REMINISCENCIA que quiso o intentó ser borrada*

César López

A Fina García Marruz, por aquellas esclarecidas aproximaciones —hace ya más de cincuenta años— a los diarios martianos, que tanto incitaron y ayudaron a aliviar las torpezas de su entonces joven lector y hoy perpetuo admirador.

El 2 de agosto de 1892 José Martí escribe a Serafín Sánchez: Yo doy mucha importancia a lo de Haití.

Ayer se fue y ahora vuelve la obligación de interés humano y ético. La Historia clama en su experiencia:

Los industriosos de Haití… Al campo amable y repartido del laborioso Haití, los pensadores y poetas amigos de Port-au-Prince, la isla donde triunfa, en condiciones favorables de clima y larga permanencia, el ensayo dichoso de la vida libre…

Sean entonces los libros y los hombres de Haití vivos en su universo: Nuestra América. Fue un intento y los desmemoriados casi lo lograron. En la ciudad el tiempo, sin olvidar los hechos anteriores, consolidó de modo cierto la fundación definitiva de la PATRIA. Cuando llegaron por Playita de Cajobabo, procedentes de Cabo Haitiano, en compañía pequeña y entrañable, los hombres de la Historia.

"Descubrimiento táctil del desembarcado, del recién venido, del duerme vela, del entrevisto. Preside dos grandes momentos de la expresión americana."

En la ciudad se asienta y de Haití también le acuden costumbres y el Amor. La libertad en marcha. PATRIA. No sólo fue intento, sino encontrar los vínculos que anteriormente y luego se irían estableciendo entre vergüenza y sombras.

Lola, jolongo, llorando en el balcón. Nos embarcamos Por el mar de las Antillas que también Caribe llaman…

Y fue así, ciudad, como quedó la marca establecida. Además de aquella Reina India señalada y las heroicas andanzas de Hatuey en la memoria; la gran oportunidad de empinarse en la mezcla. Dígase hombre porque otra cosa "no haré yo" dijo saltando sobre sus pies el delegado de Haití, mulato hermoso y firme, de palabra fina.

Vencedor del obstáculo del Paso de los Vientos.

Lo que une y conforma a la memoria más allá del café caliente, fuerte y claro. Caimito, caña de azúcar, cañandonga….

No son los apellidos, los nombres de algunas calles íntimas y sensibles. La tumba francesa y esa manera peculiar de pronunciar la letra equis. Cómo se entiende la pretendida infamia…si hay conexión futura entre Guantánamo y la península de San Nicolás. ¡Se habrán olvidado los actos reiterados de robos y saqueos! ¡Habrán de repetirse nuevamente intrigas, usurpaciones e ignorancias!

La cadencia hubiese podido ser buscada y encontrada en las familias que huyendo establecieron con gracia las maneras actuales.

Sin embargo, le queda a la ciudad el riesgo, su ritmo que estremece y el llamado urgente, desgarrado acaso, para que todo se comprenda con el grito de una frutera que vende "caimite" y que convoca a la unión y al reconocimiento en su belleza y en sus ojos verdes más allá de la edad y la cintura.

Suenan, lejanos, tambores y trompetas. En las piedras
de la calle, que la lluvia desencajó ayer, tropiezan los caballos menudos. Oigo: "le bon Dieu",—y un bastón
que se va apoyando en la acera. Un viejo elocuente predica religión, en el crucero de las calles,
a las esquinas vacías. Le oigo: "Es preciso desterrar de este fuerte país negro a esos mercaderes de la divinidad salvaje que exigen a los pobres campesinos, cómo el ángel a Abraham,
el sacrificio de sus hijos a cambio del favor de Dios:
el gobierno de este país negro, de mujeres trabajadoras y de hombres vírgenes, no debe matar a la infeliz mujer
que mató ayer a su hija, como Abraham iba a matar a Isaac,
sino acabar, "con el rayo de luz", al papáboco, al sacerdote falso que se les entra en el corazón con el prestigio de la medicina y el poder sagrado de la lengua de los padres.
Hasta que la civilización no aprenda criollo, y hable en criollo, no civilizará

Van cantando, irán cantando

"Bon jour, commière" "Bon jour, compère"

y han de llegar también cantando y quedarán en ella,
en la memoria y el recuerdo. Pues es cosa muy grande, según Corona, la amistad de los hombres

No hubo nunca interés desmesurado más allá de la Historia.
Y quien salió una vez de Cabo Haitiano hacia la PATRIA vuelve. En la ciudad reposa, activo, fecundante, para siempre. Triunfa el tiempo y nadie puede borrar lo sucedido
y mucho menos el Paso de los Vientos.
Haití, en la ciudad serás siempre querida. En la ciudad serás siempre querida.
Ayiti Cheri. Haití cheri. Ayiti Cheri. Haití. Haití.

* Palabras leídas el 16 de marzo de 2010 en el inicio de las jornadas Ayiti Cheri, celebradas en la Casa de las Américas de La Habana.