PERCUSIÓN Y TOMATE (fragmento)

Sol Linares

Sol Linares (Skuke, Estado Trujillo, Venezuela, 1978) Narradora y poeta. Mención Cuento en el concurso Cuento, Ensayo y Poesía de la Universidad de los Andes (2004). Mientras tanto prueba suerte como actriz de teatro y ajedrecista. Recibió el premio de la III Bienal de Literatura Ramón Palomares con la obra Cuentafarsas (2006).

El Premio Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA para autores jóvenes (menores de 40 años) es convocado por el Fondo Cultural del ALBA a través del Centro Cultural Dulce María Loynaz de La Habana,con el propósito de estimular y promover a los jóvenes novelistas que escriben con una mirada latinoamericana y renovadora en los países de Nuestra América.

El Primer Concurso Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA 2010 fue convocado en noviembre del pasado año y contó con la participaron de 148 obras procedentes de 16 países del área.El Jurado estuvo presidido por el venezolano Luis Britto García y lo integraron además el puertorriqueño Luis López Nieves y el cubano Francisco López Sacha.Los resultados se dieron a conocer el 21 de febrero de 2010,en la sesión de clausura de la XIX Feria Internacional del Libro de La Habana.

El Premio,dotado con quince mil dólares y publicación, fue otorgado por mayoría a la novela Percusión y tomate, por considerar que desarrolla una historia comprometida con la condición existencial del personaje,inmerso en la lucha por afirmar su pequeña identidad ante un mundo marginal,un universo de excluidos,y que narra esta anécdota con un lenguaje fresco,auténtico y poético,el cual muestra un singular dominio de sus instrumentos narrativos.Su autora,una vez abiertas las plicas,resultó ser la venezolana Sol Linares.El Accésit,dotado con diez mil dólares y publicación,correspondió por unanimidad a la obra Verde Alicia. Según el acta del jurado,la trama de la novela atrapa desde el principio.El final abierto sorprende y es muy satisfactorio.También llama la atención la variedad formal de la novela.Empieza de lleno con el tema.Con eficacia y madurez utiliza de forma casi transparente un continuo cambio de puntos de vista.Estos cambios de una a otra persona,a veces muy cercanos,se hacen con naturalidad y se sienten no solo justificados,sino necesarios.Su autor es el argentino Juan Pablo Fiorenza.

La Letra del Escriba publica en este número un fragmento de Percusión y tomate,la obra premiada,y en su próximo número publicará también un adelanto de Verde Alicia, como anticipo a la primera edición de ambas novelas por el FCA.El Segundo Concurso Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA 2011,cuya Convocatoria aparece en la sección De todas partes de esta revista, estará abierto hasta el 10 de octubre de este año y realizará la premiación en la XX Feria Internacional del Libro de La Habana,en febrero de 2011.

El hotel Vedaluz es un cachivache del siglo XX, con una ubicación clásica de estos lugares provincianos, a mitad de cuadra, frente a un supermercado de chinos, en medio de una zapatería y una tienda menuda en la que un hombre de setenta años aspira perpetuar el oficio de sastre. Lo sepulta la altura común de los edificios de esta ciudad cuadrada y sin relieves, cualquier turista sentiría caminar en medio de un dibujo técnico, los edificios no trascienden los dos pisos, aunque el letrero gigante de la fonda cuyo diseño recuerda la edad publicitaria del pincel esconde el salón de la lavandería, amplio cuarto destinando a estas faenas y a la acumulación paulatina de las sobras de las remodelaciones. El segundo piso ha renunciado poco a poco a un servicio de 24 horas por una tradición de clientes fijos. Doña Veda, la fondista, es una mujer que se adapta a todo, a un segundo piso, por ejemplo, de hombres y mujeres estancados, exiliados, divorciados, prósperos en soledades y otros rubros, y que conforman lo que ella ha denominado una extraña colonia de hongos, que pagan puntualmente su tarifa, módica tarifa, para custodiar ese amargo pero relajante estatus del expropiado. Pagamos por esto y por otras cosas más sutiles, la terraza interna donde crecen las parras es ideal para mirar el pasado sin tocarlo, y bueno, también pagamos por el olor de Doña Veda, ácido, floral y tibio, somnolencia vespertina a la que huelen nuestras madres, con la excepción del cigarrillo, es que Doña Veda fuma compulsivamente como lo que es, una bruja que sobrevive a duras penas con el dinero que le dejan los cuartos de los pisos restantes y el tarot. A pesar de las nuevas paredes, de las habitaciones con aire acondicionado (excepto la mía y por esta razón más económica) y la cocina empotrada, el edificio continúa siendo viejo.Nomás las altas puertas de madera por donde antaño, durante las guerras independentistas entraban los soldados con todo y caballo huyendo del dominio español, deben tener alrededor de dos siglos. La cerámica ajedrezada de los pasillos está semihundida por el uso, los maderones que todavía atraviesan buena parte del techo, y la terraza, extensión de un antiguo trapiche de mampostería casi intacta, le dan valor a una casa que a simple vista no pareciera guardar ningún atributo, sin contar con los árboles de Doña Veda que se suman al desasistido pulmón verde de la ciudad. Se pueden contar los árboles en el distrito, conquistados absolutamente todos por esa salvaje y chillona especie de pájaros negros.De modo que los balcones coloniales de las recámaras son piezas meramente decorativas, no hay nada interesante que ver afuera excepto el crecimiento ostentoso de los comercios chinos, el cielo mismo es un tejido pálido y monótono, tan claro que a veces sorprende que en un lugar como éste pueda anochecer. A veces, cuando nos enternecemos, cuando las luces del atardecer nos toman desprevenidos y sentimentales, comenzamos a soñar encima de esta ciudad una ciudad nueva, con varias autopistas elevadas y edificios modernos, aunque al final sean elevados de puro lujo y todos los habitantes lleguen a un mismo lugar siempre, cualquier lugar que suba; todo parece querer estar arriba o en la periferia de la avenida Bolívar. Para construir nuestra ciudad soñada haría falta demoler algunos centros comerciales, si dependiera de mí exterminaría el comercio, pegostosa-recalcitrante y torpe vida de compra-venta que nos satura y no nos deja más opciones que ser negociantes, mercachifles, truqueros, careros, avaros y vendedores de cualquier baratija que sea útil. Lo útil no siempre es bello. En cambio lo bello siempre es útil. Mariño, el inquilino de la 14, le ha aportado a nuestra ciudad soñada una cadena de escuelas de arte en las comunidades con cómodos anfiteatros. Doña Veda, un parque con abetos, florecitas y puentes colgantes.María Mele ha demolido el antiguo edificio de Protección Civil y ha construido un zoológico, y Claudia expulsó a los curas de las iglesias para establecer toda una cadena de auspicios para los indigentes, y a mí me entra escalofrío porque lo dice convencida por una fuerza secreta.Pasado mañana cumple años Doña Veda.María Mele, la virgen del 18, ha planificado la celebración que merecen sesenta y cinco años; es quien celebra por todo, y nos ha obligado con limpia maña a participar en un intercambio de regalos, quizá porque en estos cuatro o cinco años de inquilinaje jamás hemos intercambiado algo que valga la pena aparte de diálogos ricos en evasiones, evasión en la que penetra profundamente nuestra ciudad soñada, y quizá nuestra ambigua ciudadanía de un lugar que no existe. A mí me tocó regalarle a Mariño. Le compré un juego de pinceles, da pena verlo remojar los pocos pinceles en la trementina a cada tanto, y chuparse las brochas para unificar de nuevo las cerdas, a veces remata con un dedo, es el dedo más colorido de sus manos, a veces verde, a veces rojo. Alguien debe estar bañándose en el único lavabo del segundo piso, el baño comunal. La única molestia del hotel radica en que los cuartos no poseen baño privado, entonces uno se baña por turnos,por lo general quedamos mal bañados, lo peor que puede pasarte es estar anodantado y esperar que algún inquilino termine de cantar y desocupe el baño para que por fin puedas usar el retrete. A juzgar por el chorro abierto desde hace quince minutos debe ser Claudia, le encanta que se le arruguen las manos con el agua. Claudia es la inquilina de la habitación 12. No ronca; sueña. Doña Veda dice que trabaja para el gobierno en un cargo importante.Yo lo pongo en duda, no tiene aspecto de militar en ningún partido político aunque a veces distingo en su racionalidad cierta costura socialista, sin embargo dudo que trabaje en algún ministerio público, tiene el aspecto de esas personas jóvenes que viven a expensas de la pensión de cierto familiar muerto.De ella supongo… No sé,no tengo claro si Claudia es hermeneuta o puta, o las dos cosas a la par. Sinceramente yo no sé algo cierto de nadie, supongo cosas, supongo que María Mele es virgen, y supongo que es familia de Doña Veda porque le ayuda con la limpieza de las habitaciones y porque tienen el mismo color amarillento de las aceitunas vencidas.Supongo que Mariño es muy pobre porque se queda desnudo cuando lava el pantalón y la chemise. De Doña Veda sé que tiene un hijo llamado Serafino al que no hemos vuelto a ver desde hace tres años, de él hay un retrato con uniforme de policía en el lobby. Y bueno, de mí suponen que estoy muy jodida, que soy ventrílocua y además, pedófila. JPV. Jodida. Pedófila. Ventrílocua. Aquí cada quien tiene su combinación de caja fuerte. Saben que estoy desempleada, que los ventrílocuos raramente entramos en nómina, que mi muñeca se llama Caperucita, una versión postmoderna de la Caperucita Roja.

Aprovecho para hacer tiempo ordenando algunas notas mientras Claudia sale del baño y se arruga. ¿Y si un día quisiera caminar por la calle Brasil, hacia Balcarce, qué pasaría? Pasaría que la calle por la que Martín caminaba para esperar a Alejandra no existe, o quizá ocurra todo lo contrario, que es la misma calle que describió Sábato y que es exactamente igual a la que yo imaginé.Pero qué pasaría si un día, todos,queremos caminar por las calles que leímos, la Rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, etcétera. Qué pasaría si se nos antoja sentarnos frente al café Florian donde un personaje de James comía helados, pasaba el tiempo en la plaza de la Basílica de San Marcos porque la lámpara de su recámara atraía un enjambre de insectos. Las calles de las novelas se me antojan húmedas, familiares, en la que todos tememos que aparezca Querellade de Brest con su uniforme de marinero y su sensualidad. Las calles son sensuales.

Continua...