II

Pasa un año y Xandra, que ya ha transitado de la repulsión inicial a la adicción erótica, y de esta a un amor que rebasa las fronteras de las especies, logra que Tuen la lleve consigo a una especie de "gira comercial" por los mundos xenos: abierto desafío a los prejuicios antropocéntricos de la civilización humana, pero Xandra está dispuesta a enfrentarlo todo por el amor de su arlequín… y porque ha abierto los ojos y se ha liberado de las maneras de pensar convencionales. Se ha convertido en "pluma de león"; un curioso híbrido de ambas culturas: humana, sí, pero con una mente capaz de aceptar y ¿tal vez comprender? a los xenos.

En tal periplo visitan uno de los tantos mundos coloniales, regido por un cruel y depravado sátrapa humano, al estilo de los peores dictadores que haya conocido nuestro planeta. Xandra, que se niega altanera a sus requerimientos sexuales, acepta en cambio la propuesta de Virla, una funcionaria del gobierno local. Con lo que se produce una escena lésbica en mi opinión no del todo feliz.(5)

A continuación la pareja visita un enjambre mec donde las tropas hegemónicas humanas se adiestran en el manejo de fortalezas orbitales: inmensas estructuras de combate con tecnología mec, es decir, no tripuladas, sino guiadas por una Inteligencia Artificial. Xandra se disfraza de arlequín(6) para esta visita, lo que da pie para que en uno de sus diálogos con la IA significativamente llamada Alicia, casi se dé de bruces con un secreto hasta entonces muy celosamente guardado por los xenos, y cuya irreflexiva revelación posterior por su parte cambiará por completo la historia galáctica, desencadenando la largo tiempo prevista y temida guerra final con los humanos.

En un momento la narración de Xandra se interrumpe y hay un nuevo salto al presente, para narrarnos otra acción bélica, ahora en el espacio… un desastre humano del que ella y Svieta resultan únicas sobrevivientes. Herida de gravedad, el cuerpo de la protagonista debe ser prácticamente reconstruido, y pasan varios años antes de que regrese al combate, ahora con los grados de capitán al mando de una nueva escuadra… de sus propios clones.

Es entonces cuando la teniente Xandra completa la historia de sus andanzas pre-bélicas a Svieta. Entretanto, las cosas han cambiado; el curso de la guerra ahora parece favorable a los humanos, tras los duros años iniciales donde "les dieron con todo",cuando aún las tecnologías bélicas xenos eran mucho más sofisticadas que las de la Hegemonía.Pero el espíritu luchador de los humanos, esa extraña energía destructiva de la que tanto hablaba Tuen a Xandra y que los xenos nunca entendieron, se ha ido imponiendo poco a poco.

Hasta que tiene lugar la tercera y última batalla en la cual se va a develar la sorpresa final(7) de la novela… O más bien una serie de descubrimientos súbitos pero bien hilvanados, que resultan sin embargo completamente lógicos en retrospectiva.

Valga destacar la eficacia alcanzada por Yoss en la narración de las escenas bélicas.Sin ser un fanático de la literatura de guerra, me quedé deseando que la novela tuviera un mejor equilibrio entre estas escenas de acción, los momentos eróticos y los diálogos, lo cual la hubiera dotado de un ritmo más fluido y hecho en general bastante más orgánica.

No obstante, Pluma de León resulta una excelente novela de CF, en algunos aspectos inclusive superior a sus predecesoras Los Pecios y los Náufragos y Al final de la senda, aunque carezca del ritmo que consiguió esta última.

(1) Nada nuevo en la obra de Yoss, quien incluso fue ganador del certamen de literatura erótica Farraluque en el 2002,aunque no con una historia de CF.

( 2) ¡Oh, santo patrono de los editores! ¿cuánto más tendremos que esperar para que la reediten?

(3) Por censura o autocensura, nadie sabe, el tema erótico fue casi un tabú en la CF editada en Cuba en el siglo pasado.Tanto, que el lector podría muy bien haber llegado a preguntarse, alarmado, si el futuro no estaría condenado a ser una horrible distopía de "proletarios de mente pura" en la que el sexo no tuviera cabida.

(4) La segunda, pues la primera ya la había tenido con Svieta, en las duchas, tras el combate con que inicia la historia.

(5) No porque lo sea la descripción física del lance carnal, sino porque paralelamente tiene lugar un incongruente diálogo, a todas luces demasiado cerebral, en el que ambas féminas tratan de sacarse mutuamente información, justo en el momento en que sus sentidos debían estar más ocupados en procesar otro tipo muy diferente de estímulos.

(6) El autor dice que el paso a todo humano sin filiación militar estaba estrictamente prohibido, pero los motivos de tal camuflaje no quedan claros.

(7 )Que me reservaré para beneficio del lector… y en defensa propia, claro: si lo cuento a quien no lo ha leído, me linchan.

Los cuentos de Antón Arrufat

Su unidad temática

Pedro de Jesús

Los cuentos de Antón Arrufat, reunidos en los libros ¿Qué harás después de mí?, Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud y Los privilegios del deseo, guardan una espejeante y medular unidad temática. Aunque la repetición y las relaciones entre identidad y otredad no sean los únicos asuntos sobre los cuales descansa tal unidad, bastan al menos para configurarla y confirmarla.

La repetición

La mayoría de los personajes en los cuentos de Arrufat aparecen sometidos a experiencias de repetición, que se expresan de varios modos: 1) como rutina alienante, dictada por imperativos externos al sujeto ("El descubrimiento"); 2) como una compulsión interior, apenas denotada pero altamente connotativa ("El fantoche","El cambio"); 3) como un propósito consciente,que se manifiesta de maneras distintas:a) un hábito creado y cultivado para escapar de la cotidianidad y conseguir,a través de esa fuga,un goce particular u olvido ("La playa me espera", "Los privilegios del deseo"); b) una maniobra de transfiguración y/o transtemporalización mediante la cual el sujeto procura mimetizar la identidad de otro o reconstruir sucesos que pertenecen a su pasado y a su propia identidad ("Fractura", "¿Qué harás después de mí?", "Una bañadera.Una madre.Un hijo")

. El texto "La fuerza del parecido" constituye un caso particular en el cual convergen la repetición como compulsión y como propósito consciente: se trata de un don,mezcla del entusiasmós platónico, la techne aristotélica y sin dudas algo de espiritismo, porque el personaje puede provocarlo y ejercitarlo,pero no evitar su aparición).

En algunos textos la repetición constituye una premisa argumental que sitúa al personaje dentro de las circunstancias que hacen posible la historia (una condición de posibilidad). Estas circunstancias pueden ser ordinarias ("El descubrimiento") o extraordinarias ("Los privilegios del deseo", "La playa me espera"); y del carácter de tales circunstancias depende que el personaje movilice su acción para quebrantar la repetición o para buscarla y asumirla. Resulta obvio que en uno y otros casos la repetición adquiere valores opuestos. En otros textos la repetición es un episodio simbólico cuya función dentro de la trama es connotar el acontecimiento principal, subrayar el sentido en que este debe ser interpretado y, consecuentemente, acrecentar su dramatismo ("¿Qué harás después de mí?").

Sin embargo, en otros cuentos la repetición rebasa este carácter puntual, episódico, y se extiende en una serie de sucesos que son básicos en la cadena argumental.En "Fractura",por ejemplo, la repetición se halla presente en los rituales eróticos de la pareja en el pasado feliz y en la "copia" o "parodia" –así la llama el narrador– que el protagonista emprende con ellos en el presente como maniobra de venganza,por un lado,y de exorcismo,por otro. Esta "copia" o "parodia" sirve de contraste entre el presente y el pasado y también de catalizador para las acciones del clímax y el desenlace.

En "El cambio" la repetición, aunque placentera en sí misma para los personajes,es sometida a una gradual y creciente variación que termina superándola. Es medio de que disponen ambos protagonistas para conseguir un fin que la excede a ella misma.Todo lo contrario propone "Una bañadera. Una madre. Un hijo", donde la idea que moviliza a los personajes se centra en la repetición –a todas luces simbólica y ritual– en sí misma,y consecuentemente, la anécdota se articula alrededor de ella. Similar a lo que ocurre en "La fuerza del parecido", con la diferencia de que en este relato la repetición no es el resultado de una búsqueda que el personaje debe emprender, sino algo dado de antemano y cuya historia se narra.

En "el fantoche", la repetición no es punto de partida, medio o vía.Tampoco finalidad. La repetición es el punto al que se llega de manera inconsciente, compulsiva, irremediable y acaso absurda. Algo parecido, aunque no igual, sucede en "La importancia del correo", relato que nos ofrece la repetición en calidad de solución al conflicto.

Identidad/otredad

El amor y el sexo -ámbitos recurrentes en los cuentos de Antón Arrufat- resultan propios y propicios para interrogar y/o configurar los puentes y abismos que se tienden entre la identidad y la otredad.De varias maneras se conciben esas relaciones en los cuentos arrufatianos de tema amoroso o erótico: a) trasmutación o conversión del yo en el otro (que resulta imposible);b) fusión del yo y el otro;c) anulación del yo en el otro;y d) trasvasamiento recíproco del yo y el otro (circunscrito al arte).

A pesar de que se ha considerado imposible la trasmutación, en "La fuerza del parecido" el narrador- personaje posee un don al que llama fuerza o virtud y que consiste en copiar los gestos y la voz de otros personas –incluido su amante difunto–, y a través de ese acto imitativo convertirse,ser ellas –él.

La madre del narrador-personaje,también poseedora del don,explica que tal cosa es posible porque el cuerpo "en apariencia sólido" es un "fulgor momentáneo de una energía concentrada" y tiene una "identidad vacilante, una materialidad efímera" y "porosa".Pero el carácter vacilante de la identidad es atribuible no sólo a lo corporal.Según reza en un texto de Ejercicios…,el número 77, la traslación física, el cambio de espacio, tornan "móvil" la identidad (¿síquica?) del sujeto porque lo fuerzan a "adaptarse" a nuevas circunstancias y en esa medida lo modifican.

Sólo al término del viaje es posible "una paulatina recuperación" de la identidad perdida, pero este proceso no implica desembarazarse totalmente de la otra identidad,la adquirida.La idea de un yo original, único y descontaminado, es sólo una creencia que el narrador parece desmentir: ambas identidades coexisten.

Pero de la coexistencia a la inexistencia hay, al parecer,muy poco, o acaso una y otra sean anverso y reverso.En el texto 131 de los Ejercicios… aparece una mujer maquillada y vestida, a la que se califica de "mujer doble". El protagonista remueve todos sus afeites hasta dejarla desnuda, en un intento por encontrar a la mujer natural. Termina así: "Al cabo se preguntó decepcionado si había –realmente– encontrado a la otra".

Tal vez de lo que se trate sea no tanto de la inexistencia de la identidad como la imposibilidad del sujeto cognoscente para descubrirla. Se unen aquí, sutilmente, dos facetas de un problema de larga data en la filosofía y la literatura universales y que el cuento "El fiel de la balanza" se encargará de reasumir diáfanamente.Como hiciera con la mujer maquillada y ataviada, el personaje de este relato despoja al pino de todos los artilugios con que lo había adornado para las fiestas navideñas.

Aunque el personaje recurre a métodos validados por nuestra cultura como científicos (la observación y el experimento) para escudriñar el crecimiento del pino y comprender,a la postre,su ser, no lo consigue: la planta es "materia viviente que no se dejaba penetrar". Si observándola con la lupa "percibía el efecto, pero no el proceso", atándola con la cuerda no logró detener "su ascensión inflexible".

La identidad es entendida como permanencia, lealtad a la forma;sin embargo,paradójicamente, presupone el movimiento, un proceso siempre interior e inescrutable.De manera que la transformación es un momento de la propia forma y obedece a un "plan secreto" o "voz interna" a los que el observador no tiene acceso y sobre los cuales el experimentador-controlador carece de auténtico poder.

Es evidente que en los cuentos de Arrufat cuando el yo interactúa con el otro asumiéndolo en calidad de objeto a través de maniobras racionalizadoras, las identidades de ambos permanecen ajenas e inalterables, no se afectan como consecuencia de la interrelación;mientras que en los textos donde el yo concibe al otro en tanto sujeto y media entre ellos una relación plenamente intersubjetiva, las identidades se transmutan o funden,pueden anularse o trasvasarse de manera recíproca.

Tiene esto que ver con la imaginación,otro tema recurrente en la narrativa de Arrufat.Lo que resulta vedado para el pensamiento reflexivo y la ciencia positiva se materializa en el universo ficcional,que es siempre imaginativo en virtud de la vocación y la facultad de poiesis y fundación que le es propia.

La realización suma de esta idea, ya inveterada en la cultura occidental y asumida de un modo personal y consecuente por Arrufat,la hallamos en una novela suya, La noche del Aguafiestas, donde cuatro personajes inventan a un quinto, el Aguafiestas del título, quien aparece ante ellos siempre que lo extrañan e invocan. Es esta novela no sólo un texto de identidad engendrada ex nihilo, sino de identidades entrecruzadas:cada uno de los personajes va conformando su ser a medida que se comunican y apropian del ser de los otros.

No es extraño,por tanto, en la poética arrufatiana que en uno de los relatos, "Post Mortem", una serpiente sea la transfiguración o reencarnación metafórica del amante muerto para asegurar su permanencia junto a la amada; o que el protagonista del relato "Un fantoche" acepte como fatum irremediable la repetición compulsiva de un baile disparatado y excéntrico que otro ser anónimo parece dictarle y que lo convierte en su doble.

Poco importa que nos parezcan fantástico un argumento y absurdo el otro: más allá de las nomenclaturas, ambos constituyen avatares diversos de la imaginación, tanto como la fusión física y al propio tiempo simbólica entre el protagonista del relato "Fractura" y el amante de su esposa adúltera, al que ha asesinado y de cuyo cadáver, ya rígido, pretende inútilmente deshacerse en una laguna.

La unidad

Desde múltiples ángulos y sometiéndolos a disímiles variaciones, Antón Arrufat crea con ambos tópicos un orbe ficticio muy peculiar donde unos relatos se convierten en intertexto de los otros.Así, por ejemplo, las piezas "Los privilegios del deseo", "Fractura" y "El fiel de la balanza" deben considerarse reescrituras respectivas de los cuentos "El descubrimiento", "¿Qué harás después de mí?" y del texto número 131 de los Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud.

A esa acendrada intertextualidad autorreferencial, volcada narcisistamente hacia su obra misma, bien podríamos llamarla intratextualidad en tanto la coherencia y trabazón semántica de sus tres libros de cuentos, conseguidas a través del procedimiento de la reescritura,permite mirar el conjunto como un todo orgánico.

A primera vista, sin embargo, contra esa impresión de totalidad atentarían cuestiones específicamente técnicas y/o estilísticas, relacionadas con la modalidad discursiva de los Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud, un grupo de piezas cuya hibridación genérica –mezcla de cuento breve,reflexión ensayística y poesía aforística,epigramática y hasta lírica– difiere de la marcada y canónica narratividad de los otros dos libros de relatos.

Pero esa diferencia no quiebra la unidad sino la ilumina. Aun a los relatos más tradicionales de Antón Arrufat –agrupados bajo los títulos ¿Qué harás después de mí? y Los privilegios del deseo– los permea una muy pertinaz visión poética, notoria en el regodeo casi hedonista en los objetos que pueblan el mundo narrado así como en el lenguaje corporal de los personajes, en su registro léxico, con frecuencia connotativo y polisémico,en la sintaxis acusadamente eufónica y eurítmica, y visible, además, en la inserción de episodios simbólicos para connotar y subrayar los sucesos fundamentales de la trama.

En varios textos de ambos libros –sobre todo en el último– se advierte la presencia sutil de una voz que interroga,reflexiona,discurre,ironiza;un registro de prosapia ensayística que coloca el mundo narrado y la imaginación que lo sostiene bajo las luces o las sombras de un pensamiento o una inquietud filosófica.

De manera que la hibridación genérica de Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud se nos revela como un conato autodesconstructivo del propio autor,cuyo efecto es desarticular,poner en crisis la supuesta homogeneidad y pureza discursiva de sus libros de cuentos más tradicionales. Es este un libro espejo donde el resto de las ficciones del autor se contemplan y descomponen para autorreconocerse en la heterogeneidad de registros que las informan.

Los relatos de Antón Arrufat ocupan un sitio prominente en el conjunto de su obra multigenérica y dentro del panorama de la narrativa cubana de los siglos XX y XXI.Contados narradores de la isla han podido engendrar un orbe ficticio tan unitario y con fisonomía propia, notable por su vocación de universalidad y su estilo sereno y cuidado, pero recio a la postre,y espléndido.