LA MÁS GENUINA NANCY MOREJÓN

Marilyn Bobes

Nancy Morejón escribe y la vida comienza a dibujarse en todas sus aristas.

Muchos son los libros que esta extraordinaria poeta cubana nos ha entregado para dar muestras de su importancia dentro de la lírica cubana contemporánea. Pero su última entrega, Peñalver 51, publicado por la Fundación española Sinsonte, me ha impresionado hasta el punto de provocar un comentario especial porque en él se encuentran reunidas con una expresión diáfana y de limpieza excepcional todas las tristezas y nostalgias de una mujer de nuestro tiempo,que mira el mundo y su propio pasado con una sensibilidad causante del alto grado de identificación que sus textos consiguen con quienes los leemos.

Dividido en seis secciones, Peñalver… no es un libro unitario, porque como la autora nos confiesa en la nota de contracubierta, ella escribe en cualquier circunstancia.Luego agrupa sus poemas "en familia sin que me importe la marca del tiempo puesto que en una familia conviven diversas generaciones".

De este modo podemos recorrer los horrores de las guerras y de la muerte minimizados por los grandes monopolios de la información internacional, el homenaje a grandes figuras europeas y caribeñas, las preciosas elegías a las heroínas de la Patria y el que,a mi entender,constituye el núcleo principal de este cuaderno:esa mirada desgarradora y nostálgica a La Habana del Centro donde la autora tuvo una infancia llena de deseos no satisfechos e impresiones imborrables revividas con la magia de un verbo que se nos ofrece pletórico de evocaciones magistrales.

Entre todos esos poemas que contiene la cuarta sección, permítaseme destacar el titulado "Primera viñeta del jardín que no existe", lleno de un conmovedor pesar por "un jardín contemplado en los anhelos de una accesoria de la calle Peñalver casi esquina a Manrique".

El texto es en sí mismo un micromundo.Dejándose llevar por un flujo de conciencia sabiamente mesurado, la poeta aprehende de manera magistral el "pesar multicolor" de un barrio símbolo de esa cubanía mostrada en sus luces y sus sombras, muy apartada del pintoresquismo por la incursión de esa pobreza que identifica a la familia y representada en ese "anhelo que no muere de tener un jardín".

Pero la atracción de los poemas reunidos en el mencionado acápite no opaca la sufrida belleza de la primera. Allí podremos encontrar el extraordinario poema "En las mareas", dedicado a los inmigrantes africanos que mueren en el mar sin completar su sueño de llegar a esa tierra prometida donde serán despreciados y expoliados, a la vez que se reflexiona sobre la indiferencia con que las noticias de sus muertes son recibidas por los consumidores de información en una época de veloces avances tecnológicos en la comunicación.

Estremecedor también es "Qana",sobre la muerte de una niña tercermundista, imprecación a un dios del que se duda y al que se invoca al mismo tiempo, o el muy eficaz "Círculos de oro", donde la obsesión de Nancy Morejón por las aves como símbolo de vida y expresión de la muerte al mismo tiempo, vuelve renovada en el reclamo de su derecho a cantar "y el derecho de los paseantes a escucharlas".

El poemario cierra con un largo texto fechado en 1964,"Cántico de la huella".En él Nancy Morejón nos muestra su vocación experimental que ha ido madurando en una expresión de mayor comunicación y limpieza expositiva. No obstante, se trata de un texto mayor, donde toda un arte amatoria se recibe como una definición muy particular de un sentimiento universal e intemporal. En él "habla el amor como si el silencio despojara mis hombros del dolor en la noche solitaria".

De este texto nos dice Nancy: "Como el amor es la flecha que recorre mi vida este poema pone fin a una suerte de cancionero capitalino, cubano y mío hasta la saciedad".

Y efectivamente,suyo hasta la saciedad es este libro. En mi opinión uno de los mejores entre las muchas joyas que su autora nos ha entregado. En él la poetisa aflora con toda la autenticidad que le conocemos.Pero quizás hay en los versos que reúne una falta de inhibición que no significa falta de contención escritural.

Paradójicamente, síntesis y desbordamiento se aúnan en Peñalver 51 como nunca antes en la poesía de Nancy y es tal vez esta característica la que hace del cuaderno una pieza de tan altos quilates.

Esperemos que alguna editorial cubana se interese por dar a conocer en nuestro país esta joya cuya limitada circulación tendría que representar solo un avance de la convicción de que, aunque ya su autora pudiera dormir plácidamente sobre sus indiscutibles laureles, continúa superándose a sí misma, en ese proceso interminable que distingue a los escritores trascendentes.

Felicidades a Nancy por esta magnífica colección que ojalá un público mayoritario pueda disfrutar muy pronto.

LA MATERIA, NUEVAMENTE AGUJEREADA

Ricardo Alberto Pérez

"La materia sólo existe en el presente", afirma el poeta Marcelo Morales, en uno de sus textos pertenecientes al libro Materia (Ediciones Unión,2009).Entrar en esta escritura supone no haber perdido la perspectiva de la utilidad del lenguaje como una sustancia real, como vía para realizar una peculiar peregrinación en búsqueda del sentido. Raras veces prolifera entre nosotros este tipo de libro, de poesía, donde la pretensión conceptual coincide con los rasgos de una estructura que tiende a lo estrictamente unitario.Entre estas páginas se respira la pulcritud que emana de quien escribe después de haber comprendido, y estampa esos segundos de lucidez, perpetuándolos a través de un tono marcadamente filosófico.

Cuando leemos los poemas de Materia, sentimos que estamos accediendo a un proceso de aprendizaje vivido por el otro, y de él terminaremos por nutrirnos; proceso a través del cual la materia va repartiendo sus nombres,hasta convertir dichos objetos en verdaderos protagonistas,allí donde una cuchara metálica en el borde de la mesa emerge con la luz sorprendente de un cuadro del impresionismo.

En todo este trecho, aunque pudiera parecer lo contrario,lo poético notiende a lo sobrenatural,sino a una aguda mirada pocas veces concedida al encargado de traficar con la palabra; mirada dispuesta a descifrar para el valor del lenguaje al aire cargado de bacterias, y a La araña cuando teje un problema circular; proceso que se atreve a confirmar que la verdadera gestión del poeta no parece estar vinculada con la reinvención del mundo,sino con su redescubrimiento minucioso. Aquí las materias también se reciclan, viajan a través de las altas temperaturas,para que ni un mínimo residuo de óxido pueda persistir; es una suerte de higiene o creencia de la que se impregnan las paredes imaginarias de estas composiciones.

Uno de los aspectos más atractivos del libro es el modo en que se muestra la relación entre los seres y las cosas. Hay como un intento de reubicación de los factores que hacen a los acontecimientos reales, y en ese trance de reubicación ocurre el cuestionamiento de lo establecido desde antaño valiéndose de la irrupción de la duda como manera de dinamitar, o proponer, un nuevo orden de las cosas. Orden en el que siempre va imperar la determinación del poeta, y la manipulada geometría que le ha permitido contemplar las mutaciones que implican el complejo ejercicio de vivir. Después de haber leído y disfrutado estos fragmentos como estancias, logramos alcanzar la certeza de que el autor de esta suerte de hábitat, buscó todos los ángulos posibles para que el resultado definitivo de su contemplación tuviera un efecto múltiple, y contundente.

Continua...