Acercándonos a la cuarta dimensión

Yoss

En medio del por desgracia ya casi tópicamente raquítico panorama de la crítica de libros cubana, en el que rara vez aparecen sino inflamados panegíricos o al máximo tímidas, crípticas y –¡llamemos a las cosas por su nombre!– metatrancosas reseñas que apenas le dejan claro al lector si el libro del que tratan le gustó o no a su autor, emprenderla con un texto de ensayo como Crónicas de lo ajeno y lo lejano de Rinaldo Acosta (Letras Cubanas, 2010) se las trae, en buen cubano.

Si además se trata de una compilación de serias, informadas y medianamente densas (aunque nunca pedantes ni aburridas) reflexiones sobre esa cenicienta de los géneros que sigue siendo en Cuba la ciencia ficción, un tipo de literatura que ya de por sí exige un notable feedback o experiencia previa de sus lectores, no sólo para su comprensión cabal, sino incluso para su simple disfrute, cabría además esperar que el libro pasara sin penas ni glorias, ignorado por todos los reseñistas habituales… mayormente críticos pertrechados del idóneo aparato teórico, pero a la vez reacios a confesar que no entienden bien de lo que trata.

Pero, dado que, de nuevo por desgracia, la cantidad de libros dedicados al estudio de la CF publicados hasta hoy en Cuba puede contarse con los dedos de una mano… y todavía sobrarían para rascarse, pues antes de este sólo Nelson V. Román publicó su análisis más bien empírico de la historia del género en nuestro país –El universo de la ciencia ficción cubana (Extramuros, 2007)–, sería una verdadera pena dejar pasar la oportunidad de hablar del, hasta ahora, sin dudas más serio estudio teórico sobre el complejo fenómeno de la CF presentado por nuestras editoriales.

Entonces, como otros no lo harán, y según el refrán popular de que "el ojo del amo engorda el caballo", no queda sino ser juez y parte, con todos los riesgos que trae aparejados tal doble condición. En tanto que convencido fan del género y amigo personal del autor, amén de más o menos conocido escritor de CF cuya obra aparece varias veces citada en el texto, podría sospecharse que quien redacta esta reseña será por definición parcial a favor de Rinaldo y de su estudio, y que todo elogio vertido sobre su obra se deberá más bien a un espíritu solidario del tipo "clan de entendidos" que a un análisis serio y objetivo.

Pero vamos a correr el albur de todos modos, porque, como dicen los yanquis, no pain, no gain; no guts, no glory. Sin dolor no hay victoria y sin agallas no hay gloria.

Hay que comenzar diciendo que, para los que conocemos personalmente a Rinaldo y su interés por el género, que se remonta al menos a dos décadas atrás, este volumen era ya una obra casi mítica mucho antes de su aparición. Que, sabedores de la seriedad con la que Acosta enfrenta todo estudio, y de su indudable bagaje teórico, demostrado en su libro anterior Temas de Mitología comparada (Letras Cubanas 1997) los cultivadores y fans del género en general que sabíamos de su empeño nos frotábamos las manos esperando que todas las lecturas que por años había digerido cuajaran en "el libro", destinado a ser desde su misma concepción casi una Biblia teórica para los que en nuestro país deseen adentrarse en la CF con cierto conocimiento de causa.

Y es que prácticamente nada falta aquí. De los cuatro trabajos que conforman la obra, el primero y más largo –¡260 páginas!– está dedicado a una historia y para nada breve o superficial, del género: desde sus remotos orígenes y sus precursores Francis Bacon, Luciano, Cyrano de Bergerac y Mary W. Shelle y con su Frankenstein, mucho antes de Verne y Wells con sus romances científicos, pasando por la llamada época pulp de las revistas impresas en dicho papel, cuando obtuvo su actual de science fiction nombre de manos del luxemburgués naturalizado estadounidense Hugo Gernsback, y la Edad de Oro de J. W Campbell al frente de Astounding, hasta la gloriosa y variopinta actualidad. Analizando y definiendo de paso sus varios subgéneros, cada uno con sus muy precisas convenciones, como el hard, la space-opera, el ciberpunk, el steam punk, el biopunk, y el new weird o slip stream. Y no sólo en los EUA, sino también en Europa, sin limitarse siquiera a  la del campo socialista. Abarcando, además del soporte libro y revista, también el de filmes y animados, tan populares en las últimas décadas.

Tan sólo con este primer y maratónico artículo ya sería Crónicas… un libro imprescindible tanto para el aficionado como para el estudioso. Pero todavía hay más. En los otros tres trabajos (los dos primeros aparecidos previamente en Cubaliteraria, La Isla Infinita y La Letra del Escriba) Acosta se mete literal y valientemente en camisa de once varas: escudriña y desmonta con rigor impacable las definiciones teóricas del género, su relación con el fantástico en general y su lugar en el complejo canon de la literatura occidental.

Refuta aquí algunos de los mitos más difundidos sobre el género, como el de la supuesta cientificidad estricta del hard, y analiza a conciencia a varios de los autores clásicos norteamericanos, como Heinlein, Williamson, Asimov y Bradbury, a través de algunas de sus obras más significativas… desenmascarando, por ejemplo, algunas de las ideas difundidas por Asimov sobre el "heretismo antitecnológico" de Bradbury, desechándolas como simples infundios generados por la envidia profesional entre escritores.

Casi terminando, nos regala un copioso glosario donde el profano podrá no sólo aclararse la mente con respecto a los subgéneros, sino también descubrir qué es un ansible, qué es el hiperespacio, qué son los novums y muchos otros conceptos manejados por la CF literaria o por la teoría alrededor de ella tejida.

Todo escrito de manera clara y sencilla, en absoluta tediosa, de fácil comprensión, con un discurso de obvia hilación lógica. Con un meticuloso orden, profusión de citas y referencias a obras de lo mejor del género mundial (lamentablemente, la mayoría no publicadas ¿aún? en nuestro país, pero sí ampliamente conocidas por el fan promedio) finalizando con una abundante bibliografía en la que, por supuesto, no podían faltar ni esa obra angular de Darko Suvin que es Metamorfosis de la ciencia ficción ni numerosos artículos de la prestigiosa revista Science Fiction Studies, pero tampoco escasean entradas rabiosamente actuales de Wikipedia y de autores cubanos dedicados al fantástico, como Alberto Garrandés, José Miguel Sardiñas y hasta el autor de estas líneas, a cuya antología de cuentos de CF cubana Crónicas del mañana (Letras Cubanas, 2008) consideran algunos un homenaje –¡qué inmerecido honor!– el mismo título de este compendio de cuatro estudios.

Aparece también ¡cómo no! una larga lista de las muchas obras de ficción citadas como ejemplos por el serio investigador en sus artículos, tan variada y excelente que casi puede considerarse una guía de lectura. Y por cierto, bastante actualizada, casi state of the art, lo que hace útil no sólo para los principiantes. Sin que falte, por supuesto, la correspondiente lista de las series animadas y filmes, casi todos relativamente recientes, a los que se hace también referencia en uno u otro momento del texto.

Por si fuera poco, para volverlo aún menos árido y más ameno, el libro incluye buena cantidad de interesantes ilustraciones, casi todas facsímiles de portadas e ilustraciones de revistas y libros, cuadros de comics o fotogramas de películas y animados emblemáticos del género, en blanco y negro, es cierto, pero con una sorprendente calidad, lo que es muy de agradecer a la cuidada impresión.

No es un libro perfecto, no… porque no existe tal. Podrían señalársele algunas erratas, como la insistente referencia al escritor norteamericano Daniel F. Galouye como Richard Galouye. Sobre todo, se echa de menos algo por cuya ausencia ya desde el mismo prólogo pide disculpas su autor: un análisis específicamente dedicado el género y su historia en nuestro país. ¿Quizás en un libro futuro? Esperamos que no tarde otra decena de años en aparecer en las librerías…

Pero son estas apenas mínimas manchas que en nada merman la luz de este sol teórico. Que logra a cabalidad su propósito inicial y explícitamente confeso de volver a todos los lectores un poco menos ajeno y lejano este género que el colombiano René Rebetez calificó hace años de "cuarta dimensión de la literatura".