planta es "materia viviente
que no se dejaba penetrar". Si observándola con
la lupa "percibía el efecto, pero no el proceso",
atándola con la cuerda no logró detener "su
ascensión inflexible".
La identidad es entendida como permanencia,
lealtad a la forma;sin embargo,paradójicamente,
presupone el movimiento, un proceso siempre
interior e inescrutable.De manera que la transformación
es un momento de la propia forma y obedece
a un "plan secreto" o "voz interna" a los que
el observador no tiene acceso y sobre los cuales
el experimentador-controlador carece de auténtico
poder.
Es evidente que en los cuentos de Arrufat
cuando el yo interactúa con el otro asumiéndolo
en calidad de objeto a través de maniobras
racionalizadoras, las identidades de ambos permanecen
ajenas e inalterables, no se afectan
como consecuencia de la interrelación;mientras
que en los textos donde el yo concibe al otro en
tanto sujeto y media entre ellos una relación
plenamente intersubjetiva, las identidades se
transmutan o funden,pueden anularse o trasvasarse
de manera recíproca.
Tiene esto que ver con la imaginación,otro tema
recurrente en la narrativa de Arrufat.Lo que resulta
vedado para el pensamiento reflexivo y la ciencia
positiva se materializa en el universo ficcional,que
es siempre imaginativo en virtud de la vocación y
la facultad de poiesis y fundación que le es propia.
La realización suma de esta idea, ya inveterada
en la cultura occidental y asumida de un modo
personal y consecuente por Arrufat,la hallamos en
una novela suya, La noche del Aguafiestas, donde
cuatro personajes inventan a un quinto, el
Aguafiestas del título, quien aparece ante ellos
siempre que lo extrañan e invocan. Es esta novela
no sólo un texto de identidad engendrada ex nihilo,
sino de identidades entrecruzadas:cada uno de
los personajes va conformando su ser a medida
que se comunican y apropian del ser de los otros.
No es extraño,por tanto, en la poética arrufatiana
que en uno de los relatos, "Post Mortem", una
serpiente sea la transfiguración o reencarnación
metafórica del amante muerto para asegurar su
permanencia junto a la amada; o que el protagonista
del relato "Un fantoche" acepte como fatum irremediable la repetición compulsiva de un baile
disparatado y excéntrico que otro ser anónimo
parece dictarle y que lo convierte en su doble.
Poco importa que nos parezcan fantástico un
argumento y absurdo el otro: más allá de las
nomenclaturas, ambos constituyen avatares
diversos de la imaginación, tanto como la fusión
física y al propio tiempo simbólica entre el protagonista
del relato "Fractura" y el amante de su
esposa adúltera, al que ha asesinado y de cuyo
cadáver, ya rígido, pretende inútilmente deshacerse
en una laguna.
La unidad
Desde múltiples ángulos y sometiéndolos a disímiles
variaciones, Antón Arrufat crea con ambos
tópicos un orbe ficticio muy peculiar donde unos
relatos se convierten en intertexto de los otros.Así,
por ejemplo, las piezas "Los privilegios del deseo",
"Fractura" y "El fiel de la balanza" deben considerarse
reescrituras respectivas de los cuentos "El descubrimiento",
"¿Qué harás después de mí?" y del
texto número 131 de los Ejercicios para hacer de la
esterilidad virtud.
A esa acendrada intertextualidad autorreferencial,
volcada narcisistamente hacia su obra misma,
bien podríamos llamarla intratextualidad en tanto
la coherencia y trabazón semántica de sus tres
libros de cuentos, conseguidas a través del procedimiento
de la reescritura,permite mirar el conjunto
como un todo orgánico.
A primera vista, sin embargo, contra esa impresión
de totalidad atentarían cuestiones específicamente
técnicas y/o estilísticas, relacionadas con la
modalidad discursiva de los Ejercicios para hacer de
la esterilidad virtud, un grupo de piezas cuya hibridación
genérica –mezcla de cuento breve,reflexión
ensayística y poesía aforística,epigramática y hasta
lírica– difiere de la marcada y canónica narratividad
de los otros dos libros de relatos.
Pero esa diferencia no quiebra la unidad sino la
ilumina. Aun a los relatos más tradicionales de
Antón Arrufat –agrupados bajo los títulos ¿Qué
harás después de mí? y Los privilegios del deseo– los
permea una muy pertinaz visión poética, notoria
en el regodeo casi hedonista en los objetos que
pueblan el mundo narrado así como en el lenguaje
corporal de los personajes, en su registro léxico,
con frecuencia connotativo y polisémico,en la sintaxis
acusadamente eufónica y eurítmica, y visible,
además, en la inserción de episodios simbólicos
para connotar y subrayar los sucesos fundamentales
de la trama.
En varios textos de ambos libros –sobre todo en
el último– se advierte la presencia sutil de una voz
que interroga,reflexiona,discurre,ironiza;un registro
de prosapia ensayística que coloca el mundo
narrado y la imaginación que lo sostiene bajo las
luces o las sombras de un pensamiento o una
inquietud filosófica.
De manera que la hibridación genérica de
Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud se nos
revela como un conato autodesconstructivo del
propio autor,cuyo efecto es desarticular,poner en
crisis la supuesta homogeneidad y pureza discursiva
de sus libros de cuentos más tradicionales. Es
este un libro espejo donde el resto de las ficciones
del autor se contemplan y descomponen para
autorreconocerse en la heterogeneidad de registros
que las informan.
Los relatos de Antón Arrufat ocupan un sitio prominente
en el conjunto de su obra multigenérica y
dentro del panorama de la narrativa cubana de los
siglos XX y XXI.Contados narradores de la isla han
podido engendrar un orbe ficticio tan unitario y
con fisonomía propia, notable por su vocación de
universalidad y su estilo sereno y cuidado, pero
recio a la postre,y espléndido. |