
Estoy más de
acuerdo con mi espíritu
que con mi cuerpo
(Última conversación con Francisco de Oraá)
Miryam Caballero Hernández
…A dónde voy dentro de mí
A dónde voy que nadie ve mis pasos
Francisco de Oraá
No conocía a Francisco de Oraá personalmente. Pero
su poesía me encantaba y estaba interesada en su obra y su
persona. Lo llamé por teléfono y le pedí una entrevista.
Aceptó y a la hora fijada acudí a nuestro encuentro.
No es como lo había imaginado. Tengo ante mí a un
hombre sereno, alto, que sin ser demasiado fuerte tampoco
proyecta fragilidad; como si a sus setenta y ocho años un
manantial creativo brotara desde muy adentro de sus
entrañas y lo robusteciera; algunos dirían que es su alma.Yo
digo que es todo él: su temple, sus voluntades, sus afectos.
Habla pausadamente, con nobleza; su voz es agradable,
como su poesía, buscando en sus recuerdos las
remembranzas de tanto bregar por la vida, sorteando los
acertijos, y aún encontrando "tinta fresca en el tintero".Me
enseña un escrito en el periódico Juventud Rebelde del
domingo 27 de abril del 2008, con este título.
Toda su figura invita a la conversación. Hasta la hora de la
tarde se ha confabulado, dejando entrar por las ventanas
de cristal la luz suave y cálida que propicia nuestro diálogo
¿POR QUÉ ESCRITOR?
Entre tus cualidades está el don de la imaginación.
¿Cuándo te percataste de ello?
Escribir fue un misterio. Debo de haber sido la
reencarnación de otro escritor porque cuando no
levantaba ni dos palmos del suelo me dije: "yo voy a ser
escritor".
¿Cuándo sentiste el deseo de escribir y empezaste a
hacerlo?
Comencé cuando estaba en segundo grado.
Sabemos que en tu familia hay más de un escritor, ¿por
qué lo consideras un misterio? ¿De dónde viene toda
esa vocación creadora?
Creo que es por herencia. Mi madre escribía versos y yo
escribía "cuentecitos breves, absurdamente tremendistas";
pero lo interesante es que no me crié con mi madre.
¿Tu familia te apoyó en tu proyecto de ser escritor?
Nunca estorbaron mi vocación ni hallaron mal en ello. Y
siendo yo un adolescente, un poeta de la época que
escribía en el magazín del periódico local de la ciudad, leyó
algo que escribí y dijo: "Ese muchacho es genial".
La conversación fluye y otros meandros la guían hacia
la forma en que concibe su obra poética actual…
Actualmente lo que escribo ha tenido una evolución
"biológica" porque "maduró".
En este proceso evolutivo, ¿tú has cambiado?
Uno nace de una pieza entera y no cambia nunca su vida.
¿Quieres hablarme de tus características personales?
¿Cómo piensas que eres?
Yo soy demasiado confiado, soy bueno, "aunque en
ocasiones el demonio me tienta"… A veces pienso mucho
en el sexo.
¿Hay algo de tu personalidad que creas que haya
frenado en algún grado todo tu potencial hacedor?
Me hizo mucho daño mi condición de ser muy tímido (y
sigo siéndolo).Me he equivocado mucho,
me tildan de tonto, con tendencia a la
autoacusación.
Y tú, ¿te sientes conforme contigo
mismo?
Estoy más de acuerdo con mi espíritu que
con mi cuerpo. Esto lo digo también en
mis poemas.
¿Te sientes satisfecho con la vida?
No me siento satisfecho conmigo mismo,
pero sí con mi obra que, a mi modo de
ver, compensa mis defectos. Lo que más
me ha hecho sufrir son mis problemas
físicos, no mis problemas psíquicos. Estos
los resolví haciendo introspección y autoanálisis.
Fuma mucho y sus pulmones le anuncian
constantemente la necesidad de tomar conciencia de
ello. Se lo hacen sentir, sin embargo hace caso omiso al
asunto y nos dice:
Yo nací para fumar.
¿Cómo has logrado que las vivencias que has
experimentado a lo largo de tu existencia se hayan
convertido en los significados especiales que has
plasmado en tu poesía?
En algunos de mis versos reflejo sueños de mi juventud.Era
muy joven, tenía diez años, y se me repetía una y otra vez el
mismo sueño: era de noche, miré hacia arriba y vi el
movimiento de los astros que recorrían el firmamento
entrelazándose; luego escribí: "contemplan eternamente la
guerra feliz de los astros".
En cierta ocasión me enamoré de una muchacha que
pasaba a diario delante de mí. Nunca le dije nada. En un
relato narro mis experiencias de esos amores juveniles.
ENTRE EL PENSAMIENTO Y EL VERSO
Ningún discurso es uniforme. Es decir, hay elementos
que tienen valores significativos, relevantes y que
observamos en el proceso que sigues para darle
sentido a tu poesía. Pasaste muchos años de tu vida
junto a Omega. ¿Ella forma parte de esos valores para
tu obra?
Omega era mi todo. La enfermedad de Omega me sugirió
temas para escribir. En poemas de Omega encuentras:
"Quiero irme… ", que se refiere a la muerte.
Nos cuenta que se considera un adicto a la muerte.
Si no fuera por la poesía la vida me interesaría muy poco.
Le hablo sobre la frecuencia con que se reiteran en su
poesía los términos agua, tiempo y también muerte. Y
menciona el agua en sus múltiples significados, como
ríos, humedad, lluvia, etcétera.Nos dice:
No sé cuántas veces he contado lo que Nicolás Guillén
me dijo cuando leyó mi libro Con figura de gente:
"Todo está ya allí (en la naturaleza), solamente hay
que descubrirlo…"
Existe una encadenamiento entre lo que has vivido,
percibido, sentido de la realidad circundante, con tu
producción literaria. Tomaré como arquetipo algunos
versos que leo en fragmentos de Con figura de gente y
en uso de razón:
yo no sé adónde voy a no sé dónde
porque preguntarán: ¿qué hiciste el tiempo que te fue
dado a consumir?
Enterraste tu corazón pero ya no se sabe en qué lugar de
la noche
…y sé que pasarán tiempo y corazón cumplidos
preguntando:
¿Es esto tu única contribución contra la muerte?…
…Y juzgarán: "Este es quien para huir se emborrachaba
con el tiempo"
¿Por qué es tan especial para ti tu breve libro llamado
Ciudad, ciudad?
Lo que me gusta es la cantidad de implicaciones que
contiene cada verso, una tremenda riqueza de significados.
Por ejemplo, en él existen analogías con la Biblia: hablo de
Abel Santamaría y pienso en Abel y Caín; cuando hablo de
Jesús Menéndez la analogía es con Cristo: Jesús muere en
Abel. Es un pensamiento complejo.
Cuando estoy expresando: "…un árbol inmenso, un árbol
loco", me estoy refiriendo a la Revolución que reúne a
todos.
El final lo hago con una cita de la Ilíada: "destrúyenos en la
luz". Aquí quiero decir: no en el anonimato. Quiero hablar
de una apertura a la luz, a la claridad, a la eternidad.
Cae la tarde, se va el tiempo, que es muy valioso para él.
Para mí ha sido inapreciable el que pasé a su lado,
escuchándolo.
¿Qué está en tu horizonte...?
La literatura, es lo mejor que tiene el ser humano.
Nos despedimos antes de que llegue la noche; hasta la
próxima vez. Me voy con sus versos resonando en mis
oídos y reverberando en mi cerebro. Vienen de sus
lamentaciones en “Fragmentos de trenos por el fin de
los tiempos”:
…Déjame escribir un poquito más
antes de que se acabe el mundo para mí
Es imprescindible que no llegue todavía el final de los
tiempos. En Francisco de Oraá siempre existen motivos
para que broten nuevos y creativos adagios. Le quedan
aún muchos versos por escribir.
* Esta entrevista,que publicamos tal cual se escribió en su
momento,fue realizada muy poco tiempo antes del fallecimiento
del gran poeta cubano Francisco de Oraá, Premio
Nacional de Literatura,ocurrido el 27 de febrero de 2010. |