Una relación lírica y sutil con la realidad
Carlos Fuentes
Conocí a Eldys Baratute con motivo del Premio Calendario 2005 a
su novela Marité y la Hormiga Loca,premio que pude otorgar junto a
Nersys Felipe y Nelson Simón. Dos años después viajé a
Guantánamo,a presentar el libro,y desde entonces he estado ligado
a los destinos de su obra, insipiente aún pero con rasgos estilísticos
que ya la distinguen.Y llama la atención, a pesar de su juventud, lo
visible de sus pretensiones y búsquedas, tanto en el plano de las
ideas como en el formal, a la hora de construir su discurso narrativo
en función de la literatura infanto-juvenil. Ha publicado, además,
Cuentos para dormir a María Cristina por la editorial El mar y la montaña
y Las flores de Pablo por la editorial Gente Nueva.
Ahora, bajo el título Alicia y el mundo de las maravillas, la editorial
Cauce ha hecho una selección de tres cuentos que incluye,además
del realto homónimo, a "Cecilia" y "Muchacho azul", todos conectados
indiscutiblemente por su temática lo cual convierte la lectura en
un momento de sumo placer.
En "Alicia y el mundo de las maravillas", primer cuento, se distingue
el manejo de ciertos recursos y tratamientos temáticos
que en nada distan de las tendencias atrevidas que exhibe el
género en Cuba.Solo que a pesar de la irreverencia en el abordaje
de estos temas presente en toda su obra, cabe señalar aquí la
sutileza con la que aborda el problema de la muerte cuando
dice:"La abuela Karroll se va a vivir a la casa de unas amigas […]",
para justificar su ausencia,aunque realmente la abuela va al hospital
y nunca regresa. Esta sutileza puede verse como un elemento
contradictorio si lo comparamos con el final de la historia,
donde el autor no tiene reparos en propinar a los lectores un
knock out en pleno rostro cuando la madre de Alicia le rompe
sus espejuelos mágicos, único motivo de felicidad. ¿Acaso quiere
hablarnos Eldys del modo en que los adultos rompen los sueños
y las fantasías de los niños? Estas contradicciones de
tratamiento pueden convivir en su literatura, en la que es difícil
deslindar dónde comienza la fantasía y termina la realidad o
viceversa.
En "Cecilia",segundo cuento de la selección,también es usado
el juego de la fantasía como mecanismo para evadir una realidad
lacerante.Cecilia es un producto de la imaginación del protagonista,
dada la imposibilidad de contacto con el mundo
exterior por la sobreprotección de su madre. No en balde se la
inventa: negra la piel, corto el pelo y marrones los ojos, para
denunciar otro de los rezagos que en algunos casos, trasmiten
los padres a los hijos: el racismo. La enajenación a través de la
fantasía es la vía que ofrece este autor a sus personajes para
hacerlos reaccionar contra la hostilidad del medio.
En "Muchacho azul", tercer y último cuento de la selección, el elemento
fantástico se maneja como el realismo mágico en la obra garciamarquiana.
El niño,por primera vez frente al mar,se le tiñó de azul
la piel y comenzó a echar agua salada por los poros causando inundaciones
a su alrededor,para finalmente encontrar su cura entregándose
al mismo mar. Esto representa una hermosa atmósfera lírica
que convierten al cuento en uno de los más representativos de toda
la creación del autor.
En esa dualidad realidad-fantasía y en esa contradicción niñomedio
circundante se mueve la esencia de esta breve selección de
cuentos.Corresponde a los lectores:niños,jóvenes y adultos,descifrar
esos códigos que la singularizan y le van garantizando a su autor un
sitio en la nueva hornada de creadores que integran la nómina de la
serie literaria infantil en nuestro país.
Oveja negra
en el rebaño de la isla
Yanelys Encinosa
Cabrera
Zurelys López Amaya, autora del poemario Pactos con la sombra, publicado por la Editorial
Unicornio en el año 2009,con esta nueva entrega,
el cuaderno Rebaños, ha alcanzado a desnudarse
desde el desconcierto, en sucesión de imágenes
como fluir de la conciencia, hilván de una imagen
que nos llega fragmentada, para devenir autorretrato
en movimiento,visión pictórica del sujeto en
proceso de anagnórisis, con un discurso lírico,
mayoritariamente en prosa y altamente alegórico.
Los primeros poemas de la sección inicial del libro,
de título homónimo, parecieran contar,por el tono
por momentos narrativo que acompaña al matiz
fabulador de la oveja amontonada en el rebaño,
conducida por el silbido de una flauta siempre al
mismo sitio que queda al otro lado del barranco.Pero
esa reiteración del proceso,el cotidiano círculo vicioso
de tropezar con las mismas piedras, de comer lo
mismo todos los días,de preferir el equilibrio del lugar,
la hierba alta donde apenas se nota su presencia,me
sugiere la plasticidad del tedio,y se acerca más a la
descripción de una secuencia de imágenes,que a la
narración de una fábula.
En el aspecto formal juega a confundirnos: bajo
el título "Fuimos rebaños" se suceden diez poemas
en prosa, numerados a manera de minúsculos
capítulos (pseudominicuentos),o minúsculos espejos,
(1) que sugieren la narratividad de una supuesta
historia desde la voz de un -permítanme decirsujeto
lírico mutante, colectivo en un inicio, como
indica el empleo de la primera persona del plural,
en el título mismo y las formas verbales de los dos
primeros poemas, que responden a las rutinas de
los rebaños;para pasar luego entre el tercer y cuarto
poema,a definir desde la posición más distante
de la tercera persona,las características del rebaño
y su entorno: delinea la mansedumbre,la aparente
unanimidad,la inercia de cumplir solícitos o temerosos
una incuestionable voz de mando que los guía en
círculos;(2) y se adentra luego,hacia el quinto poema,
con la primera persona del singular, en la individualidad
de la oveja que intenta subir a la cima y la
duda la confina a quedarse con las que muestran
sabiduría en la quietud,en el silencio.
El yo lírico atraviesa todo el poemario y sostiene
el discurso,todo el ahondamiento interior,la auscultación
de sí misma hacia el centro de sus preocupaciones;
aunque a ratos habrá que definir,detenerse
en el concepto desde la supuesta objetividad de la
tercera persona,porque hay que delimitar el móvil,
la causa, el resultado, a mi ver: la libertad, la inconformidad,
el desafío;por momentos seguirá siendo
necesaria la voz plural, para hallar solidaridad y
compañía, la complicidad del lector que también
puede padecer esa claustrofobia,ese letargo de sus
sueños, eso que golpea nuestro rostro cada vez que
salimos a ver lo que no se tiene.
Después de desdoblarse en rebaño,oveja,pasto,
colinas.Después de vararse en "El Paradero" donde
se espera la libertad,el ómnibus,el tiempo,hay un
salto a la esperanza, un movimiento: el sujeto
habrá de salir de su estatismo, de su confinamiento
a la multitud sedentaria del rebaño, tendrá que
actuar, que sembrar "El jardín" cotidiano de la Isla,
su íntima y pulcra plantación:Mi isla es este jardín
inmenso que crece sin mentiras, sin intercambio de
monedas.[…] Será un bosque mi jardín.
La segunda sección del libro El reflejo de los
murosse abre con exergo de Roberto Manzano,en
el que se subrayan los muros como laceración.En
estos poemas se presentan otras vestiduras de la
denuncia y la resistencia. El poder, la fiebre por el
viaje,las carencias económicas,las remesas familiares,
tópicos del acontecer inmediato nacional, nos
asaltan traspasados de un sosegado lirismo, que
matiza el discurso reflexivo,filosófico de quien examina
la realidad circundante y estudia su posición
hacia el centro del cuadro:donde todos miran la isla
que sobresale,un buen lugar para el equilibrio.
El sujeto toma posesión, posición, en esa realidad:
se adueña del parque en una danza con los
pies descalzos,o andando despacio por la avenidao
sentada a la puerta de los arrecifes puntiagudos,
donde está la ciudad.No sólo le agobia su dolor:el
de estar condenada al olvido,a la soledad de enterrar
su útero en la arena; duélele también la corrosión
del que trafica humanos hacia otras orillas, la
frustración de la muchacha denegada que hoy
yace con mordiscos de peces en la bahía, la desolación
del prisionero en el campo de concentración
de Auschwitz, o la insatisfacción del amigo poeta
que trabajaba de payaso para una ciudad.
La prosa breve, sintética, es la vestidura propicia
para la desnudez de la conciencia, el fluir del pensamiento
en proceso de autorreconocimiento de
la realidad interior y exterior. Imágenes sucesivas
emergen en el discurso revestidas por un lenguaje
diáfano, que juega con la metáfora. En muchos
poemas la alegoría se convierte en el recurso estético
capital como vehículo del debate ideológico.
El verso conquista su espacio en la segunda sección
del libro. Quince poemas alternan con la
prosa, para aportar otros matices, para condensar
la metáfora en apretado lirismo,en necesario vertimiento
de lo que aplaude el bufón de los sentidos,
como quien sale de sí, húmeda de amarlo todo, /
confundida.
Desde el verso no puede faltarnos el homenaje
a Dulce María Loynaz, como agradecida
huésped de la casa del jardín, isla innegociable en el corazón del Vedado, recinto donde labora
hoy la autora de este cuaderno,oveja negra
del rebaño, que pastorea su sed en el prado
de la poesía.
(1) Título del tercer poemario de la autora,aún inédito.
(2) Atributos de los que el editor nos ha advertido en la
nota de contracubierta.
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