
Pierre Bourdieu (Denguin 1930 - París 2002)
T.S. Eliot
Las condiciones sociales de la circulación internacional de las ideas*
[…] ¿Qué se puede hacer hoy si se tiene una
preocupación real de favorecer la internacionalización
de la vida intelectual? A menudo se cree que la
vida intelectual es espontáneamente internacional.
Nada más falso. La vida intelectual es, como todos
los otros espacios sociales, el lugar de nacionalismos
e imperialismos,y los intelectuales transmiten,
casi tanto como los demás,prejuicios,estereotipos,
ideas aceptadas acríticamente, representaciones
muy sumarias,muy elementales, que se nutren de
los accidentes de la vida cotidiana, las incomprensiones,
los malentendidos,las heridas (por ejemplo,
las que puede infligirle al narcisismo el hecho de ser
desconocido en un país extranjero). Todo eso me
hace pensar que la instauración de un verdadero
internacionalismo científico que,a mi modo de ver,
es el inicio de un internacionalismo a secas, no
puede producirse por sí sola.En materia de cultura,
como en otros terrenos,no creo en el laisser-faire,y
la intención de mis palabras es mostrar cómo,en los
intercambios internacionales, la lógica del laisserfaireconduce
con frecuencia a hacer circular lo peor
y a impedir que lo mejor circule.Me inspiro,en estas
materias como en otras,en una convicción cientificista
que no está de moda hoy día, porque se es
postmoderno... Esta convicción cientificista me
lleva a pensar que, si se conocen los mecanismos
sociales, no por ello se es amo de ellos, pero se
aumentan,por poco que sea,las oportunidades de
dominarlos, sobre todo si esos mecanismos descansan
en el desconocimiento. Hay una fuerza
autónoma del conocimiento que puede destruir,
en cierta medida, el desconocimiento. Digo, sí, en
cierta medida, porque la "fuerza intrínseca de las
ideas verdaderas" choca con resistencias debidas a
los intereses,a los prejuicios,a las pasiones.[…]
Los intercambios internacionales están sometidos
a cierto número de factores estructurales que
son generadores de malentendidos.Primer factor:
el hecho de que los textos circulan sin su contexto.
Esta es una proposición que Marx enuncia de paso
en El manifiesto comunista,en el que no se suele ir a
buscar una teoría de la recepción...Marx hace notar
que los pensadores alemanes siempre habían
entendido muy mal a los pensadores franceses,
porque recibían textos que eran portadores de una
coyuntura política y porque transformaban en sujeto
trascendental el agente político que estaba en el
principio de esos textos. Así, muchos malentendidos
en la comunicación internacional provienen
del hecho de que los textos no se llevan consigo su
contexto.[…]
El hecho de que los textos circulan sin su contexto,
de que no importan consigo el campo de producción
–para emplear mi jerga– del que son
producto, y de que los receptores,estando insertados
ellos mismos en un campo de producción diferente,
los reinterpretan en función de la estructura
del campo de recepción,es generador de formidables
malentendidos.Evidentemente,de mi descripción,
que yo considero objetiva, se pueden extraer
conclusiones optimistas o pesimistas:por ejemplo,
por el hecho de que alguien que es una autoridad
en su país no lleva consigo su autoridad, la lectura
extranjera puede a veces tener una libertad que no
tiene la lectura nacional, sometida a efectos de
imposición simbólica, de dominación o incluso de
constreñimiento. Es eso lo que hace pensar que el
juicio del extranjero es un poco como el juicio de la
posteridad.Si,en general,la posteridad juzga mejor,
es porque los contemporáneos son competidores
y tienen intereses ocultos en no comprender e
incluso en impedir que se comprenda. Los extranjeros,
como la posteridad, tienen, en ciertos casos,
una distancia,una autonomía respecto de los constreñimientos
sociales del campo. En realidad, ese
efecto es mucho más aparente que real y, muy a
menudo, las autoridades de institución, lo que
Pascal llama las grandeurs d'établissement, pasan
bastante bien las fronteras,porque hay una internacional
de los mandarines que funciona muy bien.
Así,el sentido y la función de una obra extranjera
son determinados por lo menos en la misma medida
por el campo de acogida que por el campo de
origen. Primeramente, porque con frecuencia se
ignoran por completo el sentido y la función en el
campo originario.Y también porque la transferencia
de un campo nacional a otro se hace a través de
una serie de operaciones sociales (¿qué se traduce?,
¿qué se publica?, ¿quién traduce?, ¿quién publica?);
una operación de marcaje (de un producto previamente
"desprovisto de su marca de origen") a través
de la casa editora,la colección,el traductor y el autor
del prefacio (que presenta la obra apropiándosela y
anexándola a su propia visión y,en todo caso,a una
problemática inscrita en el campo de acogida y que
sólo muy raras veces hace el trabajo de reconstrucción
del campo de origen,ante todo porque es demasiado
difícil); y por último,una operación de lectura,en
la que los lectores le aplican a la obra categorías de
percepción y problemáticas que son el producto
de un campo de producción diferente.
Voy a retomar cada uno de esos puntos de inmediato.
La entrada en el campo de acogida es un
objeto de investigación absolutamente capital y
absolutamente urgente,a la vez por razones científicas
y por razones prácticas, es decir,para intensificar
y mejorar la comunicación […]. Espero poder
organizar un coloquio que tendría por objetivo
analizar los procesos de selección:¿quiénes son los
seleccionadores, los que una socióloga estadounidense
de la ciencia llama los gate-keepers?, ¿quiénes
son los descubridores y qué intereses tienen en
descubrir? Sé bien que la palabra "interés" choca.
Pero pienso que el que,totalmente de buena fe,se
apropia de un autor y se convierte en el introductor
del mismo, tiene ganancias subjetivas del todo
sublimadas y sublimes, pero que, no obstante, son
determinantes para comprender que él haga lo
que hace.(Pienso que un poquito de materialismo
no haría daño, no le quitaría nada al encantamiento;
al contrario.) Lo que llamo "interés" puede ser el
efecto de las afinidades ligadas a la identidad (o la
homología) de las posiciones en campos diferentes:
no por casualidad Benet,el gran novelista español,
aparece en Éditions de Minuit.Hacer publicar lo
que me gusta es reforzar mi posición en el campo
ese,quiéralo yo o no,sépalo yo o no,e incluso si ese
efecto no entra en modo alguno en el proyecto de
mi acción.No hay nada malo en eso,pero hay que
saberlo. Las elecciones mutuas y puras se hacen a
menudo sobre la base de homologías de posición
en campos diferentes a los que corresponden
homologías de intereses, y homologías de estilos,
de partidos intelectuales, de proyectos intelectuales.
Esos intercambios se pueden entender como
alianzas –por ende,en la lógica de las relaciones de
fuerza–,como,por ejemplo,maneras de darle fuerza
a una posición dominada,amenazada.
Al lado de las afinidades electivas entre "creadores",
para las cuales –ustedes lo perciben bientengo
cierta indulgencia, existen los clubes de
admiración mutua, que me parecen menos legítimos
porque ejercen un poder de tipo temporal en
el orden cultural o,si se quiere,espiritual –lo que es
la definición misma de la tiranía según Pascal–.
Pienso, por ejemplo, en la Internacional del
establishment, es decir, en todos los intercambios
que se instauran entre poseedores de posiciones
académicas importantes: una buena parte de las
traducciones sólo pueden ser entendidas si las resitúan
en la red compleja de intercambios internacionales
entre poseedores de posiciones
académicas dominantes,intercambios de invitaciones,
de títulos de doctor honoris causa,etc.Así pues,
hay que preguntarse cuál es la lógica de las elecciones
que hacen que tal editor o tal autor se designe
a sí mismo para devenir el importador de tal pensamiento
o tal otro.¿Por qué es Fulano quien publicó
a Mengano? Existen,evidentemente,las ganancias
de apropiación. Las importaciones heréticas son, a
menudo, obra de marginales en el campo, que
importan un mensaje,una posición que tiene fuerza
en otro campo, lo que, como resultado, refuerza
su posición de dominados en el campo.Los autores
extranjeros son a menudo objeto de usos muy instrumentalizados;
son utilizados con frecuencia para
causas que quizás ellos reprobarían o recusarían en
su propio país.Por ejemplo,será posible servirse de
un extranjero para rebajar a nacionales. Tomo el
ejemplo de Heidegger.Todo el mundo aquí se pregunta
cómo los franceses han podido interesarse
de tal manera en Heidegger. En realidad, hay
muchas,muchas razones,casi demasiadas.Pero hay
una explicación que salta a la vista: es el hecho de
que,como mostró Anna Boschetti en su libro sobre
Sartre y Les Temps Modernes, el campo intelectual
de los años 50 estaba dominado de manera aplastante
por Sartre.Y una de las funciones mayores de
Heidegger era servir para descalificar a Sartre (los
profesores decían:"Todo Sartre está en Heidegger y
en mejor estado"). Tendrán así, de un lado, a
Beaufret, quien debió ser un contemporáneo de
Sartre en la École Normale,en una posición de rivalidad
con él y que,siendo profesor en una clase preparatoria
en el Liceo Enrique IV,se forjó una estatura
de cuasi-filósofo importando a Heidegger en
Francia, y, del otro, del lado del campo literario, a
Blanchot.Tienen una tercera categoría: la gente de
Arguments, especie de herejía marxista menor.
Como el marxismo remitía demasiado visiblemente
al lado de lo vulgar, realizaron una combinación
chic del marxismo y Heidegger.
Muy a menudo,en lo que concierne a los autores
extranjeros,lo que cuenta no es lo que dicen,sino lo
que se les puede hacer decir.Es por eso que ciertos
autores particularmente elásticos circulan muy
bien. Las grandes profecías son polisémicas.Esa es
una de sus virtudes y es por eso que atraviesan los
lugares,los momentos,las edades,las generaciones,
etc.Así pues,los pensadores de gran elasticidad son
una bendición,por así decir,para una interpretación
anexionista y para los usos estratégicos.
Después de la selección, está el marcaje que, en
cierta manera, acaba el trabajo. A usted no le dan
solamente a Simmel;a usted le dan a Simmel con el
prefacio de X. Habría que hacer una sociología
comparada de los prefacios: son actos típicos de
transferencia de capital simbólico,por lo menos en
el caso más frecuente –por ejemplo,Mauriac escribiéndole
un prefacio a un libro de Sollers: el hombre
célebre de mayor edad escribe un prefacio y
transmite capital simbólico, y, al mismo tiempo,
manifiesta su talento de descubridor y su generosidad
de protector de la juventud que él reconoce y
que se reconoce en él–. Hay todo un montón de
intercambios, en los que la mala fe desempeña un
papel enorme, y que la sociología un tanto objetivante
vuelve más difícil. Pero el sentido en que
circula el capital simbólico no es siempre el mismo.
Es así como,apoyándose en la regla del género que
prescribe que el autor del prefacio se identifique con
el autor,Lévi-Strauss escribe un prefacio a la obra de
Mauss mediante el cual se apropia el capital simbólico
del autor del Ensayo sobre el don.Les dejo reflexionar
sobre todo eso. (La gente tiene a menudo una
lectura dramática de este género de análisis:quisiera,
pues, aprovecharme de las situaciones orales para
mostrar que,en realidad,es muy divertido,y que,en
todo caso,yo me divierto mucho ...).
Al término de todo eso,el texto importado recibe
una nueva marca. Estaba marcado por la cubierta:
usted tiene una intuición de las cubiertas de los
diferentes editores e incluso de las diferentes colecciones
de cada editor y usted sabe lo que cada una
de ellas significa con referencia al espacio de los editores
alemanes que usted tiene en la cabeza.Si,por
ejemplo, usted reemplaza la cubierta Surkhamp
por la cubierta Seuil,el sentido de la marca impuesta
a la obra cambia completamente.Si hay homología
estructural, la transferencia puede hacerse
bastante bien,pero a menudo hay fallos;hay gente
que no cae donde le corresponde.Sea por el efecto
del azar o de la ignorancia,pero a menudo también
porque son objeto de actos de anexión,de apropiación.
En ese caso, el simple efecto de la cubierta es
ya una imposición simbólica. Tomo un ejemplo
muy bello, el de Chomsky que fue publicado en
Seuil en una colección de filosofía.Para mí,Seuil es
"católica de izquierda" y,a grandes rasgos,personalista.
Chomsky se vio inmediatamente marcado, a
través de una estrategia de anexión típica.Publicar
Chomsky en Seuil, en un entorno marcado por
Ricoeur,era oponerle al estructuralismo "sin sujeto",
como se decía en aquella época,un sujeto generador,
creador, etc.Así, con la inserción en una colección,
con la adjunción de un prefacio, a causa del
contenido del prefacio,pero también a causa de la
posición del autor del prefacio en el espacio,se ven
operadas toda una serie de transformaciones, y
hasta de deformaciones,del mensaje originario.
En realidad, los efectos estructurales que, con la
ayuda de la ignorancia, hacen posibles todas las
transformaciones y deformaciones ligadas a usos
estratégicos de los textos y los autores, pueden
hacerse sentir fuera de toda intervención manipuladora.
Las diferencias entre las tradiciones históricas
son tan grandes, tanto en el campo intelectual
propiamente dicho,como en el campo social tomado
en su conjunto,que la aplicación a un producto
cultural extranjero de categorías de percepción y
apreciación adquiridas a través de la experiencia de
un campo nacional puede crear oposiciones ficticias
entre cosas semejantes y falsas semejanzas
entre cosas diferentes […].
* Fragmento de la conferencia pronunciada en
ocasión de la apertura del Centro de Francia en
la Universidad de Friburgo en Breigau,el 30 de
octubre de 1989,y publicada en Romanistische Zeitschrift für Literaturgeschichte/Cahiers
d'Histoire des Littératures Romanes, 1990.
Con traducción de Desiderio Navarro,puede ser
leída íntegramente en Criterios –revista
internacional de teoría de la literatura,las artes
y la cultura– ,en su número más reciente, el 36
(La Habana,2009). |