II

SI DE LA MAFIA SE TRATA…

Armando Cristóbal Pérez

Ahora, cuando reaparece en el ámbito mundial el papel que desempeñan las "mafias" en el ordenamiento económico, social y político del imperialismo mundial (en los crímenes de indocumentados en México, en su intervención en los entresijos del "gobierno mundial", en su actividad en EE.UU. según documentos recién desclasificados, por citar algunas referencias recientes), la Editorial Letras Cubanas ha publicado en un solo volumen dos obras emblemáticas del reconocido escritor Enrique Cirules.

Del autor (Nuevitas,1938) no es necesario hacer una extensa presentación. Baste recordar su condición de narrador, investigador y ensayista;que su primer libro de cuentos fue el muy exitoso Los perseguidos, de 1972 (Premio del Concurso 26 de Julio); que al año siguiente obtuvo de nuevo el Premio en el propio certamen con su famosísimo libro de testimonio Conversación con el último norteamericano; que entre sus novelas se encuentra La saga de la Gloria City,de 1983;y que desde hace muchos años especializa sus investigaciones sobre el escritor estadounidense Ernest Hemingway, su obra y su estancia en Cuba.

El volumen de referencia reúne –por primera vez– dos obras del autor,independientes pero íntimamente vinculadas.La primera de ellas, El imperio de La Habana (Premio Casa de las Américas 1993, Premio de la Crítica 1993,reeditado en 1999 y 2001).La segunda,La vida secreta de Meyer Lansky (publicada originalmente en 2004 por la Editorial de Ciencias Sociales y reeditada en 2006 y 2008). Se acompaña el volumen con una cronología sobre Meyer y la mafia en Cuba desde 1933 hasta 1959, dos iconografías de la presencia mafiosa en aquella Habana y una significativa bibliografía, todo en 540 páginas.

No obstante la importancia editorial de lo anteriormente reseñado, lo es más el contenido.De El imperio de La Habana,es necesario subrayar el rigor investigativo de quien fue capaz de recrear –a partir de una sólida formación, un definido sentido de cubanía y una alta sensibilidad literaria– la trama conformada en Cuba por la mafia de origen estadounidense, para obtener sus propios objetivos y para, conjuntamente con el gobierno de los Estados Unidos y sus servicios secretos, establecer lo que el autor denomina "un estado delictivo" en Cuba,con el poder real en manos de la mafia y con el apoyo y la participación de los gobiernos cubanos:los auténticos y el batistiano.(1)

Haciendo gala de sus dotes de buen historiador,Cirules da inicio al relato con una excelente descripción de la Cuba donde aparecen los primeros mafiosos estadounidenses con el comercio de la droga –que entonces era la llamada "heroína"–(2); tras analizar la estructura en esa época de la sociedad política cubana,la de los EE.UU.y el traslado de las organizaciones mafiosas del país norteño a la isla –así como el conjunto de sus personajes característicos–, se refiere a Meyer Lansky, quien se convierte en el jefe del imperio mafioso cubano. Particular valor tiene el esclarecimiento en detalles de la guerra que estallara entre éste y los mafiosos del norte.

El relato muestra –en toda su complejidad–las relaciones ocultas entre batistianos y auténticos durante todo el período, y al propio tiempo el carácter subalterno de ambos al gobierno de los Estados Unidos,que establece una estrategia para poseer todos los resortes del poder en la isla.Merece la pena subrayar el acercamiento del autor a la figura de Eduardo Chibás, su Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo) y el papel que desempeñara en esa etapa de la historia. De igual modo y de manera paralela,establece un contrapunto con la lucha popular iniciada a partir del asalto al Cuartel Moncada, la organización del Movimiento 26 de Julio,sus acciones clandestinas en las ciudades y el desarrollo creciente de la lucha en la Sierra Maestra y su avance hacia La Habana.Todas estas líneas narrativas y muchas más, van convergiendo hasta alcanzar el final, en un capítulo lleno de novedades y titulado significativamente:"Era demasiado tarde".

Pero,si El imperio de La Habana es una extraordinaria investigación con un riguroso sentido histórico y una escritura elegante,clara,precisa y una estructura que delata al narrador de fibra,La vida secreta de Meyer Lansky es otra cosa.Razón tuvo el editor –y merece felicitación por ello– al incluir ambas obras en el mismo volumen.Porque lo que inicialmente muestra el autor en su acercamiento a la mafia estadounidense en Cuba,se transforma en introspección con todas las claves de una subjetividad muy sensible, sin abandonar ni un momento –por el contrario, desplegándolo en todo su esplendor– su brillante estilo narrativo.El hecho de que esta obra sea el resultado de una aproximación exhaustiva a quien fuera subordinado,íntimamente cercano, del mafioso, le permite la construcción de una novela-testimonio,una novela sin ficción y,al propio tiempo,uno de los relatos más apasionantes escritos en las últimas décadas.

Ahora, el Lansky "Jefe del Imperio" en el contexto histórico, se desdobla en el Lansky personaje de una vida aventurera,atrayente, riesgosa.Y en un ser humano con características personales positivas y negativas. Y,desde esta nueva perspectiva, la imagen reconstruida en El imperio… gana en sentido humano,en sensualidad,en emociones,en las relaciones entre mafiosos y gobernantes,amigos y amores.Y por esas mismas razones,la deslumbrante Habana que emerge en esta obra –sobre todo la de la década de los 50– resulta de una fuerza expresiva tan extraordinaria, como su carga de horror,corrupción,belleza,y ensueño,en un mundo artificial de drogas, casinos de juego,prostitución y muerte.

Es necesario destacar que el trabajo conseguido por Cirules en su relación con el testimoniante Armando Jaime Casielles, le permitió –a partir de innumerables detalles de la realidad vivida por éste–, recrear de manera fascinante el mundo de entonces. Y que a la visión habanera de esa época en Alejo Carpentier, Enrique Serpa, Guillermo Cabrera Infante, José Lezama Lima y otros destacados escritores cubanos, hay que añadir la de Enrique Cirules.

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1 Corresponden, a los "auténticos", los del Partido Revolucionario Cubano PRC (auténticos),Ramón Grau San Martín (1944-1948) y Carlos Prío Socarrás (1948-1952); el "batistiano", el encabezado por el general Fulgencio Batista a partir de un Golpe de Estado.
2 Un éter de la morfina, usado en forma de polvo blanco, cristalino y amargo, soluble en alcohol.