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ARTE DE ESCOLIOS
Roberto Manzano
1 PÓRTICO
Necesitado de escribir en astillas, en rachas de
pensamiento, acudo a un viejo modo: el arte de
los escolios. Lo paradójico de la recuperación es
que este modo fue creado por una época donde
se tenía todo el tiempo del mundo para doblar la
acuciosa cerviz sobre la página, que se consideraba
sagrada en sí misma. Al borde de la palabra
magna, la humilde anotación del comentarista
bien en el silencio y la poca luz de los cirios en la
celda o bien bajo el resplandor de la luz celeste
que caía atenuada de los altos vitrales.Ya nada de
eso existe: ni todo el tiempo, ni el sosiego bajo la
segura nave, ni la palabra enteramente sagrada,ni
la humildad de la anotación o, sencillamente, del
anotador. La mente no trabaja ya con esmero y
regodeo sobre el mismo párrafo, extenso y cerrado,
elevado por dentro, como una pequeña basílica,
sino que lo desintegra violentamente, como si
la conciencia de hoy estuviera profundamente
educada más bien en el arte de las voladuras.Todo
se dinamita.Hay una palabra clave ahora entre los
amantes de la novedad a ultranza: transgresión.La
explosión se considera un gesto positivo.Los adalides
de esta actitud no tienen bien claro por qué o
qué hay que destruir, pero padecen una pulsión
trituradora que no se discute. Es como un estrés
ético.Una ansiedad mareada y negativa.
Sin embargo, el arte de escribir escolios me
parece perfecto para ahora mismo. No hay que
esperar a erigir el libro grande,semejante a un obelisco
orgulloso en medio de la plaza. Apuntar tan
sólo, con legítima humildad, deseoso de comprender,
para uno y para los demás,como un escolar en
su libreta o un practicante en su cuaderno ceremonial.
Advertir esos centelleos o apagones súbitos
que alrededor nos suceden,en los que la conciencia
quiere expresar para entender.Ya se sabe que
verbalizando se estructura lo consciente. Lo que
nos sucede en todos los órdenes es mucho, es
enorme, es infinito:apenas uno se para de pronto
–en el sentido mental– y adquiere vigilancia de la
realidad que constituye nuestra precaria circunstancia,
cuántas revelaciones, cuántos pensamientos,
cuántos estados raros de la emoción, cuántas
impresiones que desearíamos intercambiar. Vale
decir, qué numerosos escolios escribimos sin escribir,
siempre anotando algo en los márgenes diarios
de la existencia. Y ya, en nuestra actual
biografía,y mucho más para las personas de vocación
intelectual, el diálogo directo con el sistema
de la cultura no ceja un instante. La realidad que
vivimos, hecha toda de tramados sígnicos, se nos
comporta como una compleja y velocísima lectura
en la que nos va la vida.Dado el nivel perentorio
de este diálogo,no se puede vivir sin ir anotando a
todo vapor lo que a cada minuto leemos,en sentido
directo o simbólico.
Los escolios resultan entonces un pequeño
género literario, un procedimiento de escritura
útil para el gabinete y el tráfago de la urbe.En el
encerado mental se garabatean unas líneas, y
se recuerdan con relativa facilidad, hasta que se
está en condiciones de ofrecerles carnalidad
gráfica definitiva. Otras líneas sustituyen en el
encerado a las anteriores, con las nuevas suscitaciones
objetivas y subjetivas, y la memoria
toma músculo y corpulencia, garantizando un
buen tono y una correcta silueta de nuestra psiquis.
Es una especie de digestión rápida, muy
saludablemente dialéctica en una época de
metabolismo tan demente.Y como ya todas las
conciencias, desde que finalizó el siglo XIX, trabajan
con absoluta tranquilidad la composición
de lo disímil o los saltos ecuestres de la oniria,
en el momento en que los escolios se cosan en
su disparidad generarán un tejido especial, de
sugestiva hiladura. La aguja del discurso exhibe
un mucílago feroz, y adhiere todas las astillas
factuales en un tronco virtual. Son los misterios
de la recepción,que hace ya buen rato explotan
los diversos trabajadores de la expresión.Así, el
escolio actúa con una modernidad muy viva,
aunque haya nacido en una época en que todo
estaba bien centrado y había suficiente tiempo
y, sobre todo, comunidad de lenguaje interior,
para trasladarse del texto a las anotaciones, de
las anotaciones al texto, en un ir y venir de una
riqueza deliciosa. Ausente el gran texto central
en la sociedad contemporánea, o al menos cuidadosamente
velado por las fuerzas en el poder,
resulta de enorme interés ver qué anotaciones realiza
cada individuo.Claro, lo que atrae no son ellas
directamente, sino intuir qué texto central de
nuestra vida está leyendo esa persona, sin el cual
no hay escolios posibles.Los escolios son recursos
discursivos que acaban armando una conjetura
global del universo.Poseen dos razones poderosas
para sujetarse a esa convergencia implícita:proceden
de una psiquis que no quiere olvidar, y se
encuentran materializados en una lengua,siempre
ansiosa de coherencia.
GLOSA 1
Nos enseña Martí,nuestro sumo maestro,que la
poesía es el lenguaje de lo subjetivo permanente.
Es la forma de expresarse el sujeto en la duración.
Incluso hundido en la circunstancia más efímera,el
poema habla en un lenguaje que se fija en un
espacio interior, de inagotable presencia.Si se salta
hacia lo que se supone permanente sin atravesar
vívidamente por el sujeto,se entra en lo desencarnado
abstracto, que es un solo costado,el mental,
de la unidad de la experiencia humana.Si se entra
tan sólo por las puertas del sujeto, olvidando las
huellas y vínculos multitudinarios de los otros dentro
del sí mismo, la poesía escapa del poema,que
sólo queda como un documento sujeto a una
feroz caducidad.Así que no pueden faltar en éste
las contracciones del sujeto que trata de erguirse
de lo fugaz hacia lo eterno, pues el poema es el
polígono sensible donde se expresa un lenguaje
muy especial de la aventura humana.
DIVAGACIÓN 1
Como el presente es nuestro verdadero espacio,
la poesía legítima siempre tiene un pie en el
espacio, pero el otro pie no conoce fronteras, y
va del pasado al futuro con una simultaneidad
tremenda. Siempre Hermes, cuyos pies son alados,
tiene uno sobre la esfera y el otro avanza
en la atmósfera, trémulas sus alas de mensajero
continuo. La poesía, mucho más que con las
musas tradicionales, tiene que ver con Hermes,
el extraordinario viajero,el mediador insigne.La
energía poética profunda, ¿sobre qué talón de
Hermes descansa? No está sobre ninguno de
sus dos pies, el que se asienta o el que sobrevuela.
Porque los dos han de asentarse y sobrevolar
alternativamente, si se quiere andar
velozmente.Esa energía profunda es la línea de
sus dos pies sucesivos en la marcha, es el vector
del avance, es la flecha del destino del hombre
sobre la tierra. Entonces ha de subirse por el
centro de gravedad del cuerpo de Hermes en
su eterna carrera, y alcanzar sus ojos que rigen
las encrucijadas, que leen con igual agudeza en
lo nocturno que en lo solar, que atienden a
perspectivas veloces que aún nosotros no
podemos vislumbrar, hechos del tobillo al pelo
de territorios clausurados, cubiertos de aduanas
y banderas.
AFORISMO 1
La poesía es la batalla de lo real y lo ideal en el
seno de lo humano.
DIVAGACIÓN 2
Todavía no ha sido elaborada en detalle, y de
modo orgánico, una estilística del mundo interior.
De modo continuo, en todos los trabajos
sobre poesía, se menciona esta evanescente
categoría, que nunca se pasa a definir y a
estructurar en toda su riqueza. Sin embargo,
ella está en el centro mismo de lo que quiere
reflexionarse cuando se estudia esta manifestación,
pues la poesía no es más que el arte de
representar con palabras el mundo interior.
Todo lo que la poesía objetiva se encuentra en
el sujeto, y el sujeto necesita para su profundo
autoconocimiento objetivarse del modo más
plástico posible, con lo cual entramos de súbito
en el terreno estético y, en especial, en los predios
sensibles del estilo. Nuestro mundo interior
está poblado de imágenes, algunas de ellas
suficientemente vertebradas en lo consciente,
por lo que ya poseen mucho trabajo de verbalización
incorporado, pero la gran mayoría se
acercan o se alejan de la verbalización, y es
entonces tarea del poeta capturarlas con agilidad
y subirlas hacia la objetivación del verbo.
Para ello el poeta ha de estar muy entrenado en
la introspección, uno de sus procedimientos
psíquicos básicos. A través de la introspección
se extraen las imágenes de los misteriosos
depósitos de la psiquis y se inscriben en signos
lingüísticos –arte de traducción enormemente
difícil, que llaman talento para escribir– en un
largo proceso de realización expresiva.Se necesitan
tantas capacidades unidas, en ademanes
simultáneos, que sólo con un prolongado
adiestramiento se está en condiciones mínimas,
siempre verdaderamente precarias, para
verbalizar con cierta decencia lo que se captura
a nivel mental. Para impedir la realización feliz
de este proceso nos están esperando dentro de
nosotros mismos todos los prejuicios, esquemas
de ideas, manipulaciones inculcadas,
desenfoques de interés,paradigmas aherrojantes,
estereotipos heredados, cadenas y bozales
que nos tienden los sectores sociales hegemónicos
a través de todas sus invasivas instituciones.
Y nos están esperando especialmente las
anteojeras estéticas, los perímetros artísticos en
que nos quieren ver definitivamente encajados.
Así que el camino hacia el mundo interior es
también una labor emancipatoria silenciosa,
cuyos episodios prometeicos no tienen espectadores,
pero que hay que estar dispuestos a
protagonizar con audacia y sacrificio para
alcanzarnos con frescura y autenticidad a
nosotros mismos,libres ya de visiones y lenguajes
manejados.Sin saber arribar a lo que somos,
como a casa de nacimiento que se regresa
después de haber partido,no pueden extraerse
las imágenes del mundo interior con suficiente
fuerza socializadora
CODA
Escribir escolios es el arte de tener siempre
un comentario en la punta de la lengua, y
dispararse de inmediato hacia las ligaduras
invisibles de lo aleatorio. Como el ojo de la
mosca, que todo lo faceta en mil ángulos sin
perder en ningún momento la unicidad del
vuelo, el ojo interior del poeta dialoga con la
totalidad en una sucesión simultánea, en una
irradiación consecutiva. Es el arte de poner el
dedo en un punto de la esfera, y hacerla girar
REVISTA DE LITERATURA Y LIBROS íntegra en los ejes inasibles del pensamiento.
Continua...
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