América*
< Álvaro García Linera
Las lecturas y escritos de Marx sobre el continente latinoamericano
son numerosos. Así mismo, en el Instituto Internacional de
Historia Social, de Ámsterdam (IISG), es posible encontrarse con
numerosos extractos y notas de lectura sobre la América de la época
que estamos tratando (1850-1858),aunque también es cierto que no
tienen el volumen ni la profundidad que tuvieron los artículos y textos
sobre la India, Rusia o España, por ejemplo. En el IISG se pueden
ver varios manuscritos de resúmenes comentados de lecturas de historia
de América,realizados por Marx precisamente en esos años;(1) y
es indudable que su publicación nos ayudaría muchísimo a entender
las razones internas de las ideas y aseveraciones que hallamos en
sus escritos conocidos.Sin embargo,por ahora es con estos últimos
con los que tenemos que conformarnos para escudriñar la imagen
que tenía Marx de la realidad latinoamericana.// [...] // [...] Es pues una
tarea compleja el intentar comprender la concepción de Marx sobre
la sociedad latinoamericana en estos años.José María Aricó ha hecho
notables esfuerzos en este camino.Nosotros lo hemos de seguir críticamente
en partes de su trayectoria, como marco para intentar
reconstruir el pensamiento de Marx en este terreno.
Aricó levanta dos tesis centrales para explicar la posición de Marx
sobre América Latina, tanto en términos de su poca atención como
de su significado.En primer lugar,afirma que hay en Marx una recuperación
de categorías hegelianas que, si no le ayudan necesariamente
a entender la realidad latinoamericana, sí le posibilitan
ubicarla en una concepción más global del desarrollo histórico;(2) en
segundo lugar, y estrechamente ligado a lo primero, sostiene que
Marx no llega a comprender la dinámica real de la lucha de clases.
De entrada,Aricó nos ubica en un terreno predefinido:Marx ignoró
nuestra realidad. La recuperación de una forma hegelizante de
captar la realidad latinoamericana, ya sea como resultado de un
conocimiento parcial o como arranque para él,dio lugar a un nuevo
desconocimiento de la realidad latinoamericana en cuestión.En uno
y otro caso,y en su resultado,estamos en el terreno de la "equivocación";
en el caso de Marx,sus apreciaciones sobre Bolívar fueron por
lo tanto erróneas, no logró captar la realidad.Aricó nos instala,pues,
desde el inicio,en el terreno de la "equivocación" que debe ser explicada.
¿Es realmente cierto esto? Creemos que no.El terreno en el que
Aricó nos sitúa no es ni el de la realidad ni el de las herramientas de
Marx para comprenderla, sino más bien el de la realidad que Aricó
cree que es y de las herramientas que Aricó cree que son las de Marx.
Esto no impide que muchos de los aspectos tomados en cuenta por
Aricó en ambos casos sean correctos, pero muchos otros se sustentan
en la posición particular de Aricó,que impregna su trabajo (y que
necesariamente tiene que ser diferenciada de la realidad concreta,y
de la concepción de Marx de esta realidad y de sus herramientas).
Establecer estas diferencias no significa en ningún momento ocultar
los errores en Marx o dejar de ver sus puntos ciegos,etc.,pero de
lo que se trata es de ver todo esto en medio del pensamiento crítico
de Marx, que en su agudeza,aún hoy y a pesar de sus errores y parcialidades,
sigue alumbrando la comprensión de la realidad latinoamericana,
tremendamente conflictiva entre Estado y sociedad.
Vayamos pues a los puntos que sustentan cada una de las tesis de
Aricó,para hallar en ellas su solidez y reconstruir en esta labor una primera
radiografía del pensamiento de Marx y de la realidad que
enfrentó.
Para la primera de las tesis,Aricó intenta reconstruir los argumentos
que llevan a Marx a apoyarse en categorías hegelianas como
medio de la explicación de la realidad. Según él,Marx veía que un
pueblo podía devenir nación a condición de que "exista una estructura
económica-social que lo posibilite y una fuerza social capaz de
hegemonizar todo el proceso", dos condiciones que no encuentra
en América Latina,vista más bien como "un inmenso territorio vacío",
cuyos pobladores autóctonos eran considerados como "tribus
sumergidas aún en el estado natural del salvajismo y la incultura", y
cuya estructura social se basaba en la presencia "ordenadora y despótica
de un poder rector".
Vayamos punto por punto.En lo que respecta a la primera evaluación
sobre los conceptos que, según Aricó, le son necesarios a Marx
para que un conglomerado social devenga nación, como lo hemos
visto a lo largo de todo nuestro estudio,son parciales.La existencia de
"una estructura económica-social que lo posibilite" es un elemento
necesario para Marx,a condición de que abandonemos la ambigüedad
con que la establece Aricó al referirse al "posibilite".¿Cuál es esta
estructura que posibilita la construcción nacional en Marx? En el caso
de Europa,ciertamente una estructura social en impulso creciente a
su forma capitalista contemporánea.Pero no solo ella,y aquí viene la
capacidad de Marx, que supo captar la realidad completa por encima
de esquemas previos.Él vio la posibilidad de constitución nacional
aun a partir de estructuras económicas precapitalistas:el caso de
Turquía,China o los pueblos eslavos del Imperio Otomano,en los que
predominaba un régimen económico caracterizado en algunos
casos por Marx como asiático, pero que poseían una gran vitalidad
social para emprender, en algunos casos, la reconstrucción de la
autonomía nacional,o para su surgimiento,en otros.Es cierto que en
ambos intervienen consideraciones sobre las fuerzas sociales impulsoras
o la existencia de una historia previa de autonomía nacional,
etc.,pero lo que importa acá es que Marx no se ciñe a una sola forma
de la estructura social, la base para la constitución de la autonomía
nacional.
Seguidamente,Aricó señala que para Marx la estructura social de
los pueblos autóctonos estaba ubicada en el "estado natural del salvajismo
y la incultura".Pero esto,más que una concepción de Marx,
en realidad es de Aricó,que le permite a la larga descartar la posibilidad
de un esfuerzo colectivo de constitución nacional desde el sector
social mayoritario.No olvidemos que Marx,casi al mismo tiempo
que la redacción del artículo sobre Bolívar, ha redactado los
Grundrisse, donde señala con claridad la similitud de formas de la
comunidad hindú, es decir, fruto de un desarrollo social complejo,
que presenta ya un proceso de formación estatal descrito por Marx.
Suponiendo,en el peor de los casos,que en la colonia Marx no haya
visto ningún "desarrollo" de esta forma de comunidad, ni su disolución
plena,que necesariamente llevaría hacia formas fundadas en un
mayor desarrollo de la individualidad, tenemos que Marx al menos
presupone la existencia,en gran parte del territorio latinoamericano,
de formas sociales similares a las de la India, esto es, a lugares donde
Marx reconoció y apoyó la lucha por la autonomía
nacional contra el colonialismo inglés, surgidos
como iniciativas sociales globales. Suponiendo
que Marx no está tomando en cuenta estas formas
sociales sentadas en la disolución de la
comunidad,con un mayor desarrollo de la individualidad,
de relaciones mercantiles y de autonomización
del poder estatal, que con mayor razón
hacen posible pensar en la existencia de fuerzas capaces
de emprender la constitución nacional tal como
los vio en la India, China o Turquía, la razón hay que
buscarla en otra parte.
Aricó señala que otro aspecto integrante de la concepción de
Marx, en el terreno de la formación nacional, es la existencia de una
fuerza social capaz de hegemonizar el proceso de devenir nación de
un pueblo.Esto es cierto en parte. La existencia de una fuerza social
comercial o artesanal en los pueblos eslavos,o burguesa en la India,
son ciertamente condiciones que favorecen y colocan a ambos pueblos,
a los ojos de Marx,en la constitución de naciones modernas en
el sentido burgués.Pero en el caso de China,por ejemplo,una fuerza
social tan particularizada en sus fines democrático-burgueses no
existe; es el pueblo quien hace la guerra,por encima de las parálisis
de los mandarines y el gobierno central,y es en el proceso de guerra
donde el pueblo mismo conquista su cohesión e identidad como
nación;en el caso del Imperio Otomano es el gobierno quien,ante la
agresión,condensa las energías de la masa para la defensa.En el caso
de España,la nación,su defensa y su reconstrucción,al menos en un
primer momento,están personificadas por el pueblo en general,desplegando
su vitalidad,y la elite progresista es solo parte de él, y solo
se diferencia como impulsora de la reconstrucción revolucionaria
como nación burguesa.En todos estos casos, la fuerza decisiva de la
construcción social como nación burguesa la desempeñan la vitalidad
de la masa, el pueblo en movimiento, asentado, en numerosos
casos, en relaciones precapitalistas; existencia de fuerza social general
empeñada en la formación nacional autónoma de la sociedad,
como impulso interno de afirmación y de existencia. Esto es lo decisivo:
en la característica de la masa en movimiento y como fuerza,su
vitalidad, su espíritu nacional, etc., radican los otros componentes
que Aricó no toma en cuenta, pero que para Marx son los decisivos
en la formación nacional de los pueblos.Ahora,mientras la presencia
de este componente es decisiva en la formación nacional para Marx,
es necesario ver cómo lo aborda o qué es lo que ve de él en América.
No existe texto conocido de Marx que aborde este asunto,pero no
es difícil suponer que él no lo halló en el momento de fijarse en
América. Y no por la posición "hegeliana", sino porque en realidad
esta energía de la masa no se dio como un movimiento generalizado
(al menos en Sudamérica). Estaba en gran parte ausente en los
años considerados por la reflexión de Marx.Las grandes sublevaciones
indígenas,en las que se puede observar un esfuerzo totalizador,
habían sucedido en el siglo XVIII,y se puede decir que eran casi desconocidas
para los historiadores; y no se puede afirmar que en los
años de las guerras de independencia la presencia de las masas indígenas,
exceptuando casos particulares, haya sido unificada y haya
tenido el alcance de una sublevación general.Se hallaba fragmentada,
en unos casos a favor de los realistas,en otros de los independentistas,
y en la mayoría de los casos era escéptica, contemplativa de
una lucha que era vista como un enfrentamiento entre parientes por
similares objetivos.Los ejércitos y las guerras asumían el papel decisivo,
por encima de las sociedades;allá donde ella asumía la iniciativa
era parcial en relación con el continente; y además, lo más probable
es que haya sido desconocida para Marx,precisamente por su carácter
aislado,como para poder haberse sumergido en ella.
Volviendo a los otros argumentos anotados por Aricó, como las
diferencias étnicas o lingüísticas,la cultura de una cultura oral contrapuesta
y el recuerdo de la unidad nacional prevista,él las ve ausentes
en el terreno de las elites que condujeron el tránsito a la formación
estatal autónoma.Pero esto no nos da una razón más para sospechar
de esta obra,y tampoco es decisivo para afirmar o descartar la posibilidad
de la existencia de fuerza social para la formación nacional
estatal en Marx. Su inexistencia en el ámbito en el que lo describe
Aricó no es suficiente argumento para pensar que Marx, a partir de
ello,hubiera descartado (cosa que no hubiera sido errónea) la vitalidad
real de las construcciones estatales de América. Aricó admite
que estas "ausencias" en las elites impulsoras de la autonomía estatal,
en muchos casos estaban presentes como "historias paralelas y
contradictorias del proceso de formación de los Estados"; creemos
entender que lo estaban en el seno de las masas indígenas, y que a
eso se debe su carácter contradictorio y paralelo al de las elites criollas.
¿Por qué estas no lograron prevalecer sobre las primeras? ¿Por
qué no lograron estructurar grandes movimientos de lucha independentista?
¿O por qué Marx no los vio? ¿Por qué las elites criollas
no se apoyaron en un gran movimiento de masas, o por qué las
masas indígenas no lograron representarse en los Estados criollos o
en otras elites expresivas de la potencia del movimiento? Estas son
preguntas cuyas respuestas ayudarían a comprender en mayor
medida el terreno de la comprensión de Marx sobre los impulsos
ambiguos de la formación nacional en América, pues se centran en
lo que para él siempre fue decisivo en este proceso: la constitución
nacional estatal como acto social general.
No es el carácter de la estructura económica, ni la ausencia del
carácter nacional de las elites,sino esta ausencia de las energías vitales
sociales en la construcción estatal nacional en América Latina, lo
que lleva a Marx a ver en las formaciones "nacionales",mejor, en los
proyectos de ella, "meras construcciones estatales impuestas sobre
un vacío institucional",surgidas de una guerra que no fue "portadora
de un vasto movimiento social de recomposición del viejo poder
estatal capaz de contener la violencia plebeya".En definitiva, la realidad
latinoamericana se le presenta a Marx,y en esto estamos plenamente
de acuerdo con Aricó,como "una inexplicable multiplicación
de Estados extremadamente débiles manejados por restrictas oligarquías
carentes de espíritu nacional o por los caudillos,por lo general
militares [...]".(3) La realidad latinoamericana,ante la ausencia de una
vitalidad social, como organización nacional y como reforma, no
puede ser más que una artificial construcción estatal autoritaria, y
Bolívar,una manifestación personificada de esta irracionalidad.Marx
rechaza entonces ver el Estado como productor de la sociedad civil
y la nación.¿Fue correcta esta apreciación? Según Aricó,no,pues eso
lo llevó,y así completa la argumentación de su primera tesis,a apoyarse
en formas hegelizantes de apreciar la historia, que le impidieron comprender el movimiento real latinoamericano. Según Aricó, el
rechazar este papel activo del Estado,en el caso de América Latina,
llevó a Marx a ver las construcciones locales existentes como "irracionalidad
autoritaria" y a delegar al futuro la construcción de verdaderos
Estados y naciones,pues sus condiciones de producción
no podían definirse en el presente.(4)Así resulta,según Aricó,que su
posición de rechazo a la concepción hegeliana de asignar al
Estado la capacidad productiva de sociedad y nación,llevó a Marx
a hacer resurgir viejas posiciones hegelianas, como la de los pueblos
sin historia.
[...] En otras palabras,la concepción de Marx sobre los Estados latinoamericanos
como formaciones más aparentes,formales,sustentadas
más por el arbitrio autoritario centralizado que por la
condensación de iniciativa social general y, por tanto, el carácter
inacabado,o mejor, a realizarse, de la construcción nacional estatal
como tarea del futuro,no es un desliz hegelizante de un momento
(que no impide la incorporación de razonamientos de Hegel), sino
un conjunto de valoraciones orgánicas al cuerpo teórico del marxismo,
que dan cuenta de la realidad nacional. ¿Y es que acaso la formación
de los Estados nacionales latinoamericanos no fue en
realidad el resultado de la acción de unos "ejércitos sin patria" y de
unas semimonárquicas elites comerciales burocráticas que, más
que crear,se limitaron a sostener la formación de Estados como simple
extensión formal de sus poderes y necesidades locales? // [...] //
Que Marx haya captado con profunda lucidez este aspecto del
movimiento de la materia social,no oculta ni debe hacernos olvidar
un aspecto señalado por Aricó,que se refiere a la incomprensión de
Marx de la dinámica real de la lucha de clases.Pero,claro está,no en
el significado que él le da,en términos del Estado y de las elites criollas
progresistas en sus intenciones y enfrentamientos,que no superan
de hecho en sus actos lo que Marx previó de ellas. La
incomprensión de Marx se da más en el terreno de las características
de la sociedad civil que la reclama en la tarea de la construcción
estatal y nacional.Este es el "punto ciego de Marx",si es que hubiera
que encontrarle uno. No hizo, como en el caso de Turquía o la
India, un análisis comprensivo de las características y fuerzas internas
de la sociedad,de sus componentes y sus contradicciones,de la
relación de las elites independentistas criollas con el Estado.Marx no
estudió a las masas indígenas,sus características y su movimiento;y
aquí radica ciertamente la debilidad de las apreciaciones de Marx
sobre América Latina,su "incomprensión",etcétera.
La ausencia de grandes movimientos indígenas de emancipación,
al menos en la América del Sur, sin duda condicionó esta
ausencia en Marx. La existencia de un poderoso movimiento
social general en los años de independencia o inmediatamente
después,como en la India,Turquía o China,hubiera sacado luz con
más fuerza a la vitalidad,la potencialidad de la sociedad y la complejidad
de sus contradicciones,y hubiera empujado a Marx a fijar
su atención en ese contenido,como en otros casos.(5)
[...]
Notas
(1) El cuaderno B-50 contiene lecturas de: William Prescott: History of
Conquest of México (1850);Herman Merivale:Lectures on Colonization and
Colonies (1841-1842);Félix Wakefield:Colonial Surveying with a View to the
Disposal of Waste Land (1849),y Thomas Hodgskin:Inquiry into the Merits of
the American Colonization Society (1833).
(2) Carlos Marx: "Formas que preceden a la producción capitalista" [1857-
1858],en Grundrisse:Elementos fundamentales para la crítica de la economía
política,Siglo XXI,México,D.F.,1982.
(3) José María Aricó:José María Aricó:Marx y América Latina,Alianza,Madrid,
1982,pp.106-107.
(4) Ibíd.,p.100.
(5) No es pues raro que en momentos de manifestación de esta vitalidad,
como en el caso de la defensa de México contra la política anexionista de
los Estados Unidos en 1861 (Carlos Marx: "The Civil War in The United
States", en Die Presse, 25 de octubre de 1861) y contra la intervención
anglo-francesa que invadió territorio mexicano de 1861 a 1867 (Carlos
Marx: "Intervention in Mexico", en Die Presse, 12 de noviembre de 1861 y
en New York Daily Tribune, 23 de noviembre de 1861; "El revoltijo mexicano",
en New York Daily Tribune, 15 de febrero de 1862; "Carta de Marx a
Engels del 6 de marzo de 1862",etc.),Marx tome inmediatamente partido
por ella y la ve como verdadero movimiento nacional y de reforma social.
Es cierto que los argumentos usados en esta defensa,en uno de los casos,
se basarán en la oposición a la expansión de territorios esclavistas y, en
otros,a la defensa del "derecho de gentes" y el respeto de la "independencia
exterior" de los gobiernos,etc.Pero no puede dejarse de lado que en
estos argumentos esgrimidos subyacen los ya desarrollados en el caso de
Asia sobre los resultados del dominio inglés en las colonias y,en especial,
el de las capacidades de la sociedad agredida para salir en defensa de su
autonomía como parte de un movimiento de reforma global.
* Tomado de La potencia plebeya (Fondo Editorial Casa de las
Américas, 2010) que será presentado en la próxima Feria
Internacional del Libro. |