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DEL NORTE Y DEL SUR: LA POÉTICA RITUAL DE PEDRO LLANES

Silvia Padrón Jomet

Acomodarse a la propuesta sígnica de Pedro Llanes resulta siempre una intensa aventura para el lector: un ser altamente sensible y para nada ingenuo o autocomplaciente. Sus textos nos abren la puerta hacia una cosmogonía alejada de cualquier estereotipia.Sin embargo,tal complejidad semiótica si bien, por un lado, perturba; por otro, también encanta, posee cierta terapia para la sanación del alma.Unos hablan de belleza (con mayúscula);otros, de hermetismo. Es realmente muy difícil explicar el misterio de su equilibrio semántico, de esa magia que emerge de su espíritu.

De un "pacto profundo con el conocimiento", al decir de Rogelio Riverón,hubo de surgir su primera obra paradigmática Diario del ángel (Abril,1993 / Letras Cubanas, 2007).Allí se habría de definir una multiplicidad de voces, ese dialogismo agudo y el anhelo recitativo que le impulsara a incursionar en la dramaturgia.

Como buen heredero de la tradición literaria de la isla,Llanes parte de una intensidad lírica sin límites, que se hace insuficiente en sí misma en su urgencia por conceptualizar y que debe realizarse en la poligrafía.De allí han surgido los breves ensayos, las novelas, los cuentos y Del Norte y del Sur (Capiro, 2009), su primera obra de teatro, proyecto con el cual ha obtenido ya varios lauros:Ciudad del Che (2003),Dador (2004), Fundación de la Ciudad de Santa Clara (2008).

No podríamos clasificar esta obra dentro de una dramaturgia conocida. Está imbuida de ese enfoque distinto que le insufló una vida-otra al teatro occidental a partir de las teorías de Antonin Artaud (El teatro y su doble,1938) y de mucho cuanto había generado y dio lugar al llamado "nuevo teatro": el alegorismo religioso, Joyce, Lewis Carroll, Kafka… Llanes se ha interesado por la obra de Harold Pinter, Samuel Beckett, Günter Grass, Jean Genet, Eugène Ionesco,Erwin Piscator…;pero no ha desdeñado a los clásicos:Sófocles,Shakespeare,Dante, Goethe.Tal asimilación se arremolina en su peculiar estilo,entre diálogos e intertextos.

Por eso, interrumpo la larga lista de grandes escritores, y concluyo que hay mucho de Pedro Llanes en este drama, mucho de su lírica, de esa visión integradora que ofrece un producto perfeccionado hasta el mínimo detalle. Es con paciencia de artesano exquisito que este autor ha concebido Del Norte y del Sur.

En 1987, conmovido por numerosas lecturas sobre el fascismo y la amarga experiencia de la Segunda Guerra Mundial, hizo una primera versión que, años después, en 1991, rescribiría.Ya en 2003 mejoró sus diálogos, tras adquirir nuevos conocimientos sobre los crímenes de las dictaduras latinoamericanas,y obtuvo así la visión definitiva de ese fascismo simbólico como mecanismo deshumanizador, como violencia en su sentido más amplio:estructural y cultural.

A través del preámbulo y la aclaratoria del autor, se determina (para la puesta en escena) la importancia de la decoración, colores contrastantes, movimiento de las luces. La música está presente en el devenir de seis actos de una semántica en apariencia inconexa donde palabra y acción resultan contradictorias. La problemática de la guerra, las jerarquías, la violencia en sus formas más sutiles, la locura, etcétera,son llevadas a su mínima expresión. La historia transformada en imagen provocará mayor impacto emocional en el espectador aletargado de hoy, sobre todo si se trata de una imagen de alta poesía.

MUCHACHA II:En la ciudad de los muertos hay un panteón.En su urna junto al árbol de la vida, una niña está llamando. Llama con su cara de muñeca en los cristales.Mi gato,precioso querido mío, me han dejado sola, tú me querías mucho, te he esperado tanto tiempo. La niña llama y nadie la oye y sigue con su cara de muñeca pegada a los cristales.

MUCHACHA I: Déjala que duerma, no la despiertes. (Arrodillada.) Señor, ten compasión de tus niñas.

La ilustración de cubierta pertenece a la expresionista alemana Kathe Kolwitz, representa gráficamente en pocos trazos la naturaleza de protesta básica y la defensa de las víctimas,de los marginados: presupuesto fundamental que recorre el libro.

Si nos detenemos en el valor escénico que tiene la presencia de los diferentes instrumentos musicales, propongo rememorar su poemalibro Pequeña balada con sinsonte (Ediciones Matanzas,2001).En medio de una fidelidad logocéntrica, Llanes desconoce, quizás, que un Peter Brook ha dirigido el filme (Encuentro con hombres notables) dedicado al maestro espiritual ruso Gurdieff.Allí un grupo de campesinos se ha reunido entre las montañas para participar de un evento sagrado: el efecto de diferentes instrumentos musicales, entre los que finalmente se incluye el canto de uno de los hombres, provoca el rompimiento de las rocas.Así se le ha restituido al lenguaje la posibilidad de su fuerza material. No de otro modo, sino a través de esa función metarritual podríamos comprender el significado que tiene Del Norte y del Sur. Su discurso cíclico, de ritmos estables, nos hace reflexionar sobre la significación del ritual desde el propio ritual. De ahí esa especie de pacto intergeneracional del acto último, donde el sinsentido del conjunto parece cobrar sentido de repente por medio del código cívico-religioso.

En este mensaje simbólico que trae Llanes con su frescura poética al teatro cubano,está presente la oratoria,el verbo sentencioso:la inclusión de fragmentos de los Salmos son conjuros catárticos para tanta desolación. No obstante, las revelaciones fundamentales se sostienen en el misticismo judaico ("Puedo respirar el olor de la nueva vida.Veo luces y esferas y al Santo de los Santos vestido de blanco y fuego"). Las invocaciones deberán atraer las fuerzas invisibles hasta hacerlas cercanas a nosotros y potenciar el poder regenerador de la vida dual (norte-sur, mundo terrenal-inframundo, cuerpo-espíritu…).

A diferencia del teatro-documento de Peter Weiss donde los sobrevivientes son los testigos, acá se movilizan las víctimas que nunca tuvieron la oportunidad de rearmar su discurso para defenderse. El soporte escatológico asegura una nueva interpretación a ese motivo recurrente desde las mitologías arcaicas donde se vincula lo terrenal con la muerte y el mundo de ultratumba.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es el rol privilegiado que se otorga a los personajes femeninos. Llanes asiste en 1992 a un Curso de Extensión Teológica que dio el Seminario de Matanzas en el Campamento Presbiteriano de Santa Clara y allí tomó conciencia del estatus de violencia y sacrificio de la mujer,un estatus históricamente sustentado por la ideología cristiana, donde las relaciones de poder fueron metaforizadas en la retórica que significa: "alianza mujer (nación) y hombre (Dios)".

En uno de los actos más hermosos y conmovedores aparece el testimonio de la Mujer Muerta que ha padecido la tragicidad de su condición genérica (agresión física, pérdida del hijo, prostitución obligada). Junto a la víctima, oran las Muchachas (símbolo de lo femenino que no ha pactado con el poder); ellas traen su discurso generoso, su tolerancia infinita con "los geranios del año del dragón". ("El que a ti te toca a nosotros nos toca",dice una."Pienso que seré madre y eso me hace diferente", dice otra). Las Muchachas, víctimas y testigo también, no solo se han empoderado ("han tomado el control de sus vidas"), sino que además son portadoras del verbo apocalíptico. Con ellas viene la revelación del nuevo orden y la subversión del esquema colonial de injusticia y crímenes.

A través de esta defensa de la espiritualidad femenina, Pedro Llanes ha escrito un texto, sin precedentes en el canon lírico cubano,que hasta el momento insiste en no abandonar el modelo androcéntrico (mujer: "ángel-demonio") de referencia teológica.

Frente al (des)orden imperante de irracionalidad y alienación se opone la alegórica cruz que promete el vaticinio de las Muchachas ("Esta cruz significa la nueva ciudad y la nueva vida").

Aun sin abandonar el aliento de su novela El fundidor de espadas (Letras Cubanas, 2003) que confirma su estilo de cierta metafísica, el teatro de Pedro Llanes resalta una visión más comprometida con lo social, con el destino histórico de la humanidad, ángulo que formará parte de una evolución estética que se verá, además, en su libro inédito "Poemas nocturnos para L" (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara, 2009).

Del Norte y del Sur es una obra cuyo protagonista no es más que la propia imagen lírica,una imagen repensada por el poeta hasta el cansancio, que exige de un receptor pleno de energías, apto para recibirla e integrarse a la necesaria restauración holística.

Pedro Llanes es portador de un mundo ceremonioso, en un modelo que trasciende lo superfluo, el caos de lo inminente, su discurso nos pone en contacto con la armonía del universo. Escuchar la lógica de sus sueños es como si participáramos en su ritual de liberación.