Premios Alba Narrativa 2011: conversaciones con los autores laureados, Daniel Ferreira y Alejandro Carpio
Mariángel Villasana
Solo con una alta calidad literaria puede consolidarse un galardón
Daniel Ferreira, el autor de Viaje al interior de una gota de sangre, novela premiada por el jurado del Concurso Latinoamericano Alba Narrativa 2011, manifestó, en entrevista exclusiva al Fondo Cultural del Alba, que le atrajo que la convocatoria del certamen fuera internacional, con un atractivo premio en metálico y una perspectiva de edición alta. Dijo que "el Premio Alba Narrativa puede convertirse en una verdadera plataforma para los autores en ciernes de América Latina. Tiene una buena retribución, un doble premio y una edición decorosa. Ojalá los libros ganadores, los actuales y los próximos, tengan calidad y sean reveladores en sus formas, lenguaje y contenidos, y que el jurado tenga una probada experiencia para convertir el premio en una tribuna visible de la literatura que se escribe en el continente. Sólo con una alta calidad literaria puede consolidarse un galardón. Es mi teoría, claro. La publicidad tiene otras".
Daniel Ferreira confesó que estaba ansioso en víspera de los resultados del concurso, anunciados en la XX Feria Internacional del Libro Cuba 2011. "Recibí un e-mail de La Habana muy temprano. Me trastocó el día saber que estaba entre los finalistas, y tuve que esperar hasta la tarde con algunas palpitaciones de más para conocer el fallo. Después del anuncio puse una alerta web con el nombre del premio y me impactó la rapidez con que la noticia se propagó en muchos medios en Cuba, México, Centroamérica, Argentina, Bolivia. Curiosamente, en Colombia la noticia demoró un poco más".
Acerca de la obra galardonada y su experiencia como escritor, expresó:
¿Cuánto tiempo te tomó escribir la obra ganadora Viaje al interior de una gota de sangre?
El borrador preliminar de la novela fue uno de los primeros textos de largo aliento con que empecé a escribir. Perdió al menos la mitad de su volumen en el camino. Ha tenido 11 versiones en ocho años, y en ese tiempo el manuscrito se redujo hasta las proporciones que tiene hoy. No recuerdo un año de la última década en que no haya pensado en cómo mejorarlo, cómo depurarlo, qué era lo que pertenecía sólo a esa historia. Es el problema cuando un escritor se plantea sagas y no ha adquirido la experiencia suficiente para discernirlas.
¿Cuál fue el elemento fundamental que impulsó esta novela?
Viaje al interior de una gota de sangre nace de una imagen generadora: un niño hace un recorrido por un paisaje de matanza. Conceptualmente, nace también de una pregunta que me sobreviene cada vez que me entero de una nueva masacre en Colombia, en México, o en Libia. ¿Quiénes eran esos seres humanos asesinados, qué vidas tenían, qué buscaban, qué soñaban, de quién eran hijos, de quiénes padres, a dónde se dirigían? Minucias que la cifras soslayan y que el periodismo no puede abordar, pero que la ficción sí. Quería narrar una masacre desde el mundo interior de las víctimas en el momento en que su vida es cegada.
¿Qué efectos quisieras causar en los lectores y las lectoras con tu obra?
El único efecto que me interesa provocar en un lector es que llegue hasta la última página. Creo que es un propósito común a todos los escritores. Mi oficio consiste en dosificar, en mantener los ritmos, en develar, en esconder, en hacer una ficción creíble mientras dure la lectura.
Cuéntanos de tu experiencia como escritor
Tendría algo de cliché y mucho de infatuación decir que mi experiencia como escritor ha sido una mezcla de carencias y de anonimato. Escribir en cualquier parte de América Latina es un oficio difícil y silencioso para casi todos, pese a que hoy se publica más que nunca y se ha abierto una brecha editorial para las generaciones más recientes (y además Internet empieza a influir en la divulgación de los textos). Tengo 29 años, colaboro en medios on line como Revista Hermano Cerdo de México y El Magazín de El Espectador en Colombia. Llevo un blog, como casi todos los escritores en ciernes. Antes sólo había publicado bajo responsabilidad compartida en Antologías (Novísima narrativa, Grijalbo, y dos de crónica y relato en Colombia). En unos meses tendré dos libros publicados, Viaje al interior de una gota de sangre y La balada de los bandoleros baladíes, que obtuvo el año pasado el Premio Sergio Galindo de primera novela, que otroga la Universidad Veracruzana, en México. Llevo escribiendo la mitad de mi vida. Nada qué lamentar.
¿Hay algún autor que haya influenciado tu trabajo como escritor?
No tengo problemas de identidad con las influencias. La única forma de evitarlas sería no leer. Trato de leer doscientas páginas al día. Supongo que a todos adeudo. Sin embargo, hubo lecturas formativas que llegaron temprano en mi vida y que aun me siguen revelando aspectos fundamentales de la escritura, pero sobretodo de la tragedia de vivir en una sociedad alienada. El Faulkner de Luz de agosto, el Jean Giono de Un húsar en los tejados, el Capote de A sangre fría, el Rodolfo Walsh de Operación Masacre, el Camus de La peste, esos son algunos autores con los que mi pobre novela está en deuda.
¿Cómo describes tu estilo literario?
Un estilo es la suma del recuerdo transmutado: todo lo vivido, todo lo sentido, todo lo soñado. Mi estilo literario está en construcción, y espero no desgastarme con una sola fórmula. La solución que te sirvió para un libro no te sirve para otro. Ahora trabajo en una novela que ocurre en el año 1900 y he tenido que aprender a escribir desde cero sobre un mundo del cual desconozco hasta los atuendos de las mujeres.
¿Hay algún aspecto relevante de tu vida que haya influenciado tu escritura?
Tres cosas descubrí en mi niñez y adolescencia que decidieron todo: el teatro, los libros de Camus y la poesía. El cine vino después, cuando me fui a estudiar a Bogotá, y aunque no puedo definir conceptualmente su impacto, creo que su beneficio mayor es hacerme asistir cada noche a los dramas actuales de muchos rincones del mundo. Nací en provincia, en un pueblo que vivía a la deriva entre dos violencias, la paramilitar y la guerrillera, en la década de los 80. Escribo una pentalogía que aborda las violencias cíclicas de Colombia en un siglo a través de una cadena de voces. Creo que no puedo aun sustraerme al impacto de haber nacido aquí y en esta época.
¿Cuáles son tus expectativas en el mundo literario?
Mis expectativas literarias se reducen a completar Pentalogía de Colombia. Luego haré una novela sobre ciencias ocultas. También haré una biografía metafísica sobre Blaise Cendrars. Escribiré un mamotreto muy gordo que se llamará Teoría del fin de los libros, con más de dos mil ensayos, escolios y reseñas. Haré un libro de viajes, reales o imaginarios, por Asia y América. Llegaré a Europa en barco. Recorreré a pie Colombia. No sé cuántas vidas necesitaré para hacer eso.
El papel de lija
Luego del Premio que obtuvo el colombiano Daniel Ferreira con su obra Viaje al interior de una gota de sangre, el jurado del Alba Narrativa 2011 otorgó el Accésit a la novela El Papel de lija de Alejandro Carpio, quien expresó que este concurso del Alba Cultural "es una iniciativa muy coherente y alentadora. Parecería ir de la mano de una intención más abarcadora de unir más y más a los pueblos latinoamericanos, a distintos niveles. De otra parte, el hecho de que insista en que somos autores menores de 40 años le agrega el acicate de uno sentirse joven y codiciable".
Alejandro Carpio confesó que al principio no creía que había ganado el Accésit del Premio Alba Narrativa. "Pensé que era una broma de algún amigo. Mis amigos cercanos son una serie de bromistas de muy mal gusto, y les place hacer este tipo de chiste. Luego, cuando me cercioré de que era verdad, me embargó una gran alegría que me desfiguró el rostro en una sonrisa imposible".
El joven escritor respondió de manera receptiva y con gran entusiasmo algunas interrogantes acerca de la novela ganadora y su desempeño como escritor.
Además de "humor e ironía", como expresó el jurado del Premio, ¿qué elementos cautivadores encontrarán los lectores en El papel de lija?
La novela es además (o intenté que fuera) un juego de alusiones literarias y cinematográficas. Es también (o intenté que fuera) una sátira de la novela policial. Espero que a los lectores les agraden el orden y la selección de las palabras.
¿Qué te impulsó a escribir El papel de lija?
Un bolero de Mariano Mores que se llama "Uno" y las películas de Humphrey Bogart.
Cuéntanos acerca de tu experiencia como escritor
He escrito otra novela, que no está publicada y nunca lo estará, porque es más una intentona, una escuela muy personal que me ha entretenido por más de 14 años, y que, al tratarse de un taller, nadie –estoy convencido de ello– la va a disfrutar como yo. No escribo poesía. Al momento trabajo con un libro de cuentos entrelazados (al estilo de Danilo Kis), y espero salir de eso lo antes posible (no sé en cuántos años) para dedicarme a escribir ese gran clásico superlativo que será mi próxima novela.
¿Hay algún(a) autor(a) que haya influenciado tu trabajo como escritor? ¿Quién o quiénes?
El otro día leí que los escritores principiantes toman prestado de sus maestros, mientras que los experimentados les roban descaradamente. Yo pretendo ser de los experimentados, y así les robo a Nabokov, a Pinter y a Borges, que son los tres mejores autores del siglo XX. Pero preferiría no describir mi estilo literario, porque este cambia (o debería cambiar) de texto en texto. Describiría, sí, el estilo de El papel de lija como una pretensión nabokovpinterescoborgesiana.
Además de narrativa, ¿qué otros géneros prefieres escribir?
He escrito mucho teatro, tanto piezas largas y pesadas como divertimentos cortitos. Muchas de las cortitas se han representado. Escribo además ensayos a nivel profesional, porque la vida me impuso la crítica académica como preámbulo al Parnaso.
¿Hay algún aspecto relevante de tu vida que haya influenciado tu escritura? Cuéntanos acerca de eso.
Hasta el momento no he podido integrar mi experiencia vital a la literatura; quizás eso viene con la edad, e incumbe a escritores mayores de 40 años, por lo que se sale de los confines del Premio Alba Narrativa. Intento leer y viajar, y esas actividades me sugieren imágenes, sucesos, etc. En ese aspecto mi vida (o los quehaceres en los que la invierto) podrían influir mi escritura. De otra parte, me crié en la Iglesia, y puede que la constante voz que me incita a trabajar en la redacción de textos literarios sea una variación de la conciencia protestante que insta asiduamente a no perder el tiempo.
¿Cuáles son tus expectativas en el mundo literario?
¿Será mucho pedir "vivir de mi obra"? Ya luego vienen otras cosas, de menor importancia, como la gloria, la fama, la riqueza y la alabanza. Pero para ser honesto, me gustaría mucho conocer a los escritores que admiro y que aún siguen con nosotros. Me gustaría estrecharle la mano a Vila-Matas, tomarme un café con Galeano, discutir acaloradamente con Aira y pedirle un autógrafo (otra vez) a Padura. |