Yoga y modas culturales

En una conferencia sobre los místicos en la tradición del cristianismo, a la que asistí, le escuché decir al padre Marciano, un monje carmelita, que Occidente le debe al Yoga una visión nueva de Dios. Cuando los postulados nietzscheanos de la muerte de Dios hacían patente su férrea crítica de valores y arremetían contra la Iglesia como institución, cuando se hacía más evidente esa crisis y la Iglesia con su oscura historia perdía hegemonía, fueron traídas a Occidente las enseñanzas del Yoga. ¿Acaso no existían ya…?

Comenzó un flujo ininterrumpido de maestros que se mantiene aún, desde Vivekananda, pasando por Yogananda, Maharishi y el propio Dalai Lama. Es curioso que la mayoría de estos maestros se dirijan a los EE.UU. cuando no a Hollywood, y cuenten entre sus discípulos al mismísimo John Lennon, Madonna o Richard Geer. Aunque parezca tendenciosa, esta observación es solo un comentario que me servirá para desarrollar algunas ideas que sostengo sobre espiritualidad, yoga, publicidad y mercado. Ahora quiero citar a Chogyam Trumgpa un lama tibetano que en su libro, más allá del materialismo espiritual, aborda de una manera muy aguda algunos de estos temas:

Al presente, sin lugar a dudas, Norteamérica ofrece un terreno fértil en espera de la semilla de la enseñanza. Porque es tan fértil, ávida de espiritualidad, le es posible a Norteamérica servir de estímulo a muchos charlatanes. Estos charlatanes no escogerían serlo si no tuvieran este estímulo. Porque de otra manera sería más natural para ellos convertirse en asaltantes de banco, meros bandidos, puesto que lo que buscan es hacerse de dinero y de fama. Porque Norteamérica busca tan desesperadamente la espiritualidad, la religión se convierte en una manera fácil de hacer dinero y adquirir fama.
Maharishi y los Beatles


UN NUEVO MODO DE VIDA AMERICANO O MÁS DE LO MISMO

Los sesenta trajeron consigo aires de libertad, paz y amor. La Contracultura¹ hizo un esfuerzo por repensar aspectos y valores establecidos de las sociedades occidentales avanzadas, trabajando subterráneamente en la creación de formas alternativas de vivir, producir y consumir. Como tal, si bien no alteró directamente las estructuras de poder, consiguió dejar huellas en actitudes, valores que aun podemos ver. Aspectos tan actuales como la ecología, el pacifismo, el feminismo, el orientalismo y la búsqueda de una espiritualidad no-institucionalizada, o de una gestión más participativa..., tienen su germen en estos movimientos. Fueron introducidos ideas y elementos de Oriente que producían fascinación en estos jóvenes rebeldes, Budismo Zen, Meditación trascendental, inciensos, etcétera. Muchas veces lo extravagante, lo exótico, era la única vía para burlarse de un sistema basado en la producción, el dinero, el militarismo, el mercado y la falta de libertades. Estos jóvenes asumieron una actitud crítica con respecto al modo de vida americano y a lo que proponía el establishment. Ataviados con flores, libros de Kerouac y temas como "Imagine" de Lennon, promulgaban a los cuatro vientos la existencia de otra forma de vivir, luchando contra cualquier represión que se escondiera en el recién estrenado Welfare State (estado de bienestar). La contracultura en general se convirtió en una moda y acabó siendo devorada por el "sistema" al que se oponía. Una moda que incluso pondrá de moda el estar en contra de la moda, paradoja que supo muy bien explotar el mercado. En dicha crisis influyeron muchos aspectos del hostil entorno: como el tremendo poder de banalización y absorción que tienen el marketing y los medios de comunicación. La crisis de lo que se dio en llamar contracultura promovió el campo de cultivo para que surgiera la llamada "industria del alma".²

"NEW AGE": LA PUNTA DE UN ICEBERG...

Volúmenes de autoayuda, esoterismo, magia, reiki, gurús orientales, astrología, terapias sanadoras, "Insight", técnicas adivinatorias, ángeles, y un sinfín de temas exóticos..., signos visibles de la nueva era. El término nueva era o new age –utilizado durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI– se refiere a la Era de Acuario y nace de la creencia astrológica de que el Sol pasa un período (era) por cada uno de los signos del zodíaco. Algunos astrólogos afirman que ocurrió exactamente el 4 de febrero de 1962. En este caso el sol saldría de Piscis para entrar en Acuario. Según esta creencia, la Era de Acuario marcaría un cambio en la conciencia del ser humano, que ya estaría empezando a notarse y que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, paz y abundancia.

Este "boom" espiritualista no es más que la punta de un iceberg cuyo cuerpo mayor se hunde en aguas más profundas y veladas. La Nueva Era viene infiltrándose en la intimidad de una cultura occidental fragmentada, desconsolada de sí misma, melancólica de sus propias fuentes, descreída de la razón, deshabitada de divinidad, fatigada, sin rumbos ciertos. La mayoría de las personas que se sienten estimuladas y atraídas por la New Age, buscan auténticamente un sentido trascendente de la vida, amor, paz interior, consuelo físico y espiritual en medio de estas sociedades resecadas espiritualmente. Parafraseando a Chesterton podemos decir que cuando se deja de creer en Dios, no necesariamente no se cree en nada, sino que se comienza a creer en cualquier cosa.

YOGA: MODA ESPIRITUAL PARA TODOS...

¡¡¡¿Yoga para perros?!!! No podía creer lo que estaba leyendo, navegando por Internet llegué a una página web que decía "¿su perro está estresado? ¡Invítalo a practicar yoga!" ¡Increíble!, pero ahí estaba frente a mis ojos, la última novedad del mundo canino. Las mascotas ahora necesitan relajarse y existe un tipo de yoga especialmente para los cachorros: el "doga". Así que cuando la mascota de la casa esté inquieta o nerviosa hay una serie de ejercicios para mejorar su humor, igual que para sus dueños, ¿no me creen? no los culpo, yo tampoco lo creía...

"El yoga está definitivamente de moda." Celebridades que van desde deportistas (Butragueño o Michael Jordan), actores (Julia Roberts o Javier Bardem), cantantes (Ricky Martin o Shakira) ¿snob, o exotismo oriental?

Muchas personas llegan a la práctica de yoga por un anuncio televisivo o por haber leído una entrevista sobre la vida de uno de estos actores o porque simplemente quieren estar en forma, por recuperar su salud, etcétera. El yoga no es ni gimnasia, ni terapia; si algo tiene esto de negativo es que el yoga se convierta en un simple ejercicio físico como proponen ya algunos profesores que han despojado a las enseñanzas del Yoga de todo lo que huele a metafísica oriental, para agradar al escéptico occidental de clase alta y poder mantener una vasta clientela. Muchas veces le llaman yoga-Pilates o ejercicios holísticos o ejercicios de integración neuromuscular como lo ha dado en llamar el mismo Deepak Chopra… Hay quienes, yendo aún más lejos, desean convertirlo en un deporte olímpico ligado al mundo de la competencia. Por otro lado, el uso meramente físico, sin el componente psicoespiritual, aísla y fragmenta su integralidad y, a mi modo de ver, el yoga debe ser entendido como una propuesta de desarrollo armónico de todo el potencial del ser humano que somos y no como un mero aspecto de éste: lo físico, lo mental, o lo espiritual. No creo que exista un yoga físico o un yoga espiritual, existe Yoga que es una ciencia-arte de vida con más de dos mil años y que tiene algo que decirnos aun hoy.

Hay muchas ideas y estereotipos sobre qué es el yoga. Fundamentalmente se trata de un sistema de formación que tiene como objetivo el conocimiento del propio cuerpo, la mente, las energías que actúan sobre ellos y el desarrollo integral del ser. Es, al mismo tiempo, un camino de Liberación. ¿Liberación de qué o de quién? Liberación de las ataduras de la mente, liberación del ego que nos esclaviza, liberación de las propias limitaciones causadas por la ignorancia (Avidya). El Yoga es, sobre todo, integración y sentimiento de profunda unión. Valora a la persona como a un todo unificado y armonizado dentro del proceso natural de la vida. Consiste en una actitud y una práctica basadas en la experiencia, y no en la creencia. "Por eso resulta muy difícil transmitir con palabras algo que solo puede explicar la propia experiencia. La esencia del Yoga escapa a toda definición" (Swami Vishnudevananda). Profundizar en el camino espiritual que supone el yoga, y asumir sus postulados, que incluyen técnicas físicas, el mantenimiento de las posturas o asanas, técnicas de control mental, emocional, respiratorio, depurativas, alimenticias y de meditación, requiere algo más que una actitud infantil a lo Disney New Age.

YOGA COCA-COLA

La espiritualidad llega a ser un producto más, masticado en una dinámica de consumo y mercado. Todo esto dispara la demanda y la oferta de lo relacionado con esta disciplina (vídeos, libros, accesorios especialmente diseñados por grandes modistos, bolsos especiales con estampados de budas sonrientes, rosarios de cuentas, mantas de goma, ropas de algodón. Los maestros-instructores son en muchos casos expertos en mercantilizar cualquier producto, para que el cliente-practicante reciba el mayor beneplácito: "estamos para complacerle…" Esta necesidad artificial de tener que consumir un tipo de producto como nos propone ya la industria del yoga, para luego conectarse con uno mismo, hace cada vez más distante la propuesta de renovación interior que el yoga nos brinda e incrementa aun mas la dualidad. Toda esta parafernalia crea muchas dudas con respecto a la propia enseñanza y una dependencia enfermiza para cualquier principiante que se acerque con la mejor de sus intenciones, como si no fuera suficiente la aspiración de conectar, aquí y ahora, con el Ser interior. Esta resistencia al Ahora, fuertemente utilizada en anuncios televisivos, comerciales y grandes vallas propagandísticas, que se valen de sutiles técnicas del diseño, está intrínsecamente conectada con la pérdida de conciencia de Ser y constituye la base de nuestra civilización industrial, satisfacer la sensación de consumir es la identidad que nos confiere el actual mundo. "Consumo, luego existo".

Así, la espiritualidad también entra al mundo comercial, no todo es tan happy, y con una economía de libre mercado ¡imposible!, más aún cuando la modelito rubia o la actriz protagonista de la teleserie de turno, son parte también de este mundo yoguístico y lo gritan a los cuatro vientos en cada entrevista: eso las hace más cool. Cuando las revistas de yoga no tienen ya nada que envidiarle a Vanidades, cuando Rodney Yee es una estrella del mundo del yoga, cuando muchos profesores están demasiado interesados en patentizar sus sistemas como si se tratara de una marca registrada, qué podemos esperar nosotros… los cubanitos que hacemos yoga con lo que tenemos,³ ¿una nueva y espiritual colonización? ahora no de Hindúes, sino de Americanos grandes empresarios del mundo yoguístico como es el caso de Bikram Choudhry, uno de los más afamados "yoghis" que operan en territorio estadounidense. Choudhry cuenta con vastas posesiones, que incluyen 650 centros en todo el mundo (la mayoría en EE.UU.). Se trata de uno de esos gurús con exclusiva agenda de clientes que compatibiliza sin problemas de conciencia la espiritualidad propia de sus enseñanzas con la comercialización masiva de sus productos. Su objetivo (en propias palabras): "Mantener pura la práctica, pero popularizarla tanto como McDonald's".

Esta lógica instrumental de la tecnoeconomía ha ido por su parte colonizando la cultura, convirtiendo todo en mero producto de consumo. También "lo divino" es volcado al mercado y se ha hablado ya de la "consumística de la mística" como un nuevo fenómeno sociológico. Los apresurados clientes parecen haber dejado de atender a su propia necesidad interior, y ansiosos de refrescantes dosis para el alma o el cuerpo, van abrazando sucesivamente una y otra práctica espiritual.

Espiritualidad light, entendida no como un camino profundo hacia la paz interior, sino como el camino rápido, sin esfuerzo y dentro de una industria generadora de necesidades artificiales que nos propone embotar de dopamina nuestro cerebro, de la misma forma en que reaccionamos al comprar las últimas zapatillas de Adidas. Este floreciente negocio múltiple es parte ya del mundo del yoga, pródigo en libros y otros accesorios, patrocinando como nuevas doctrinas, ideas seculares, generando prolíficos grupos de apariencia empresarial... ¿O empresas con apariencia yoguística?

¿Tiene esto algo que ver con la verdadera enseñanza del yoga? ¿Puede el yoga escapar a esta crisis por la que atraviesa la sociedad contemporánea, o es parte del malestar? ¿Con qué derecho nos apropiamos de esta técnica-arte milenaria india para convertirla en un sucedáneo más de la sociedad de consumo? Queda por nosotros reflexionar acerca de estas intenciones mercantilistas que acechan al Yoga y darnos cuenta que el Yoga no es una "moda". Este fenómeno en realidad, no tiene nada que ver con la práctica de yoga sino con el paradigma del marketing norteamericano, la felicidad más intensa no puede medirse ni comprarse, solo podemos obtenerla si buscamos en nuestro interior. Las enseñanzas del yoga con mucha claridad nos dicen que cuando perdemos el contacto con nuestro interior, perdemos el contacto con nosotros mismos. Y cuando perdemos el contacto con nosotros mismos, nos perdemos en el mundo. El yoga solo te recuerda quién eres y te indica el camino de vuelta a casa.

¹ Esta palabra puede entenderse en dos sentidos: por una parte, constituye una ofensiva contra la cultura predominante; por otra parte, es una "cultura a la contra" que permanece (al menos en un primer momento) al margen del mercado y los medios de formación de masas, en el underground.

² A finales de los '70 aparece un libro cuyo título ya rompe esquemas: El Supermercado Espiritual, firmado por R. Greenfield. Un interesante documento que relata el hundimiento de la contracultura como precursora del proceso de mercantilización postmoderna en el que entrará el mensaje religioso asumiendo las sofisticaciones de las técnicas del consumo y del marketing.

³ "Si no hay, inventamos…" texto de Mary Pafford una importante maestra de yoga en EE.UU. Este es un dicho muy importante en Cuba. La mayoría de los cubanos ganan menos de 15 dólares al mes y aunque algunos alimentos básicos, salud y educación son ampliamente cubiertos, no queda mucho para ir a exóticos talleres de yoga, o comprar los últimos y mejores DVD de yoga y pantalones Prana. Y aún así, su yoga tararea con pasión, creatividad y sentido del humor.