De La Muralla
Yo, que dormía cuando se levantaba,
tengo ahora los deseos de ordenar / de
quebrar de podar.
Seguramente hubo la falsía de la construcción,
los errores en el suroeste.
Toma el agua, toma solamente el agua
—les decía algún experto:
Es la única sustancia
con poderes verdaderos contra el sol:
Porque no es digestiva, como el jugo de
tomates/
Porque no es horadativa, como el ron.
Pero ellos eran "monos", monos Diana y lobos Dingo:
atacaron demasiado al jabalí verrugoso
y a la gacela con el cuello de jirafa.
Era el día de los mentirosos:
la matanza de antílopes, el degüello de un Elán.
De SU construcción
Yo dormía, no nos preocupaba el sol.
Ahora tengo los deseos de ordenar / ordenarlo todo
ordenarlo como al paso
rumbo al "fogón" que tiene huevos,
"huevos del país"
y "masonite", masonite en vez de lienzos.
Pero yo, que apenas conocía de fantasmas,
que apenas conocía de serpientes
fuertes,
me cuido mucho de generalizar
y de afirmar
que así sea
en los diez mil pueblos.
Por eso
quiero ir más allá en la investigación,
ver
por qué es tan blando el suroeste,
la construcción parcial...
—Sí, los blancos dejados en el Muro.
Los últimos sentimientos
Los últimos sentimientos se desentendían del placer.
Deslizar el corazón en la plaza del silencio, no era el
deseo
ni la nada
porque siempre habrá ese lleno de las cosas
por aquí.
No se extinguían no se incrementaban. Intocados
como un reino perdedor de influencia.
Tú los advertirás en tu momento de levemia.
La mía fue muy cómica; pues, junto a todo lo que
es mi esposa,
jugaban a desmayarse cuando trataban el porvenir.
Las torres de sí mismas
Las torres de sí mismas no fracasan
tienen la altitud debida por naturaleza
como el aire o el espacio
como el día y la oscuridad.
Hay esa empatía con las torres en medida
me caen bien en la distancia
aquilátolas
se ajustan
se componen
como niñas que vieron al padre
-¡Y todavía no estáis listas!
En su victoria siento
Por su gloria veo.
No ocurre igual con las luces ante la montaña
por las que miro y miro pero quiero ver
y no me dejan.
Las torres son otro bastión de nuestra estancia
haberlas elevado de sí mismas
fortalece un dismontón
y así de vez en vez
no habrá música ni justicia.
Es por gusto, pero las torres en sí mismas plantan
una fidelidad rellena de autodecir.
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Nacional
Me detengo en los nombres, nunca en la
alegría que yo llamo prenatal
La alegría posnatal es de cuidado, la única
la que debo consentir con grandes y
equipados edificios.
Aquí están las cuestiones, todas con la sal
Estas me han quitado el sueño
pero busco el suelo, quiero un hueco
uno limpio o groso para esa actividad.
Encofrar.
Por qué no dices tú, que tienes la guitarra,
las tres razones de la compra easy / easy, o
las siete?
Todo el mundo y el soplo
todo el mundo y el soplo y los nombres perdidos.
El nombre fue la estela que abrumó a la casa
que perdió a los ladrillos.
"¿Ves la de ladrillos? / Nuestra casa"
Es la frase del cantante comodor
(Recobrar la testa en esa agua/ agua fría
es darnos cuenta de que nunca jugaremos football
Nunca se ha jugado football aquí, o al menos me
parece)
Esto diríamos, pero "nuestro deseo no va por
incorporar
un fruto ácido"; más bien la quema
y la relación de nombres.
Los culpables son los nombres, aunque estoy
confundido
(En verdad, todo aquello me tiene de ese modo:
La marea baja y el contorno altísimo
"El caballo un poco enfermo o la temporada buena"
Es el cuadro del pintor surrealista)
Y así.
Los antiguos cantantes dictan las pifias / collage
y no perduran con su voz auténtica.
Yo estoy sin oro como un perro en el peñón
cantando al King;
no estoy difuso no tengo casa
ella amamantando a un niño sin la toma del mejor
postor.
Las preguntas maravillosas
Las preguntas maravillosas
se hacen desde un punto en que ya no
importas, Control
Así te aplomas hoy
como silencio en campo libre nocturno
Te quiero ahora, Cuestión Renardecida; pues una
escalera
o un pie tras otro siento justo ante las tatas
ante las baldas del rosamón.
Primera. La que vincula clase o estrella
con renata y forestal,
aparece vendiéndome paciguas, paces, tranquilir.
"Es el contento", dice quien sabemos, aconsejando
ilación, consecución.
Mientras, sé de ti
y que vendrás.
La palabra principal
El sonido, de manera sutil/ poderosa, directamente,
puede afectar la mente; cosa que podemos
comprobar si recordamos las emociones que evoca
una música vib; debido a que cada verti de la
mente, a aquella asociado, posee un sonido
particular ("particular", entiendan bien, no
"peculiar"), creándole resonancia. Entonces, una
palabra con vibración particular (no "singular") nos
mantendría universal-mente despiertos...
La belleza de la atractiva palabra bujamey, linajuda,
aborigen tal vez, su sonido, abre su propio
concepto, como mismo en aquella narración, para
entrar a la gruta de los tesoros mal-habidos,
necesitábamos de cierta "abra/palabra".
Y es cierto: si desde allí tomamos hacia un
lado, una dirección adjunta, invisible, quimérica o,
para decirlo de una vez, si viajamos con lenguaje,
encontraremos —tras una serie de istmos, cayos,
terra y puentes— "la simulación" que es este geoaccidente:
un espacio de misterio, absurdo,
especulación y maravilla; transvasado y
tramontado; donde pasado, pasado reciente,
actualidad y porvenir actúan de tal grado, que
todavía hoy no acertamos a definir, verbigracia, si
su religiosidad es de invención total o de total
invención.
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