II

Fornet acude a ciertas expresiones del poetacrítico que nos aproximan a certidumbres similares a las que por otros caminos halló Ashton:los caminos de la poesía se corresponden con los del lenguaje visual. El crítico cubano encuentra que Paz asocia,naturalmente,cuadros de Tamayo con ciertos sonetos de Góngora y lo cita:"Muchas de estas telas recientes [de Tamayo],por su suntuosa y rica monotonía, por su luz ensimismada, me recuerdan ciertos sonetos fúnebres de Góngora. Sí, Góngora, el gran colorista, pero también el poeta de los blancos,los negros y los grises,el poeta que oía el paso del instante y de las horas". De ahí Fornet concluye que no resulta extraño que Paz maneje, en El arco y la lira, la "idea de que es más fácil traducir un poema a su equivalente arquitectónico que a un código poético lejano en el tiempo" y que insista "en el influjo determinante que ejerce la poesía verbal en la pintura".

Nuevamente aparece la sombra luminosa de Duchamp en el imaginario paciano,ahora para que Paz nos diga que el antecedente directo del francés no está en la pintura sino en la poesía de Mallarmé. Fornet cita entonces una frase en la que Paz revela una de sus convicciones al andar por estos temas: "casi siempre la pintura se adelanta y prefigura las formas que adoptarán más tarde las otras artes". Esta expresión nos regala el nivel de equiparación que para Octavio Paz poseían tanto la pintura como la poesía en su capacidad de adivinación y profecía entre las artes, una conclusión que viniendo de su autoría es sintomática de la elevada posición que le concedió al pensamiento visual.

Fornet encuentra otro camino en esta tentativa de penetrar la complicada maquinaria, los delicados engranajes del razonamiento paciano sobre las diferentes artes: la tan socorrida fórmula, muy cara al mexicano,de intentar la unión de los opuestos. Y para el crítico cubano los polos opuestos que Paz desea concebir son los dominios excluyentes de pintura y poesía, la primera atemporal, la otra totalmente dependiente del transcurrir del tiempo, una operación sinestésica que conduce a la reinvención de la imagen plástica por la palabra,a fundir ambos géneros.

El examen no termina en este punto sino que prosigue con el hallazgo en poemas del mexicano de aspectos que pertenecen de suyo al lenguaje plástico: la explosión del color en la obra de Joan Miró, la recurrencia de la luz en Bob Rauschenberg, la espacialidad en Pierre Alechinsky, la fijación del instante en los cuadros de Monet, la anamorfosis en la obra de Duchamp,la narratividad de los cuadros de Matta.

Fornet concluye con algunas otras certezas que le dan a su estudio un valor considerable en la línea del acercamiento e inmersión de Paz en el mundo de la pintura.Primero,nos dice que la poesía de Paz complementa sus ensayos sobre artes visuales al darnos una visión muy personal en la que el lenguaje se despliega en paralelo a la creación de las formas.Segundo,que cuando la retórica ensayista se le hace ineficaz para recrear una imagen pictórica, el poeta mexicano acude a la poesía, la única que le permite ver desde adentro el enigma de dicha imagen.Tercero, Fornet nos dice, con razón, que en Paz aunque lo parezca, la poesía y el ensayo no ven cosas idénticas al no partir de los mismos presupuestos de lenguaje. Mientras la primera recrea o "repinta" el cuadro buscando un paralelo de sentidos creativos, el segundo lo que hace es acercar el cuadro al espectador,"traducirlo", o por lo menos prestarle las palabras, sus palabras.

Y por último, sentencia:
En resumen. La ambición de fusionar poesía y pintura,más que un proyecto,es casi un programa artístico. Lo que Paz admira en cierta pintura (la temporalización del espacio) y hace explícito en sus ensayos, intenta llevarlo a la práctica (en sentido inverso,naturalmente) dentro de su propia poesía. Su poética verbal y su poética visual avanzan en diferentes direcciones, pero hacen un centro común. Poesía, pintura y ensayo intercambian aquí sus cualidades para alcanzar un momento verdaderamente totalizador.(8)

No anda descaminado el crítico cubano, pues en su ensayo "Poemas mudos y objetos parlantes" (9) Paz insiste (y de paso revela sus fuentes) en la ligazón entre poesía y pintura desde la antigüedad grecorromana al citar a Aristóteles y a Horacio en algunos de sus textos emblemáticos. Para el poeta mexicano el trayecto de la relación pintura-poesía es una gigantesca parábola que cruza por los blasones y divisas de los caballeros a las órdenes de Carlos VII y Luis XII que invadieron Italia, transformadas por los artistas en un género pictórico-poético, la impressa, hasta los poemas-objetos surrealistas (poemas-objetos de Breton, caligramas de Apollinaire y los textos de Pierre Reverdy, entre otros).

La elaboración poética en Paz alcanza profundidades de la condición humana que permanecen misteriosas e inaccesibles a la razón.El centro móvil (y relativo) del pensamiento de Paz,expuesta en El arco y la lira, reside en su convicción de que la poesía es conocimiento. Los ensayos del mexicano encuentran su legitimidad en un espacio poético donde el esteticismo es una negación de la praxis vital del hombre, y que es esta praxis la fuente original del arte verdadero.Se trata del retorno de lo sensible: el arte deviene modelo de una nueva epistemología y, desde esta consideración, deben valorarse las ideas filosóficas de Paz.

Probablemente sea el prestigioso crítico de arte argentino Damián Bayón quien haya elaborado uno de los acercamientos más abarcadores sobre la crítica artística de Paz. En dos trabajos de corte ensayístico breve, Bayón caracteriza la trayectoria de un crítico que no es ni teórico ni historiador de arte. En el primero, "Octavio Paz: una visión del mundo a través del arte",califica al mexicano como una excepción en las letras latinoamericanas, y reconoce que su crítica se realiza sólo bajo inspiración del objeto de la mirada.

Los textos de Paz sobre arte son atendibles por muchas razones; primero porque se trata de una mirada que condensa un entramado intelectual cuyos referentes teóricos y filosóficos sobrepasan a los que puedan exhibir la mayoría de los profesionales de la crítica de arte.Añado, eso sí, que están escritos exaltando algo tan necesario y,a la vez,difícil de conseguir en materia de literatura como es el placer de la lectura: prosa poética, mirada inspirada, pasión crítica.

Sin dudas, la propia existencia de Paz, que vivió con una intensidad intelectual poco común,como verdadero ciudadano del mundo, y su infinita curiosidad,ayudaron a larvar una visión multicultural, una mirada plural que se introdujo en disímiles vericuetos de la rica y compleja historia que le tocó vivir.Sus relaciones con otros creadores de valía,en particular artistas como Duchamp, Lam, Matta, Cuevas, Gironella, Tamayo, Leonora Carrington, Remedios Varo; intelectuales como Ortega y Gasset, Breton, Sartre, Cage, Cioran, Serge, Reyes, Neruda y Alberti, por citar sólo algunos, contribuyeron a vincular conocimientos,enfoques y puntos de vista que luego fueron a parar con lucidez a sus escritos sobre arte.

El modo crítico de Paz (el modo, no el método) parte del cruce de múltiples asociaciones y enlazamientos de saberes, filtrados a través de la prosa poética y adobados con un puñado de generalizaciones provenientes todas de su enorme erudición, de su mirada afilada y,sobre todo,de la sensibilidad que es consustancial a la poesía. Las teorías, las modas críticas y las corrientes o vertientes de la historia del arte no juegan para él un papel esencial, más bien son referentes a los cuales acude en casos extremos.Importan más la impresión ante la obra, la personalidad del artista,sus influencias y sus puntos de contacto con las grandes conclusiones que ya el poeta ha extraído de sus estudios culturales y sus investigaciones sobre crítica literaria y el devenir del pensamiento filosófico de la humanidad. Y la duda, siempre la duda.Tales fueron, a mi juicio, las herramientas utilizadas por Paz.

Paz escogió el camino que yo identifico en la tesis entre "metáfora crítica y epistemológica" pues, a su juicio, la mirada desde la poesía era el lente necesario para ver más allá de la representación tradicional. En una entrevista que le hicieron en 1987 dijo: "El conocimiento poético es lo único que nos queda frente al progresivo anquilosamiento de la visión religiosa o frente a la dispersión del conocimiento científico"(10). Y en otro momento de esta conversación precisa:"Pero sí puedo decirle que la poesía es,simultáneamente,una manera de aprehender la realidad y una manera de expresarla. En ese sentido es un conocimiento y, al mismo tiempo, un arte. Aclaro: no es un conocimiento científico ni filosófico.Sin embargo,el que no sea ni ciencia ni filosofía, no le quita dignidad ni veracidad al conocimiento poético. Es el otro conocimiento, el tercer conocimiento. El tercero o el primero, no sé. Si se eliminase el conocimiento poético, nos empobreceríamos espiritual y racionalmente. Esto es lo que comienza a suceder en el mundo moderno".(11)

Estas ideas nos dan la naturaleza de la crítica de arte que realizó Octavio Paz. Fue una decisión racional basada en un tipo de pensamiento que sólo podía otorgarlo el don de la poesía. Pensaba que la crítica era por sobre todas las cosas un acto de amor,con lo que se aproximó a la idea martiana de que es el amor el que ve.En ambos se poda a la tentativa crítica de todo lo que pueda quitarle nobleza intelectual. Se trata de un conocimiento que entraña pasión,deleite,instrucción,recreación y reinvención del objeto de la crítica.Contiene un poco de ciencia,pues no puede faltar el rigor,pero tiene también de arte o de poesía porque se pretende recrear la obra examinada,y esa reinvención se hace desde el placer. Se incluye también una ética que se resume en la moral del crítico en su actitud ante el lenguaje y en la honestidad con que aborda el objeto de su crítica.

Pero el que escribe crítica de arte,antes tuvo que mirar y ponderar.Cuando Paz habla de la complejidad del acto de ver enmienda una observación de Duchamp que dice "El ojo hace al objeto", entonces el poeta mexicano apostilla, "sí, pero la obra, el objeto, rehace al ojo", con lo cual nos dice que mirar no es una acción sencilla;para ver de verdad hay que comparar lo que se ve con lo que se ha visto.Y ver con la inspiración de la poesía comporta, además, la relación metafórica con el mundo instruido del crítico,el cruce de referencias como operación mediadora para conocer la extrañeza de lo que miramos.Se trata de la visión pluridimensional del objeto mirado, una búsqueda a través de la alienación o de la imaginación. Los objetos que miramos, las obras, se muestran y actúan como siendo otra cosa que en la representación más tradicional o lata.

De esta suerte, lo que vemos no es sólo eso, es una posición,una idea,una geometría espacial,un punto de vista en el doble sentido del término.Ver es también traer de regreso una tradición de ayer, y recolocarla en el presente,recordando sus gestos añejos, sus modos de ser borrados por el tiempo. Para Octavio Paz la verdadera imaginación, a diferencia de la fantasía,consistió en ver la realidad de todos los días con los ojos del primer día. Es decir, un aprendizaje desde la imaginación de la metáfora hacia un diálogo otro,sensible y distante aunque análogo, un extender el sentido hacia lo mirado pero con otro sentido.

Julio Cortázar, referencia imprescindible, decía que la actitud poética de su amigo mexicano era aleccionante, pues buscaba la revelación instantánea de esa prosa inspirada en la poesía.Paz utiliza esa capacidad fulgurante de la que hablaba Cortázar para escribir desde su mirada deseante no sólo sus poemas sino su crítica de arte. De ahí que brille su prosa y su instrumental metafórico aporte a su visión crítica una dimensión imposible de ver en los otros grandes críticos de la historia del arte. Para él la función del arte es abrirnos las puertas y ventanas que dan al otro lado de la realidad, utilizar el testimonio de los sentidos en proporciones similares a los del juicio. Citaré, a modo de ilustración, algunos párrafos de artículos y ensayos sobre artistas, ellos hablan por sí solos:

Sobre Alberto Gironella: "En su pintura los colores y las formas riman; aparecen y desaparecen, se enlazan y desenlazan, según las leyes de repetición y variación del verso.El eco tiene una función cardinal en la obra de Gironella y consiste en la repetición casi maníaca de ciertas imágenes sometidas a deformaciones y mutilaciones inquietantes".(12)

Sobre Juan Soriano: "Soriano pinta como habla y habla como llama. Parpadeo de la llama rodeada de sombra: la pintura de Soriano es la pregunta silenciosa que la llama hace a la sombra, la conciencia del tiempo. Pero en esta pregunta está ya dibujada con tinta invisible la respuesta: la obra de arte no es sino la vida resuelta en forma, tiempo transfigurado".(13)

Sobre Bracque y Gris: "En efecto, el cubismo de Bracque no posee la rabia alada de Picasso ni el radicalismo desesperado de Juan Gris que, a mi juicio, es el único artista contemporáneo que ha pintado castillos racionales sobre los abismos del espacio puro".(14)

Y así, en su crítica se sucede el apunte académico preciso con la metáfora que entraña un conocimiento que puede ser una imagen de belleza de lenguaje o una crítica desplegada en la prosa más inspirada.Del mirar poéticamente, al mirar y pensar desde la metáfora, todo un programa artístico como dijera Jorge Fornet o la tentativa de fundir las artes visuales con el pensamiento crítico como dijera Dore Ashton.

Paz se propuso conscientemente hacer una crítica más allá de los códigos visuales de la crítica representacional o conformadora de relatos, una crítica poética cuya factura, imaginación e inspiración le proporcionó un valor proteico que no se había visto antes con mucha regularidad en los predios de la crítica de arte. Marcó la diferencia, como se dice hoy, o mejor, hizo de su estilo una forma de escribir sobre arte seguida y repetida,en su aspiración a emularla, por muchos críticos de generaciones más jóvenes. Con Paz, el lenguaje poético copuló con la imagen plástica y de ese cruce nació una crítica única,la suya.

( 1) Este texto es un fragmento del libro (inédito) Los signos mutantes del laberinto. La crítica de arte de Octavio Paz,con el que el autor defendió y obtuvo el Doctorado en Ciencias,o segundo doctorado,ante un tribunal presidido por Roberto Fernández Retamar y otros prestigiosos académicos, el pasado mes de septiembre.
(2) Enrico Mario Santí: El acto de las palabras; estudios y diálogos con Octavio Paz, FCE, México DF, 1997.
(3) Octavio Paz:Obras Completas, FCE, México DF, 1994.
(4) Octavio Paz: "El grabado latinoamericano", Obras Completas, t. VI.
(5) Dore Ashton: "A los cuatro vientos", Vuelta, n. 161, México DF, abril de 1990,p. 9.
(6) Michel Foucalt: "Espacios diferentes", Toponimias. Ocho ideas del espacio. Fundación La Caixa, Madrid, 1994.
(7) Jorge Fornet: "Paz: poética verbal, poética visual", Universidad de México,n. 548, 1996.
(8) Ibídem.
(9) Octavio Paz:Obras Completas, t. VI.
(10) Entrevista de César Salgado, Vuelta, n. 138, mayo de 1988.
(11) Ibídem.
(12) Octavio Paz: Los privilegios de la vista. FCE, México DF, 1987.
(13) Ibídem.
(14) Ibídem.