Narrativa cubana en el tercer milenio ¿Revisión del canon? (Primera parte)

Marilyn Bobes




Dentro de las no muy abundantes tentativas exegéticas de la narrativa cubana actual me resulta curiosa la gran disparidad de criterios de jerarquización y sus variadas interpretaciones ideo-estéticas o ideo-temáticas. Es por ello que pienso más que necesaria una urgente reformulación del canon de toda nuestra tradición ficcional que ya parece atisbarse en esta primera década de los 2000.

Sin embargo, dicha necesidad viene acompañada por una gran diversidad de teorías que estudian la producción literaria a partir de distintos presupuestos. Por una parte, están los que otorgan preponderancia a la autonomía del texto frente a sus referentes históricos. Por otra, los que privilegian el acontecer socio-político, y, finalmente, aquellos que atomizan las interpretaciones en estudios de género, generacionales, de orientación sexual o de raza, lo que convierten el panorama interpretativo en un laberinto casi inextricable,pese a la relevancia de la riquísima producción contemporánea cuya relación con lo universal es quizás la más notoria que ha experimentado la literatura cubana en toda su historia.

Entendemos aquí por canon la regla, el modelo o los paradigmas de un corpus de obras y autores paradigmatizados por la crítica literaria y que no siempre —en el caso cubano— coincide en las valoraciones, lo que quiere decir que dicho canon ha sido susceptible de múltiples modificaciones en la medida en que el tiempo ha pasado.

Parece indiscutible que en el canon cubano, especialmente después de 1959, fecha en que triunfa la Revolución, los hechos históricos y políticos han jugado un papel determinante para juzgar y jerarquizar la narrativa y, en general, toda la literatura.

En este milenio, las cosas parecen empezar a transformarse. Existe ya una gran cantidad de estudios donde la autonomía del hecho literario condiciona los análisis. Una de las peculiaridades de dicha transformación pudiera ser la inclusión (evitada por décadas) de la producción narrativa de autores que no viven en Cuba y llamada, indistintamente, literatura de la diáspora o del exilio, o el descubrimiento de una literatura escrita por mujeres prácticamente ignorada hasta nuestros días y en ocasiones analizada en capítulo aparte.

Personalmente prefiero el estudio de dicha producción en el mismo corpus. No puede separarse la producción femenina del acontecer general ni la realizada dentro de la Isla independientemente de la llamada "diáspora", puesto que muchos autores que hoy se destacan como notables dentro de los géneros de la novela y el cuento, escribieron sus primeros libros cuando todavía vivían en Cuba y,en los casos en que no ha sido así, toman casi siempre su referente en esa cubanidad que puede estar más allá de todo condicionamiento ideológico aun cuando sus textos revelen alguna toma de posición al respecto.

Creo que lo ideal sería una crítica que contemplara todos los aspectos del hecho literario puesto que, si bien es cierto que la ficción no es un pedestre reflejo de la realidad circundante, sino un instrumento creador de un cosmos autónomo regido por leyes intrínsecas a su propia condición, como señala Ambrosio Fornet en alguno de sus artículos, "un cambio profundo en la vida social influye sobre las estructuras emocionales —el mundo de los sentimientos, de los valores, las normas de conducta, la actitud ante el futuro— y puede generar, por tanto, cambios profundos en las expresiones simbólicas de la sociedad".

Ello es evidente en la narrativa escrita por los autores y las autoras cubanos, especialmente a partir de la década de los noventa del siglo pasado, como también lo había sido antes de los sesenta. Ya explicaremos cómo más adelante.

De la misma manera, juzgar un texto sólo a partir de sus relaciones con la macro-historia sería una simplificación imperdonable que nos conduciría a reducir una obra a su valor de testimonio. Ello ya ocurrió en un momento del desarrollo de nuestra narrativa bautizado por Ambrosio Fornet como el Quinquenio Gris y, por otros, como el Decenio Negro, época nefasta que también abordaremos en el presente trabajo.

Quisiera destacar que, sin omitir las valiosas aportaciones de numerosos estudiosos del tema, no disimularé mis preferencias en cuanto al análisis de nuestra narrativa más reciente (que no son incondicionales) por las teorías de investigadores como Alberto Garrandés, Salvador Redonet y Margarita Mateo Palmer,porque en ellas encuentro los gérmenes para una reformulación del canon que veo perfilarse y a la que, estoy segura, se sumarán otras valiosas voces.

Aunque todavía no existe la bibliografía suficiente para un nuevo análisis integral de esta manifestación desde sus orígenes hasta la actualidad, sí poseemos inestimables artículos dispersos y algunos libros que abordan diferentes períodos para realizar, al menos, una muy incompleta aproximación al tema. Esos estudios nos permiten asegurar que, en los últimos cincuenta años, a pesar de algunas épocas oscuras, la narrativa cubana ha abordado una inmensa variedad de temas, asuntos y estilos y que, a pesar de su contacto con la literatura universal, ha desarrollado una preferencia por el relato cuyo discurso se aviene a lo nacional y a sus esencias.Otra cosa son sus recursos formales, mayoritariamente asimilados de autores o movimientos foráneos como fueron el llamado boom latinoamericano o la postmodernidad.

Asimismo, el medio siglo transcurrido desde el triunfo revolucionario, se ha caracterizado por tomar como referente y contexto este proceso histórico, bien sea para expresar adhesión, rechazo o desconcierto e incluso "desencanto", de acuerdo a la tesis sostenida por Jorge Fornet, a la que también nos referiremos en la segunda parte de este artículo.

Esto no niega la existencia excepcional de obras que escapan a esta presencia tutelar de la sociología y a las que también aquí nos referiremos de alguna manera.

SIGLO XIX. ANTECEDENTES

Fue indudablemente la poesía el género que alcanzó una mayor perfección en el siglo XIX cubano. Sin embargo, es en esa centuria cuando se publican algunas novelas que, en este milenio, empiezan a ser revalorizadas por nuestro canon, después que estudios posteriores a 1959 y también otros anteriores, privilegiaron aspectos socio-históricos por encima de la calidad REVISTA DE LITERATURA Y LIBROS intrínseca de los textos.

Continua...